El color del Granada

5 dardos para el Betis – Granada

* Vivimos en un mundo dominado por la estridencia, donde si no navegas en la corriente de los demás eres acusado de compadreo o acomplejado. Se ha puesto de moda entre algunos ruidosos seguidores menospreciar las reflexiones sobre el pasado del club atendiendo a que al estar en el tercer año en Primera aquello ya quedó enterrado y lo que toca es mirar adelante. Les da vergüenza, dicen, el juego del Granada y piden la cabeza ya del entrenador, seguros de que con cualquier otro con un discurso más entusiasta y querencia hacia el llamado ‘tikitaka’ el equipo pelearía poco más o menos que por una plaza europea. Como poco, por una permanencia solvente y alegre. Pero tal profusión de soberbia no va a tumbar a los que somos prudentes porque el fútbol nos ha hecho así después de tantos años, salpicados de barro. A los que queremos crecer paso a paso, sin brincos precipitados. Los que somos conscientes de que hay una plantilla remozada, con dos importantes bajas y varios jugadores que aún no están en su mejor momento. Lleva tiempo armar un bloque competitivo. Ni les cuento si se pretende algo mejor de lo que había. Creo con sinceridad que la entidad está en buenas manos. Quizás no en las mejores de la Liga, ni en el despacho ni en el banquillo, pero sí en unas dignas, acorde a las posibilidades del club. Pese a los errores, ahí quedan dos permanencias. Porque el objetivo natural es siempre ese, con un reto: mejorar la clasificación anterior. Hasta ahora se ha conseguido. Veremos en adelante.

* Como toca eso, es mejor no pasar el día recordando los que se marcharon o el número de novedades en el once titular. Alcaraz tiene que encontrar su patrón, adaptarlo a la situación, ser capaz de que su equipo gane en entereza, para no someterse a dos encuentros tan precarios como los dos últimos. El peor fue en Vigo, pues allí pese al empate fue dominado durante dos tercios del partido. Ante el Espanyol se impuso la celada rival, que sin apenas aproximarse a Roberto se llevó un botín excesivo. Ambos tienen sus moralejas que habrá que utilizar para solucionar los problemas actuales.

* A mí hay cosas de Alcaraz que no me gustan, pero reconozco su integridad y capacidad de trabajo, afanoso para buscar soluciones. Podría seguir jugando con dos puntas y de manera directa, pero ha preferido arriesgar, adentrándose en variantes tácticas que den cabida a algunos de los mejores jugadores que tiene, incluso ampliando la pretemporada para tipos brillantes pero aún con bisagras como Fran Rico. Nadie parece valorar esto. Es curioso que los que exigen un juego más elaborado sean los más resultadistas, esclavos de la inmediatez. Echen un vistazo al Valencia o al Rayo, equipos con entrenadores del supuesto orden adverso al de Lucas y vean cómo la labor del técnico no siempre es de la relevancia que muchos creen. Lo primero es que los jugadores estén en lo suyo, con el ritmo y la entrega necesaria. Cuando las teclas tocan los acordes adecuados, el preparador no se tiene ni que levantar para dar instrucciones.

* El Villamarín es un campo que se le da bien a los rojiblancos, con dos victorias en sus dos últimas visitas. Una, en el debut de Abel. Otra, dando mucha vida a Anquela. Ahora llega Alcaraz, con posibles cambios para paliar el desgaste de las próximas semanas, con partido en mitad de la semana. Brahimi viaja aunque no está a tope. Mainz se queda fuera. La defensa no arroja dudas, pero a partir de ahí el abanico se extiende.

* Dicen que Sevilla tiene un color especial, pero no sabemos cuál será el del Granada. Ya sea por sus cambios de equipación o por su capacidad de mutar según la cita, la escuadra aún busca su camino y no tendrá fácil encontrarlo ante un Betis que, aunque fatigado por la Liga Europa, reservó gran parte de su arsenal para este domingo. Jornada 5, cuatro puntos en la saca y muchas cosas por decidir. No es momento de ponerse nerviosos aunque sí de trastocar la tendencia. Será la única manera de aplacar a esas voces críticas que quieren aquello que deseamos todos, pero de manera inmediata y continua. Y eso, en Primera, con fuego cruzado y real, no es fácil de inculcarlo.

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