La variable Pereira

Columna publicada en IDEAL

Fue tan atroz la imagen del Granada en Villarreal, consumido por la fatiga y superado por un rival en estado de gracia, que los debates sobre el modelo del equipo vuelven a aflorar, tras quebrarse la línea de solvencia de los tres partidos previos, aunque curiosamente en los dos primeros –ante el Betis y el Valencia– no ganara. Alcaraz quiere forjar su proyecto, aún inestable, en la disciplina defensiva, a partir de la cual se arma la organización ofensiva. Pero esta fase final, la que más viste de cara al público, que ante todo desea triunfos y cuanto menos llegadas al área, sigue sin encontrar los integrantes más coordinados para dar fluidez. A la espera del restablecimiento completo de Piti, el estratega tiene que encontrar acomodo a futbolistas con querencia a acometer por la parcela central, aunque puedan en un momento dado partir de banda. Así lo hacía el de Reus en el Rayo. También Buonanotte en algunas elecciones del Málaga de Pellegrini. Incluso Brahimi parecía ganarse el ala derecha a final del curso pasado, pero una pretemporada deficiente le hizo arrancar con altibajos. Ahora desde la izquierda sigue sin encontrar el trazo. Su abuso de la conducción, muy estética y frecuente pero a 45 metros del arco contrario, le devalúan a la hora de activar las conexiones.
Piti, Buonanotte y Brahimi se sumen en la disputa de al menos dos posiciones de la vanguardia, yendo la pelea por el ariete por otro lado. Los tres necesitan sentirse el epicentro de las operaciones, el hombre a buscar por todos para que atempere cada acción. Ninguno es veloz, ni afronta escapadas al espacio. Ese rol lo cumple, y cada vez mejor, Pereira. Por ello el francés puede considerarse como una variable necesaria. Mientras unos buscan más el balón al pie y tratan de burlar al rival desde la técnica, Pereira intenta el eslalon, aborda la línea de fondo, decide entre el envío a zona de remate o el latigazo cruzado para sorprender al meta. En un conjunto que no tiene bien asentada la presión alta, al que le cuesta bastante transportar el balón por abajo con paciencia, la irrupción de un futbolista que cabalga da una alternativa. Eso sí, hasta la fecha ha sido el inquilino del flanco derecho. A él no le es extraño el costado contrario. Así despachó mucho en Mallorca. Un movimiento que abriría la opción para Piti, quien añora el surco natural que pisaba en Vallecas. La ecuación a despejar solo por el entrenador.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *