Brahimi busca su sitio

Cada búsqueda escarbada en Internet sobre Brahimi cuando aún estaba en Francia se adorna de la palabra ‘talento’, un término elogioso, justo, pero con trampa. Lo cierto es que hay que estar dotado de una capacidad singular para realizar sobre el campo las maniobras de las que es capaz este futbolista, pues no finta por velocidad ni fuerza, sino por pura técnica. Amaga con cintura de avispa, acordona el balón a su bota y arranca con ventaja gracias al engaño, escurriéndose de los primeros oponentes que se quedan hipnotizados con su danza. El problema es que esta operación sutil ocurre a varios metros del área, allá donde luce pero no es incidente en la zona definitiva. Brahimi aturde a sus perseguidores pero va atascándose conforme se aproxima al área, que le da cierto vértigo. Sus decisiones se vuelven torpes. El zigzagueo no halla salida. A veces se precipita hacia la línea de fondo. Otras aterriza ante el portero, que aumenta su pánico natural. Más que disparar, se intenta deshacer del balón, que acaba siempre topando con alguna extremidad del meta, cuando no despedido hacia la grada.  En cualquier caso lejos de la red, fuera del pie de un compañero mejor ubicado.

Brahimi requiere libertad para expandir este talento, pero es cuestionable si merece tal anarquía por parte del equipo. Si su lugar de mejor expresión es el enganche, la mediapunta, se convierte en el segundo jugador más adelantado en las acciones ofensivas. Llevar más de una temporada sin siquiera estrenarse ante la diana establece una rémora insalvable por mágicos que sean sus gestos. Un tramo en seco que ni siquiera ha compensado con asistencias: ha dado una en todo este periplo.

Precisamente ese pase de gol llegó cuando fue exiliado a una banda, la derecha, donde sin duda aunó a la productividad colectiva. Así acabó la campaña pasada, en una labor de adoctrinamiento por parte del actual entrenador muy intensa para amoldarlo a las servidumbres del costado.

Este nuevo curso vino salpicado de diferentes problemas físicos que le alejaron del mejor ritmo. La emergencia de Buonanotte como dinamizador de la vanguardia y el fichaje de Pereira, más apto para las labores de extremo puro, han enviado a Brahimi a la izquierda, en un viaje a la búsqueda de un desarrollo como el que ejercen Iniesta o Isco, tipos superlativos pero, en teoría, de la misma estirpe que Brahimi. Pero como zocato no se ha encontrado a gusto. Sin buen tiro cuando gana posición, con serias dificultades para ver hasta combinaciones sencillas, sus actuaciones han ido a peor sin remisión.

Ahora, con Piti listo pero no para 90 minutos, los hasta ahora titulares más el de Reus se fajarán por tres demarcaciones. Alcaraz ha iniciado esta semana ajustando a Brahimi de nuevo a la derecha, inclinando a Pereira, que es ambidextro, a donde estaba el internacional por Argelia. Brahimi sí ha rendido en esa franja y encima se entiende con Nyom, que le dobla con frecuencia hasta alcanzar el fondo y sabe que cuando el esférico le quema, Brahimi siempre es un salvavidas. Es posible que este domingo se recobre esta sociedad en el Granada. Es probable que sirva para chequear si Brahimi es un titular indiscutible. Es muy joven pero ya no es un cedido. Se pagó un traspaso generoso por él. Ahora tiene que encontrar su sitio. En la jerarquía de la plantilla y en el campo, que no es el patio del colegio.

1 Comentario

  1. si, todo muy bonito, pero por unas causas o otras, sin ningún resultado efectivo..para mi le sobra algo de individualismo, y le falta pasar en el momento justo…

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