La normalización de lo extravagante

Las inquietudes emprendedoras vinculadas a otros equipos por parte de Quique Pina han pasado de parecer una extravagancia a entrar en un proceso de normalidad. Cada vez nos alerta menos que su nombre aparezca vinculado a otros clubes, como si esa supuesta ‘infidelidad’ se hubiera convertido en algo convencional, consentido. En este mundillo de impulsos sentimentales, el murciano aplica la óptica empresarial.

Su negocio es el fútbol y su visión es amplia. Necesita que su radio de acción acapare otras sucursales para que la entrada y salida de jugadores fluya. Hasta ahora, no hay hechos que demuestren que eso afecta en negativo al Granada. Puede que le quite tiempo, pero no atención, ya sea personal o delegada. Más aun, los rojiblancos mantienen un crecimiento constante y ya se han beneficiado de una pasada cesión a uno de estos satélites. Murillo comenzó su fase de maduración en Cádiz, en la anterior etapa de Pina en la ‘Tacita de Plata’. Hoy es el Granada quien disfruta de la emergencia del central colombiano.

Lo cierto es que el tiempo corrobora que Pina, a su escala, sigue ciertos patrones de Gino Pozzo. Establece el epicentro en una institución en torno a la cual extiende los tentáculos. Como el italiano, él no figura en la documentación como accionista, pero sí comanda las operaciones deportivas en los despachos. Pina ha maniobrado en el Hércules, lo hará de nuevo en Cádiz, lo intentó en Oviedo. Solo o en compañía de otros, con sus familiares dando la cara, pero escuchando los consejos que dicta. La fórmula sigue extrañando bajo la mirada añeja a un deporte que siempre estuvo dirigido por personajes de mucho corazón y de poca cabeza. Cuando sí tuvieron seso, muchos lo usaron para enriquecerse ilícitamente, dejando un solar vacío. Gestos como la fortaleza del filial o el levantamiento de una ciudad deportiva certifican que su legado no serán únicamente los ascensos.

Pina jamás ha escondido que está en esta historia si hay beneficios, aunque los años desarrollen apegos y dé muestras de afecto a Granada, donde ha vivido sus mejores éxitos. Pero su espíritu empresarial se alimenta con estas oportunidades. Pero presidente solo puede ser de uno y a día de hoy su lugar está en Los Cármenes. Pina no es constructor, ni abogado, ni expromotor de Nike en Europa. Vivía y vive del fútbol. Con su fórmula ha venido un nuevo esplendor rojiblanco. Con todas sus ramificaciones, sean más o menos admitidas por los más tradicionalistas.