Algo más que mordiscos

La Resaca publicada en ideal.es

1. Hubo un cambio de actitud, no cabe duda. Transformó el panorama durante el pasado viernes, es indudable. Pero con mordiscos de lobo y concentración de ajedrecista no se resolvieron todos los males. Sería un razonamiento vulgar, que abocaría a un continuo estado de aislamiento fuera de Granada.

2. El recurso de la concentración abundó más en la cura de jugadores tocados en atención continua por parte de los servicios médicos, más que en la limpieza de un ambiente interno menos cargado de lo que algunos largan por ahí. No hay mar de fondo en el vestuario, más allá de algún lógico descontento. El resto navega en la misma dirección, aunque la travesía se viera despistada en Almería, crispando en ambiente de un entorno demasiado nervioso tras la inexplicable eliminación en la Copa. Bajo las cenizas, permanecían las ascuas pendientes de ser avivadas. Pero había que meter el palo adecuado.

3. El excelso triunfo ante el Valladolid se asienta en la vuelta de varios eslabones indispensables. El principal, Murillo. Con el colombiano, la defensa es otra. Valiente, agresivo y con criterio para enhebrar desde la cueva. Él es bueno y mejora a los demás. Lo de la chilena, sin embargo, no venía en el catálogo.

4. Este influjo coincide con el de Fran Rico, que estuvo en Almería en cuerpo, que no en alma. Es el barómetro de la escuadra. Si se resfriara, el Granada cogería la gripe. Cuando su fútbol de seda se extiende, el equipo  actúa con firmeza, dominio y buen gusto. El famoso ‘trivote’ no es más que una ocurrencia táctica para exprimirle. Si sus mejores socios clavan su rol circundante, entonces la orquesta se afina.

5. Uno maneja los alicates para destrozar los cables del rival: Iturra. El otro se ofrece como gregario en cualquier misión: Recio. Si encima marca por partida de doble, su consideración se dispara. Yebda no sentó al malagueño porque estuviera desbordante, sino porque el propio Recio había perdido tono. Ya le pasó a Alcaraz el curso pasado. Recio se instala, decae, surge la duda sobre su titularidad, desaparece, el equipo empeora y acaba volviendo, hasta convertirse en capital. En esta resurrección, con un inusitado instinto goleador.

6. Algo así le ocurrió a Nyom con Foulquier. Ahora al franco camerunés no hay quien le tosa el puesto. Al menos, si perdura con las facultades expuestas en la noche en la que se estiraron las sonrisas por la grada y hasta renacieron las olas.

7. ‘Trivote’ y tridente. El centro del campo y la delantera. Dos tipos abren el abanico y lo cierran con un requiebro. Brahimi y Piti no son bandas, sino diagonales. Intercambian flancos, aparecen por el carril central, tienen licencia para cazar solos o acompañados. Este sistema les regala un hábitat donde extender su imaginación. Este equipo no tiene un mediapunta definido. Tiene dos.

8. Y arriba, el debate. El Arabi o Riki. La inclinación de Alcaraz frente al punta que ha generado cierto clamor en la grada. Pero el entrenador es firme en sus posturas. Cabezonería o astucia, la operación le salió exitosa. Para él, El Arabi cumple la misión de hostigar al adversario, ser una boya para los demás. El que convierte el triángulo central en un cuadrado mágico. No es el más oportunista en el área, pero su cuenta aumenta y de sus impulsos surgen cosas. La tercera diana, que completó el doblete de Recio, nace porque él encima al defensa pucelano hasta el fallo. Fatiga al rival y limpia la maleza.

9. Si este once titular aguanta, esta segunda vuelta no tendría que ser demasiado angustiosa, si no se incurre en el pecado de la apatía de nuevo. Pero conservar la estructura indemne es complicado. Ahora mismo, hay varios jugadores muy tocados. Luego están los ciclos de amarillas. Los tramos complicados de calendario. El hincha tendrá que ir haciendo lecturas maduras. A los números, esta primera vuelta no pintó nada mal. Si el estadio se adhiere a la felicidad, la disidencia al proyecto se aplacará.

10. Hay quien discute dibujos, tácticas, elecciones y cambios. Pero de la cumbre del viernes sale un tipo reforzado con una tropa fiel, al menos en su mayoría. Varios partidos avalan que su apuesta actual no está reñida con la estética. El ecuador del campeonato se cruza sin haber encajado un solo gol de estrategia. Otro mérito del laboratorio rojiblanco. Si la salud impera y las mentes conservan el espíritu competitivo, solo faltaría un detalle. Unos pocos fichajes que ajusten los puestos frágiles. Cuantas menos vulnerabilidades, más goce para una afición que rescató el optimismo.

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