Mikel Rico, el antidivo

Ironizaba un colega de Marca anoche con la condición de Mikel Rico, aduciendo que si llevara pendientes y tatuajes se erigiría en estrella. En realidad Rico sí que tiene su piel surcada con tinta, aunque sus dibujos solo se contemplan si se quita la camiseta, algo que en Granada si hemos comprobado en las celebraciones que ha vivido, como el ascenso o las permanencias. Pero el cariz de la frase del periodista derivaba, obviamente, hacia la separación que existe entre la imagen de pundonor del de Arrigorriaga con respecto a ciertos divos del fútbol, cuyas actitudes caprichosas contrastan con las del ex del Granada.

El sueño sostenido de Rico siempre fue jugar en el Athletic, del que es hincha irredento. Varias veces estuvo tentado por el club de sus amores, pero el interés cristalizó este verano. Existía una especie de pacto moral con Quique Pina para facilitarle el pase. Sin embargo, desde Bilbao la oferta no alcanzaba la cota esperada por el presidente. Allí se le veía como un refuerzo menor, lejos del brillo que emanaba de la contratación de Beñat o Kike Sola. Sin embargo era el propio entrenador, Ernesto Valverde, quien posicionó como prioridad la llegada de Mikel. Finalmente la operación se cerró por una cantidad que no pareció baja, cercana a los tres millones de euros. Visto lo visto, la cifra se quedó corta.

Rico se ha instalado en un nivel superlativo. Rodeado de jugadores con la misma pasión por el escudo y mayor calidad técnica general que en el Granada, las responsabilidades creativas se reparten y él puede explotar la cualidad que siempre lució por aquí: la llegada desde segunda línea. Jamás había tenido semejante relación con el gol, pero sí había apuntado alguna diana de esta índole. En un conjunto con mayores aspiraciones lejos de amedrentarse ha ido más. En San Mamés se apostaba por él como un recurso para el centro del campo. Ahora es indiscutible.

Rico dejó muy buenos años en Granada pero su magnitud es plena ahora en un contexto más favorable. Quizás con los rojiblancos horizontales actuales, con su querido amigo Fran en condiciones y reforzados por Iturra, Mikel podría alcanzar cotas nunca vistas por estos lares. Pero eso ya forma parte del terreno de la conjetura. Que tipos como Rico triunfen en el fútbol es una alegría para todos aquellos jornaleros del oficio, cuyos pilares en la vida son el trabajo y el sacrificio. El paisanaje le abrió la puerta del equipo vizcaíno. Sus cualidades le han convertido en ídolo. Está calvo, es campechano y nada frívolo. Vive al margen del ‘star system’. Es un antidivo, pero si hubiera que elegir a alguien para cruzar el desierto, siempre le eliges a él.