Munición humedecida (Granada 0 – Osasuna 0)

La lluvia apagó la inspiración de un Granada que de nuevo fue académico, pero le faltó algo de travesura. Los rojiblancos son una garantía con el balón en los primeros dos tercios del campo, pero en la toma de decisiones en el sector crítico faltó la resolución en la que abundaron ante el Valladolid. Roberto sufrió poco, aunque se complicara alguna vez. Anoche ni siquiera le dispararon a puerta. El centro del campo moduló el juego a su ritmo, a veces tan refinado que pecó de lento, en una superficie poco propicia para el estilo implantado. Arriba El Arabi proporcionó movilidad y opciones, pero Asier Riesgo parecía un sumidero donde todo concluía. No es la primera vez que un rival acude a Los Cármenes con su teórico portero suplente y este sale a hombros. Recuerden a Jaime del Valladolid el curso pasado, contrario con el que se fraguó el mismo reparto. Un extraño empate a cero, las primeras tablas de toda la temporada en el estadio.

Cualquier análisis concluye al pisar el terreno pantanoso del Osasuna, donde se hundieron todas las ocasiones. La defensa rojiblanca cerró su parcela con corrección, mejorando Mainz, que ya tenía en el palco al nuevo fichaje, el central portugués Tiago Ilori. Mantuvo su frecuencia de anticipación Murillo, mientras que los laterales acompañaron las acometidas en ataque con una rotunda intensidad. Nyom con mucho ímpetu. Angulo, con algo más de elegancia, en una dinámica de crecimiento inesperada, justo cuando el mercado se ha abierto y el club rastrea en busca de una posible alternativa en su posición. No hay quien le tosa desde La Manga.
Recio volvió a ser el principal interventor del centro del campo en la ‘maleta’ enemiga. Parece que más de una jugada de estrategia confeccionada por el cuerpo técnico tiene como conclusión el remate del malagueño, que a punto estuvo de continuar la senda del gol en un córner que Riesgo acarició y el poste despidió. Recio se ha desatado las riendas. Cabalga suelto, lo que le hace difícil de detectar para cualquier sistema ajeno. Más con el de los rojillos, basado en la acumulación. En una afilada incursión de El Arabi por la derecha le sirvió un esférico con marchamo de diana al de El Palo, pero golpeó regular y de nuevo rozó el poste, aunque por fuera.
Tanto Iturra como Fran Rico fagocitaron a los pivotes del Osasuna, los cuales apenas manejaron ciertas apariciones de poco tembleque para Roberto. Los visitantes arrancaron como un tiro, pero su munición también fue ayer de fogueo. Iturra mantenía un particular pulso con su compatriota Silva, quien sí es del agrado del seleccionador chileno. Con muy malos ojos tiene que mirar al ‘Colocho’ para que no lo ponga por delante en sus preferencias.

Fran Rico, espeso
El pulso rojiblanco siempre depende de la claridad de Fran Rico. Estuvo bastante espeso, como el empapado césped. Sin sus pases definitivos, al Granada se le melló algo el filo. Compensó con secuencias que marearon a los navarros, como si manejara un parabrisas. Los aterrizajes por banda de Brahimi descomponen a cualquiera y el Osasuna no fue excepcional en ello, al menos en la primera parte. Pero ni con su fulgor irreverente pudo vencer a sus duelistas. A los puntos, el primer acto tenía color casero, pero entonces comenzó el diluvio.
Bajo el aguacero, al Granada se le aminoró la luz. Parecía más cómodo el Osasuna, que gestionaba el tiempo con voluntad de huida. La meteorología rolaba a su favor, aunque El Arabi intentó resistirse a la inclemencia. Piti le dio un pase al espacio, similar a uno perfecto servido en el primer acto, pero el central Loties apareció para sellar la grieta. Angulo probó su chut desde la distancia y de nuevo Piti y El Arabi intentarían convertir una acción rebotada, ya con el Osasuna bastante inflexible en su madriguera.
La goleada al Valladolid pero sobre todo las sensaciones que emanan del fútbol rojiblanco han convencido a Alcaraz de cuál tiene que ser su once titular. Repitió alineación, pero envió un mensaje un tanto inquietante para el banquillo. A la hora de buscar relevos, solo seleccionó a Riki. No hizo más sustituciones. Se justificó por la situación incierta, que podía ser feroz para un jugador que entrara en frío, pero el mensaje deja alguna evidencia: su confianza en la segunda unidad es baja a día a hoy, salvo en el caso del delantero de Aranjuez. Riki intentó irrumpir en ataque, pero tampoco revolucionó las conexiones de una escuadra en la que cundía la fatiga y cierta desesperación al no entrar el balón en la red. Tuvo un buen remate, pero también malogró un par de llegadas interesantes. Piti intentó ponerse la capa de salvador, pero sus tremendos disparos lejanos no hallaron puerta.
El Granada mantuvo la iniciativa pero no enloqueció, sabedor de que el empate vale más que una derrota postrera, como las que ocurrieron ante el Valencia o el Sevilla. El parcial con el Osasuna se mantiene en positivo gracias al triunfo en el Sadar, algo que esperemos que no tenga que ser tenido en cuenta a última hora.
Holgados siguen los rojiblancos en la tabla. Se hartaron de gol ante el Valladolid. Se quedaron con hambre anoche.

 

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