Memoria

Es compatible querer ganar con controlar el punto que ya se tiene, más el diferencial con un rival enfrascado en la misma lucha. Un Osasuna al que no ganó ni el Barça ni el Madrid en Liga.

1. Dos circunstancias inusuales acontecieron en Los Cármenes este sábado. Una, que el equipo empató su primer partido en casa de la temporada, en el estreno de la segunda vuelta. Dos, que Lucas Alcaraz no agotó sus cambios, situación que ha sido objeto de debate general. Lo demás siguió las buenas directrices del último partido en Los Cármenes. Un dominio aplastante y sensación de peligro, pero con una diferencia sensible respecto a la velada con el Valladolid: no se produjo ningún gol. Este dato, que condiciona lógicamente el resultado final, incendia más las conjeturas sobre si en el banquillo había algo que tradujera por fin en el marcador la impresión de que el Granada tenía que meterse la victoria en la mochila ante el Osasuna.

2. ¿Por qué no varió Alcaraz más pieza que Riki por El Arabi? La adversa meteorología le pudo llevar a interpretar que cualquier variante podría acabar siendo una anomalía con un césped tan empapado, con botes traicioneros y resbalones inoportunos. Pero hay episodios en su memoria que tal vez pesaron más para esos descartes. El hecho de que un cambio trastornara más que beneficiara.

3. Esta temporada se esfumaron del estadio todos los puntos en los últimos minutos de dos partidos. Uno, ante el Valencia, cuando la escuadra iniciaba un contragolpe, en un mal control de Ighalo que desencadenó una rápida y mortal respuesta de los levantinos. Otro, ante el Sevilla, con los rojiblancos amedrentando al portero Beto. Piti falló un tanto a quemarropa ese día, aún con el partido equilibrado. El propio cancerbero inició un fugaz ataque directo después que pilló sin sincronía a la zaga, arrebatando también el triunfo. No muchos rememoran que esas dos tardes el Granada fue mejor y mereció más. Cuentan los choques en el debe del técnico con la hinchada local, entre los que algunos le han colgado el eterno cartel de cobarde. Esa vez, ante los de Emery, Alcaraz rompió su sistema e introdujo a Buonanotte por Recio. El equipo ni anotó una diana salvadora y encima se quebró por el centro, alargándose.

4. En plena vorágine, ser cerebral ayuda para meditar prestaciones. El actual once titular deja poca discusión. Por su imagen y por la escasa oposición en el plantel. Buonanotte el curso pasado se había licenciado en la faceta de revulsivo. Pero bajo el sistema actual, el entrenador parece verlo más como alternativa a Piti y Brahimi, sobre todo si no hay desventaja en el resultado, más que como una opción ofensiva del ‘trivote’, donde retrasar a Brahimi sería otro invento anárquico. Alcaraz, que no ha conseguido remontar ningún partido tras probar muchas sustituciones, consideró que por una vez se pondría en manos del talento de sus habituales, que aunque agotados siempre pueden tener un golpe de genio. Si uno de los lanzamientos lejanos de Piti coge puerta, pocos hubieran reparado en la circunstancia de hacer solo una modificación, la de Riki. Cambio que tampoco dio una gran mejora. Aun con sus fallos, el despliegue de El Arabi es magnífico, aunque se le hiciera de noche en la definición. Si se confirma la lesión de Riki, la plantilla se queda sin alternativas al marroquí en el primer equipo.

5. ¿Podía entonces haber entrado Buonanotte por uno de los teóricos extremos? Está claro que sí, pero entonces aparece la coyuntura del mercado y su afección psicológica. Hasta que no termine este mes, no sabremos si los jugadores que han oído cantos de sirena para marcharse los seguirán. El agente del argentino parece inquieto buscando acomodo a su representado. Habrá que ver esta conclusión. Solo los de dentro saben cómo puede afectar esto. Si el ‘Enano’ sigue aquí, el entrenador estará obligado a sumarle a la causa por completo. Lo contrario sería un error imperdonable porque, a pesar de su irregularidad, Buonanotte puede ser un elemento interesante para situaciones comprometidas.

6. Las otras posibilidades en el banquillo podían traer velocidad, pero ante la defensa estática y de acumulación del Osasuna no era fácil la aceleración. El encuentro se podía resolver en cualquier barullo, pero se podía regalar en una tontería. Pese a la fatiga, Alcaraz se decantó por agotar las opciones de su bloque de confianza.

7. Es compatible querer luchar por la victoria con controlar que el punto que ya se tiene se quede como mínimo en el casillero. Porque el empate del sábado tenía a su vez un valor añadido. Confirmaba que en el diferencial particular con el Osasuna, el Granada estaría por delante. Estas batallas cobran su importancia en el tramo final, en la que se mide cada distancia por la permanencia. Ojalá ni sea necesario refrescar esta información porque el equipo mantenga o amplíe su colchón con el sótano. Recuerden la campaña pasada cómo irrumpieron los sustos cuando el Celta y el Mallorca obtuvieron éxitos en las postrimerías, equilibrando los duelos sostenidos en la primera vuelta. El riesgo entonces se tornó en suicidio, aunque al final la salvación llegó y ambos conjuntos quedaron debajo, con los baleares hundidos.

8. Conviene no infravalorar al Osasuna, que hizo un partido táctico, arropado, sin renunciar totalmente al ataque, pero midiendo cada acometida. Llevan cinco semanas sin perder. Se han medido con el Barça y el Madrid en Liga y escaparon sin derrota. En Los Cármenes, ni dispararon entre los palos, mientras que Riesgo se multiplicó para evitar el desaguisado. Otro cancerbero suplente que sale a hombros de este campo.

9. Ilori, el nuevo central que se oficializará en breve, estuvo en el palco, viendo a sus inminentes compañeros. Curioso que el día que aterriza el fichaje, la defensa funcionara como un reloj. Volaron los laterales, arriba y abajo, y secundó bien Mainz al inconmensurable Murillo, que ha cogido tantos galones que hasta se incorpora en alguna situación de ataque. Veremos si hay más contrataciones, pues la búsqueda sigue.

10. Existen grandes dificultades para hallar un lateral izquierdo, aunque ahora mismo Angulo está sólido. Quizás urgiría más un mediocentro, pues en la zona ancha es donde el sábado sí habría hecho falta un repuesto, pero no había nada en la percha. Fran Rico se espesó, como el tiempo, y no tiene alternativa. Esta semana tampoco estará en el Santiago Bernabéu por acumulación de amarillas. Con Yebda y Fatau renqueantes, veremos si el entrenador se decanta por el esquema ortodoxo, con la recuperación de ambos, o idea algo distinto. No es mal momento para probar. Luego volverán las guerras por la supervivencia y le tocará decantarse por su legión de fieles de nuevo, aunque ya saben que las situaciones personales y colectivas cambian de un día para otro. Hoy, son doce. Mañana, no sabemos.

 

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