Bazar revuelto

Columna publicada el día 23 en IDEAL. 

Los 1 de septiembre y febrero son celebrados como vacaciones por Juan Carlos Cordero, pues son los días posteriores al cierre de los mercados veraniego e invernal, que suelen ser extenuantes para el director deportivo del Granada y muy complicados de gestionar para el que manda en el vestuario. Si la conjetura de fichajes alimenta o mitiga la ilusión del aficionado según la ola vaya o venga, las especulaciones sobre la salida de jugadores afectan a la convivencia interna e influyen en las decisiones del entrenador. Puede darse el caso de que no tenga tan clara la participación de un determinado futbolista que anda despistado por los movimientos de su agente. Sobre todo, en situaciones límite. Tal vez esta versión pueda explicar por qué Alcaraz solo aplicó una sustitución ante el Osasuna.
El bazar está revuelto pero el Granada está sosegado de puertas para fuera. La tranquilidad que supone su privilegiado escalón en la tabla clasificatoria y la certeza en las altas esferas de que el once habitual es competitivo y difícil de mejorar cuando está en condiciones –salvo con mucha pasta– eliminan la ansiedad que hubo en este ciclo hace solo un año, momento en el que se cambió de entrenador y se trajo un ramillete nuevo de efectivos, en negociaciones a contrapié pagadas a precio por encima de lo convencional. El club atiende ahora ofrecimientos y sondea opciones gustosas para cubrir posiciones algo diezmadas, pero sin las prisas que sí tienen otras escuadras del vagón de cola.
Otra cosa es el manejo actual de la plantilla. Oficialmente, solo Diakhaté aporta un posible destino al que marcharse. Pero los representantes de Buonanotte, Coeff y Benítez también han paseado los nombres de sus chicos ante los gerentes de otros equipos, en busca de protagonismo. A Alcaraz no le queda otra que trabajar sujeto a estos condicionantes, tratando de aprovechar las cualidades de los que muestren una buena predisposición en los entrenamientos, pues el puesto no se gana únicamente en el estadio. Pero en su mensaje ha sido tajante y está respaldado por la directiva: el que esté intrigando con la huida, ya sea personalmente o mediante su testaferro, estará condenado al ostracismo. Al menos hasta que la ventana se cierre y todo se tenga que poner en orden. Lo posiblemente nuevo que aparezca y lo que ya estaba ahí. Incluidos los que se queden algo frustrados. Tendrán que cambiar el chip.

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