La cantera

Una cantera de jugadores no se levanta en dos días, ni siquiera cuando se aplica un cultivo intensivo, como han hecho los dirigentes del Granada. Aún sin instalaciones acordes, el club ha intentado fortalecer su estructura con la misma política exitosa que ha llevado al primer equipo a la máxima categoría: un número alto de incorporaciones, ya sean del extranjero o de otros equipos de formación en el ámbito provincial.

Hay que reconocerles que en el corto plazo, la fórmula ha cuajado al menos en un sentido práctico. Los ascensos la avalan. El B está en la división de bronce, allí donde se encontraba hace bien poco la formación madre. Compite con dignidad y aparecen jugadores interesantes, aunque a los que los críticos adivinan mayor potencial no hayan nacido en Granada capital y su entorno. Cuero es colombiano; Fatau, ghanés; Puertas, almeriense; Machís, venezolano. Nico, uno de los más aclamados por los seguidores que observan los partidos del buque escuela, es motrileño. También hay otros granadinos, como Adolfo o Carmona, pero muy poquitos que se hayan fogueado desde pequeñitos en el propio seno rojiblanco.

Es indudable que carecer de ciudad deportiva y las truculentas gestiones del pasado condicionan el hacer en la base, siempre en manos de personas meritorias pero a las que les dejaron pocos recursos. Pero para que una cantera realmente prospere hay que fomentar un sentimiento de pertenencia que, con tanta contratación, todavía no se ha asentado. Para dar un paso más, de hecho, habría que asentar una filosofía de juego que tuviera similitudes con el primer equipo, ya fuera por el sistema o el modelo. Pero lo más importante es la preparación integral para la élite, que engloba algo más que el concepto de calidad.

Preparación física, técnica y sobre todo psicológica, para que el salto a Primera sea menos vertiginoso. Trabajar con humildad, reducir el ego y establecer un clima en el que llegar a lo alto sea un desafío importante, pero no una quimera.

El ejemplo de Fatau no debería de ser el último. Una vez que el viernes se cierre el mercado, habrá que ver quién se queda y cómo se aprovecha a los destacados del filial, siempre con el tiento que hay que tener con futbolistas de esas edades. Alcaraz es un fijo en sus partidos, así que tiene argumentos para tomar decisiones. Ojalá algún día también debute en el Granada un chaval que llegó a la escuadra cuando era un mero alevín. Sería un síntoma impresionante de prosperidad y asentamiento.