Antonio Puertas y el criterio empresarial

Hace tiempo que el fútbol dejó atrás su infancia. Lo sofisticado prevalece, sobre todo en la élite. El aficionado ahora es cliente. Se expande un corte industrial que somete todo. Los clubes son, en su mayoría, sociedades anónimas, regidas bajo estrictos criterios empresariales. Bajo ese prisma, la situación que está viviendo Antonio Puertas es entendible, aunque humanamente pueda no compartirse.

Puertas es uno de los delanteros del filial, un segundo punta. Está haciendo goles, con ejecuciones de gran calidad. Esta misma semana resolvió la remontada ante el Almería B, conjunto de la provincia que le vio nacer. La tentación entre el aficionado que sigue a los ‘cachorros’ es clara. Puertas tiene que estar ya con los mayores. Sobre todo, ante el déficit realizador del primer equipo.

Pero Puertas acaba contrato a final de temporada y eso genera una controversia en la entidad. La promoción de un futbolista que el club no tiene atado puede entenderse como una temeridad desde una mirada aséptica. Si Puertas fuera convocado con los mayores y le diera por destacar en sus minutos de juego, el Granada podría perder de inmediato un activo que ya tenía en su casa, pues tiene libertad absoluta para negociar con otros en su situación. Algo que los dirigentes rojiblancos jamás se permitirían.

Lo cierto es que esta coyuntura se podría haber abordado hace un tiempo, sin esperar a que la cuerda se tense. El chico ya tiene una oferta sobre la mesa que debe de estar estudiando. Si no ha contestado al respecto, es que probablemente la ve insuficiente. Tal vez, solo lo sabe él, simplemente se esté demorando un poco. Hay un tren que tiene delante, que nunca se sabe si volverá a pasar. Tal vez le estén invitando a subirse sin la mejor comodidad, en un vagón secundario, pero el transporte lleva a todo el mundo al mismo sitio al final. Una vez dentro, pasar de compartimento es menos complicado, siempre que se tenga la clase, la astucia y el carácter competitivo para aproximarse a los mejores asientos.

Puertas es joven, pero tampoco es un crío a efectos del deporte. Con 22 años toca tener la suficiente vista para elegir el trayecto adecuado. Una decisión en falso puede resultar definitiva. Él tendrá que mirar por su interés, a corto y largo plazo. Los mandos del Granada, fieles a su estilo, harán lo propio. Saben que tienen un tentador caramelo. El mundo no se acaba en Los Cármenes, pero tal y como están las cosas este ascensor podría tenerlo muy a mano. Ojalá que la decisión de ambas partes sea la correcta y esto no se enquiste. Puertas ya sabe dónde está una llave que no garantiza el éxito, pero sí la exposición. Una vez en el ruedo, dependerá de lo que salga de sus botas. En eso el fútbol sí que no ha cambiado.

3 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *