Yebda

Publicado el jueves 30-01-14, en Ideal.

La huida de Yebda al Udinese podría interpretarse como un gesto de prosperidad deportiva del Granada. El argelino, que tanta paz lleve como descanso deja en la entidad, ha preferido lidiar en estos últimos meses de contrato con la exigencia de la serie A con el fin de prepararse para el Mundial antes que continuar de rojiblanco, donde no tenía garantizado el puesto. La conclusión es sencilla. Yebda piensa que en el club nodriza tiene más opciones de jugar que aquí. Ahora resulta que el equipo español que adoptó la familia Pozzo hace unos años eleva más el listón que la casa madre italiana. La clasificación actual, en parte, lo atestigua. El Udinese está peleando también por la permanencia en Italia, con menos margen con respecto al descenso que el Granada. Yebda cree que allí, por el estilo transalpino, encontrará su hueco. Tendrá que aprender a regatear, pero no a los rivales, sino a las lesiones. Esas que han cortado cualquier intentona de restablecerle con continuidad, durante tres cursos anodinos. Algo por lo que han perserverado todos los entrenadores.
La portentosa actuación del canterano Fatau en el Santiago Bernabéu y el hecho fundado de que el Granada busca un centrocampista en este mercado invernal seguramente también han contribuido a que Yebda arroje la toalla. Sería una postura pusilánime, aunque tampoco es que su compromiso haya sido ejemplar en su trienio en Los Cármenes, pese a a tener periodos en los que parecía resistirse a ese rol apático.
Si algo está destapando este proceso abierto de salidas y entradas es que hay futbolistas con un carácter irreductible y otros que se rinden con facilidad ante situaciones lógicas de un equipo. Es normal que un jugador que se siente poco titular atienda a los llamados de otros proyectos, agitados por sus representantes, primeros interesados en que sus clientes se muden para trincar su correspondiente comisión. Lo que no es ejemplar es que un deportista se venza a la abulia ni que desaproveche las oportunidades que se le presentan, tanto en el campo como en los entrenamientos.
El viernes se chapa la cancela y se concretará quiénes entran o se largan. Juan Carlos Cordero sigue con su mirada felina, al acecho de los últimos compases hasta el cierre. Alcaraz tendrá que hacer inventario. El que estuviera confundido, deberá orientarse. Si no, ahí están los muchachos del B aporreando la puerta. Yebda, fiel a su lengua, ha decidido marcharse sin decir adiós. A la francesa.

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