La encrucijada del entrenador

Hay personas que se preguntan por qué no destituye Quique Pina al entrenador Lucas Alcaraz. Las posibles respuestas cuentan con matices, pero el punto de partida es evidente: el presidente del Granada sigue confiando en su técnico. Puede haber tenido dudas tras el fiasco del viernes pasado, quizás algunas personas de su círculo le hayan cuestionado la postura, pero al final la decisión es mantener al granadino en el cargo, sin aparente ultimátum -aunque se pueda pensar así- ni ratificación pública, más allá del diálogo mantenido por un compañero de esta casa y el jerarca en el aparcamiento de Los Cármenes donde lo dejó caer, tras el partido del filial el sábado.

Argumentos para apostar por su continuidad o para reclamar el cese hay de sobra. De lo negativo, la última racha de resultados y la distensión que reinó entre los jugadores, sobre todo los de ataque, durante el último partido. En lo positivo, un cuadro que ha sido competitivo en la mayoría de citas, que le ha faltado gol pero que ha moldeado el fútbol con el balón, bien organizado. Ciertos seguidores tienen el gatillo listo y consideran que la etapa de Lucas tendría que haberse abortado ya. Que el posible triunfo el domingo solo precederá a unas semanas donde volverán los malos resultados. Pero Pina no se suele dejar llevar por las perturbaciones del ambiente. Toma sus decisiones desde su conocimiento, como hombre de confianza de los propietarios.

El curso pasado despidió a Anquela después de un agrio encuentro ante el Sevilla, tras aguantar varias embestidas desde la grada en contra del jienense. Ahora da un voto de confianza a Alcaraz, quien a sus allegados les comenta que está seguro de que el equipo alcanzará la permanencia, siempre que cale el convencimiento en el grupo. La directiva sabe que no hay un motín a bordo, por más que se intoxique desde algunas poltronas. Probablemente los mandos son conscientes de que ciertos futbolistas tienen que apretar para estar a la altura de su consideración. El aislamiento como control tendrá que dar sus frutos. Salvarse bien vale visitar cuantas veces sea a La Manga. A ver qué as se saca de la misma el entrenador ante su encrucijada.