El abrazo de la redención

La Resaca de Ideal.es.

1. Piti quizás no necesitaba el castigo del banquillo de Barcelona ni enclaustrarse en La Manga con los demás, o tal vez sí y esa penitencia obligada contribuyera a los cuidados paliativos que llevaron a su resurgimiento. La terapia a su tristeza se consumó con el tanto. Medicina para su depresión deportiva. La suerte del gol, que le salía por las orejas el curso pasado y que se había evaporado desde hacia semanas. El remedio definitivo lo alcanzó en el abrazo con el que se fundió entre el público, en un cariño emocionado de terminal de aeropuerto. Le costó una amarilla, pero estaba más que justificado. Hasta aguantó lesionado, con la ilusión de repetir el momento sentimental.

2. Piti acompasó el balón largo de Ilori desde la trinchera con un mecanismo de succión en sus cordones. Lo ajustó con el taco de billar, sin entretenerse con la tiza. Su desmarque sorteó los mordiscos de una bulliciosa pero desnutrida defensa bética. Después inició una carrera purgatoria hacia el fondo, con los brazos extendidos ante la ovación, como el nadador que se deja caer desde un trampolín elevado, sin alterar su figura, hasta sumergirse en la muchedumbre. Un baño de optimismo para el catalán.

3. Ni presumir de estilo, ni tener el balón, ni generar ocasiones sirven de mucho si no se gana y, como poco, si no se marca. Mucho se ha debatido sobre si el juego del Granada carecía de traducción en la portería por motivos diferentes. Para algunos la falta de aluvión sobre el área restaba opciones de dar en la diana. Pero todo era mucho más sencillo. Si los hombres que ondean la bandera en ataque consiguen clavar el distintivo, todo parece más armónico. Fue de los partidos más desasosegantes del Granada en Los Cármenes. Tocó masticar tierra, pero valió el toque de brillantez de Piti y la mano mágica de Roberto ante Baptistao para iluminar el marcador. Una extremidad del meta que no fue escurridiza, como ante el Celta.

4. Había quien quería un triunfo sanguinolento, de los que dejan descuartizado al rival sobre el abrevadero, para sentir el pulso firme y el cuerpo henchido. Pero bastante tiene el Betis y demasiado acarreaba este Granada boscoso, que había pasado del mal fario a la apatía y que necesitaba echarse al estómago algo para no desfallecer. Su entrenador abandona así la galería de tiro. La victoria le deja ahora cierto margen de maniobra para refundar el modelo y examinar a parte de su plantilla. Cuando el mercado se cerró le quedó el reto de introducir a jugadores que habían estado despistados. Estos por ahora no responden.

5. La expulsión de Dani Benítez tacha una nueva oportunidad para el balear, que parece empeñado en destrozar en Primera división el respeto ganado entre la parroquia en los dos ascensos del club. El mejor Benítez vaga ya como un espectro sobre la cancha, un recuerdo canalla. La actualidad es un jugador temeroso del error, proclive a la desconexión y la salida de tono. Habrá quien culpe a Alcaraz también de este desvío del carril pero, una vez más, son los futbolistas los que se cuelan o se salen de la foto por sí solos. Por más que les ayuden.

6. Que el Granada no es para cardiópatas se resume en su historia, sobre todo en la reciente. Con el Osasuna y el Celta se cosechó mucho pero se recolectó poco. Esta vez, con menos persistencia pero más tino, el resultado estiró la sonrisa, disipó los nervios y sacó a Alcaraz del corredor de la muerte. El calendario no le admite la complacencia. Vienen dos viajes movidos a Valencia y Bilbao. Los seis puntos sobre el descenso le dejan a flote, pero el trayecto sigue a expensas de muchas marejadas.

7. Es curioso como los jóvenes exhiben una madurez y hechuras impropias de su edad. Tiago Ilori es un recién llegado, pero se ha integrado como si hubiera nacido en el Albaicín. Habla el universal idioma del fútbol. Posee las cualidades de los mariscales pero necesita atravesar experiencias. Se sitúa correctamente, aún puede mejorar en la fijación de marcas, es bastante rápido pero sobre todo resulta magnífico con el balón. El pase a Piti fue un gesto más de los muchos que dejó sobre el tapete. La diferencia entre achicar el esférico, como hacía un viejo conocido que llegó a capitán, y dirigirlo con precisión al sector enemigo, como hace el chico prestado por el Liverpool.

8. El otro chaval en danza fue Fatau, un ghanés prudente en su oficio. Cumple con eficacia, aunque todavía le falta cuajo para tomar decisiones. Prefiere cubrir la faceta de subalterno, para seguir contando siempre que se pueda. A veces se llega a la cumbre por atrevimiento y otra por generosidad. Fatau ha elegido el camino del gregario. Complementos que son siempre necesarios para cubrir los desafíos.

9. Brahimi volvió a destellar con su regate burlón, que asombra a la audiencia que le conoce de poco. En Los Cármenes ya nos hemos habituado a su sinuosa habilidad para desencajar caderas enemigas. En el tramo central del campo es uno de los mejores regateadores del planeta. Cuando escapa de ese bloque meridiano y arremete contra el área, su magia se vulgariza. Este domingo no estuvo nada mal y si no cerró una asistencia fue por que Benítez pifió un lanzamiento franco. Pero en otras decisiones se comportó con cierta cerrazón. Se dice que el día que acierte en estos dilemas volará de aquí. Es algo muy probable. Pero estaría bien que en el tránsito a su gloria este club pudiera disfrutar un tiempo del enlace entre lo estético y lo práctico.

10. Adiós a casa durante dos semanas, con una crisis a medio cerrar. Empiezan las etapas de montaña con algo de holgura en la clasificación, pero con dos picos de primera categoría que pueden invitar a la pájara. Quizás sin la presión de verse a cola del pelotón pueda saltar la sorpresa. En estos encuentros el Granada no está tan obligado y tal vez haciendo la goma lleguen puntos inesperados. Mientras tanto, el revalidado Alcaraz tendrá que hacer recuento en sus tropas. La plantilla es corta y encima no todos dan golpes de pedal. Dos imberbes se han instalado con naturalidad en el equipo. Quizás haya que estimular la competitividad en el filial, ya que algunos mayores no parecen en la mejor labor. Fatau ha despejado la obstrucción del pasillo para los cachorros. Seguro que no es el último en cruzarlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *