Pina, Granada y Cádiz

Las personas atendemos a los aspectos de la vida desde distintos enfoques y nada tiene de malo. Para mí no es lo mismo la rectitud que me exige el trabajo, por ejemplo, que el comportamiento que ejerzo cuando estoy con los amigos en mi peña de fútbol, cuando maltrato el balón, castigo alguna de sus piernas y suelto algún exabrupto que jamás reproduciría cuando escribo. Todos solemos ser un tipo en la oficina, otro seguramente en casa y otro más cuando nos introducimos en un círculo diferente, ya sea más o menos formal. Es hasta lógico por higiene mental, lo cual no significa que  los matices nos lleven a la metamorfosis. Hay un hilo, fino o grueso, que une todos los recovecos de nuestra personalidad, que encabalga los comportamientos por pura moral, a los que no podemos renunciar aunque busquemos diferentes justificaciones.

Los presidentes en fútbol tienen todos una profesión. Quique Pina es el único de Primera que tiene un oficio íntimamente relacionado con la materia de su cargo. Él es un empresario de este deporte, con un matiz jurídico que ya de por sí es llamativo para una persona al que no se le ven carencias en su día a día: se declara legalmente “insolvente”. No reconoce tener sueldo en su labor como gestor rojiblanco ni tampoco asume llevarse cuantías en las colaboraciones que hace con otros clubes. Si en el Hércules, por ejemplo, tan solo ha contribuido a la formación de la plantilla alicantina con algunos jugadores de su órbita aunque en verano tuviera voz en los despachos de las instalaciones de aquel club, lo del Cádiz tiene otras connotaciones, pues ahí hay una intentona de operación de compra por parte de un grupo accionarial que está comandado por su hermana y su padre.

Su nombre no está en ningún texto legal relacionado con el conjunto amarillo, pero él y sus colaboradores aparecen con normalidad en el estadio Ramón de Carranza, atienden a los medios como impulsores, los cuales incluso les colocan la etiqueta de propietario que, según la documentación, no era. Esta ubicuidad ha sido censurada por el Consejo Superior de Deportes, que observa un conflicto de intereses entre el conjunto de la Tacita de Plata y el filial del Granada, en la misma categoría, teniendo en cuenta que Pina es el principal mandatario rojiblanco y que era el administrador único de Daxián, la empresa que compró en su momento la mayoría del paquete accionarial.

Pina ha sido hábil para rondar otras entidades hasta ahora, con la excusa de que estas inversiones redundan también en el Granada, poniendo como ejemplo a Murillo, que pasó una etapa de formación en el Cádiz. Pero sobre todo son expansiones personales de Pina, ante las que tampoco es necesario cuestionar su legitimidad, pues cada cual con el dinero que maneja hace lo que quiere. Nadie discute a Florentino porque ACS construya infraestructuras. El problema es que la materia que sustenta el fútbol es el sentimiento y para muchos sigue siendo feo ver a su jerarca vinculado a otros colores, gastando dinero de un lado, aunque sea de la partida que adjudique a los beneficios, para reforzar a otra escuadra. Podrá salir un joven valor de estas cesiones de la que luego se aproveche, pero también afloraría si el préstamo se hiciera a un cuadro con el que no hubiera ningún ‘parentesco’. La verdadera explosión de Murillo, por ejemplo, ocurrió en Las Palmas, donde no existían lazos de la comandancia.

Es pronto para dilucidar en qué quedará la segunda aventura gaditana de Pina. La anterior acabó con un frustrado ascenso y esta se ha encontrado una barrera burocrática complicada de salvar, con varios fichajes ya hechos con la otra empresa que en su momento desembarcó allí, otra pantalla. Pina intenta mantener un estatus difícil al que parecía obvio que los mecanismos pondrían coto algún día. Fórmulas que le han ayudado, en lo personal, a evitar el pago a ese empresario que le reclama dinero por la venta del Ciudad de Murcia, un asunto propio que nada tiene que ver con el Granada pero que redunda en ese detalle de la ‘insolvencia’ que él alega.

Pina llevaba una semana de arduo trabajo con final redondo. Departió con los jugadores del Granada en La Manga, hizo un alegato a la afición de consecuencias positivas y luego tuvo el buen detalle de agradecer ese esfuerzo a la hinchada, que contribuyó al triunfo del domingo ante el Betis. Aquí, en esta ciudad, Pina ha encontrado el refrendo de su conocimiento sobre este deporte en las proezas deportivas, éxitos que jalonan ya su carrera. Pese a ciertos cuervos y algunas voces críticas, en Granada es una figura digna de reconocimiento, para mucho ya el mejor presidente de la historia del club. Pero en todas las aventuras que ha intentado emprender al margen ha salido siempre algo trasquilado.

Él, que cree en el valor del trabajo pero que valora la suerte, debería de darle vueltas a lo que sucede cuando deja de ver Sierra Nevada. También tiene que entender que las leyes nos afectan a todos. Que uno es presidente del Granada con todas las consecuencias y es normal, por pura lógica, que existan ciertas incompatibilidades. Podía haber pasado en la Copa del Rey o con el tiempo, pero el conflicto iba a suceder. No es lo mismo participar en compras y ventas de jugadores por todo el mundo dentro de la estructura del Udinese, con el que es improbable un duelo oficial en el campo, que manejar los hilos de equipos en el mismo país. Esto no solo exalta a algunos aficionados. Es que rechina a los juristas del fútbol. Y con razón.

2 Comentarios

  1. A pesar del tremendo desasosiego e incertidumbre interna que produce éste tipo de escarceos de nuestro Presidente, y sin los cuales sería todo maravilloso, a pesar de
    todo, Gracias Presidente porque con tu desembarco en Granada has cambiado
    nuestras vidas, las de nuestros padres y las de nuestros hijos. Gracias.

  2. Estoy de acuerdo con el fondo y forma de su artículo.

    Permítame que añada un dato más, y es que este asunto de Cádiz tiene una derivada para nada positiva cara a nuestro club además de las que usted ha señalado. El señor Pina es vinculado con el Granada CF a todos los niveles, aunque en estos asuntos vele por sus propios intereses particulares. Por tanto todas sus iniciativas personales en el mundo del fútbol interfieren seriamente en los intereses institucionales del Granada CF, guste o no. Que nuestro club esté en boca de medios nacionales, tribunales y comités por manejos oscuros, truculentos y, por qué no decirlo, chapuceros hasta el límite de lo obsceno de un particular, no redunda en su beneficio y resulta profundamente injusto. Tarde o temprano este estado de cosas lesionará, si no lo está haciendo ya, la estabilidad del actual proyecto del Granada CF, no sobrado precisamente de excesivos apoyos a nivel federativo y político.

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