Un corte pronunciado

La Resaca en Ideal.es.

1. La Manga recuperó el instinto asesino de Piti y orilló el amago de desidia en la plantilla. No es poco. Por lo demás, la plantilla sigue presentando idéntico aprovechamiento al de antes de aislarse. Un corte pronunciado entre titulares y suplentes.

2. Hay un grupo de elegidos por el técnico, que excede en poco a los once que pueden actuar. Ha cobrado protagonismo algún joven, como el canterano Fatau o el fichaje Ilori, a lo que podría sumarse Coeff tras su decente papel en Mestalla, pese a que suelta la marca de Vezo en el 2-1 del Valencia. El grupo se completa con un ramillete de reservas experimentados, pero de rendimiento defectuoso. El relleno es de paja ahora mismo.

3. Buonanotte duró media hora el día que volvió a la titularidad en Cornellá. Siguió en el campo tras ese ciclo, pero su actuación resultó espectral. El ritmo físico del Espanyol le pasó factura. El argentino confirmó que su juego luce en un contexto determinado: con alta posesión y el equipo  muy inclinado al ataque, sin desgaste defensivo por su parte. En otras circunstancias. le cuesta más.

4. Dani Benítez tuvo su ocasión ante el Betis. La situación favorable propiciaba sus arrancadas en velocidad, con los sevillanos en campo contrario y liberando una pradera a su espalda. Pero tras unos pocos intentos de asalto, el cable se le cruzó tras errar ante la puerta. De la ovación generalizada en su ingreso, la grada pasó a algún silbido esporádico. Viento suficientemente demoledor para los oídos del balear. Acabó expulsado en una entrada fuera de lugar, más aparatosa que violenta. Un lance obviable, como el cometido por Pereira este domingo en Mestalla. Otro suplente que quema crédito. La asunción de los hechos y su arrepentimiento le ennoblecen, pero no subsana la consecuencia fatal.

5. El Granada trabaja bien los partidos habitualmente, se nota que ha repasado los apuntes. Suele competir con decencia, contestando a cada pregunta. Pocas veces es inferior al rival, aunque tenga más pedigrí. Pero los encuentros se le eternizan, se queda sin tiempo para responder a todo. A veces llega al tramo definitivo con jugadores desfondados. En otros, se amplifica el estrés competitivo. Como no hay auxilio en el banquillo, a los rojiblancos se les evapora la frescura. Los fallos en los minutos finales han tenido un alto componente de mala suerte en muchas citas, basta repasarlos, pero derivan del escaso poder revolucionario de los reemplazos que están en el banquillo. Por omisión o por errónea acción.

6. Los rojiblancos se enclaustraron bien en Mestalla. Avanzaron con decisión en tres acercamientos furtivos durante el primer tiempo. Piti hizo alquimia con el mal despeje de su amigo Javi Fuego. Pero después arreció un vendaval levantino. A pesar de todo, el empate llegó en posición antirreglamentaria de Alcácer. El del triunfo, en una desdicha. La infracción precipitada de Pereira, el roce de cabeza de Fatau que envenenó la trayectoria, la ligereza en la marca de Coeff, la atolondrada salida de Roberto. Bajo palos, el gallego reacciona a veces como una pantera, pero le cuesta mucho ponerse las alas. Salva mucho, pero ha errado bastante últimamente.

7. Es complicado cruzar un campeonato vallado con alambre de espino sin la contribución amplia del grupo a la faena. Con poco más de once, las posibilidades se ajustan demasiado. Cualquier vaivén puede ser terrorífico, inquietante. Sin opción de fichajes, a Alcaraz no le queda otra que insistir en lo que tiene, a la espera de que salga el sol y a los miembros de la segunda unidad se les ilumine la inspiración.

8. Sanciones y lesiones afloran en estos últimos meses. Pueden incluso cebarse con posiciones concretas. Pero o sacan esto ellos, en los que depositó confianza la directiva en el mercado invernal al no fichar ni aceptar ofertas por ellos, o habrá que mirar a un filial con elementos en plena formación, aún no curtidos, pese a lo bien que ha salido la apuesta por Fatau, quien para algún seguidor destacaba poco con el ‘B’, pero que se ha mostrado autoritario y templado con los mayores. El túnel de conexión está abierto, pero solo lo ha surcado Boateng, aunque sin debutar.

9. Hay un Granada sin Fran Rico y otro sin él. El gallego condiciona el modelo, cepilla el balón, lo magnetiza para construir, es el obligado muelle de paso. Sin el de Portonovo, probable baja el viernes, los rojiblancos tienden más al repliegue, a la salida a las bravas, basando mucho sus acometidas en la magia individual de su tridente. La astucia de Piti, el trabajo de El Arabi, aunque se aleje a veces de la zona de gol. Y Brahimi. Ay, Brahimi.

10. San Mamés espera el viernes. El nuevo San Mamés. En la despedida del viejo, el Granada perdió, pero Brahimi volvió loco al equipo entonces dirigido por Marcelo Bielsa. “Estuvo impresionante”, le regaló el de Rosario al franco argelino. Brahimi vaciló en Mestalla. Sigue alérgico al pisotear el área. En Bilbao estrelló un balón al palo, en los minutos finales. Seguro que intentará romper allí con su gafe, solo quebrado con un escaso penalti. En momentos convulsos, los magos levantan su varita y asombran a la audiencia. Como ha hecho Piti, aunque él agarra un aguijón más bien.

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