Una derrota “fácil” de digerir

La Resaca en Ideal.es.

 

1. Decía Mourinho tras el 5-0 en el Camp Nou, que aquella derrota, la más terrible de su carrera, era «fácil» de digerir. Lo era, de hecho, porque fue incontestable. Para él y para cualquier espectador. El Barcelona acabó ese día con el Madrid y manchó el expediente del técnico luso para siempre. Aquella noche no encontró excusas en cansancios, árbitros o tramas conspirativas, estratagema que exprimiría en adelante para practicar sus juegos mentales. Tampoco Alcaraz habría podido sacudirse la tristeza el viernes con coartadas estúpidas, de mal perdedor. El Athletic destruyó a un Granada menor y así lo reconoció. El mal trago corrió abrasando el gaznate, confirmando una sospecha. Sin los ‘tenores’ rojiblancos, la goleada se convirtió en una realidad bastante coherente en San Mamés. Aduriz, en un cuarto de hora, selló pronto el féretro.

2. Un Granada sin Murillo, Fran Rico y Piti es un Granada irreconocible, segundón. La magnitud de estos futbolistas no está solo en su aportación individual, importante en la mayoría de partidos. Con ellos, sus compañeros mejoran, pues descargan responsabilidad en los machos alfa. Los líderes lo son por algo.

3. El mismo Coeff que con Murillo cuajó en Mestalla quedó contrariado en Bilbao, pues a Mainz las lesiones le están empujando al ocaso, frenando cualquier evolución hacia su mejorpapel. La capacidad antiaérea de Coeff quedó en entredicho frente al mejor Aduriz. Si lo de Valencia le había dado algún motivo para crecerse, lo del viernes le bajaría los humos de golpe. En los sueños almibarados de los futbolistas, todos son estrellas del deporte. La vida te da bocados de realismo. Coeff ha estado inactivo mucho tiempo y así se pierden sensaciones. Ahora no puede quejarse y se colocará allí donde quiera. Lleva dos partidos como titular y se acerca un tercero, por la sanción a Mainz y la lesión de Ilori. Tiempo tiene para reivindicarse o para hundirse.

4. Al fervoroso Iturra le viene genial que Rico le abra pasillos y que asuma el control de las operaciones con el balón cuando está. Sin el de Portonovo, la presión agoniosa del Athletic agitó al chileno, a un Recio en cortocircuito y a un Fatau al que el escenario superó, pues en San Mamés se encontró más apretado por el empuje que en el propio Bernabéu. Cargado con una amarilla desde el primer minuto, su poderío físico quedó aplacado. La roja era su destino si el entrenador no lo evita con su tempranera sustitución.

5. La vulgaridad ofensiva del Granada, obsesivos en el envío de balones a un solitario El Arabi, evidenció que quien propone sutileza es el ausente Piti, que además de gol proporciona entendimiento de las necesidades en vanguardia. El acoso sin parar del Athletic por la zona derecha retrasó a Brahimi hacialugares donde es inocuo. El movimiento táctico de Alcaraz, ya con el 2-0 en el marcador, impidió que la masacre llegara antes del descanso.

6. El ingreso de Foulquier envió a Brahimi a la mediapunta, allídonde algunos le anhelan. El lugar en el que a menudo pierde la brújula. Lo que manejó, lo derramó. Tampoco el Granada encontraba luz entre tanto azogue del Athletic. Sin salida de balón desde atrás, con Mainz seco, Coeff lleno de dudas, Angulo diezmado con un dedo roto en su mano y Nyom sin más recurso que lanzarse a la carrera local, el equipo traficaba por el campo como una veleta, a merced del viento.

7. La mejora de Brahimi se produjo en el segundo acto, cuando desde la banda derecha, con Riki y El Arabi ya por dentro, gestionó las dos mejores aproximaciones de los suyos. Si quedaban dudas sobre que su mayor incidencia aparece por el costado, el encuentro de San Mamés quedará para corroborarlo. El penalti intervino para cortar cualquier atisbo de ilusión en el recorte. Con diez, el encuentro se puso para el placer local.

8. Pereira fracasó como el resto. Otro del destacamento secundario que se asoma, pero al que también le entra vértigo. El rendimiento de los suplentes provoca desesperación en la planta noble de Los Cármenes. Se dio un voto de confianza a unos futbolistas que queman su prestigio cada día. Si los titulares habituales se reúnen e imponen su estilo, el Granada tendrá la permanencia a tiro pese a las dudas en el aire. Pero si se suceden los percances, la misión se complica. Se antoja imposible llegar al final solo con once. Alguno tiene que cambiar de parecer. Suena redundante, pero ha de ocurrir así.

9. La reflexión semanal estará marcada por las ausencias internacionales (Nyom, Brahimi, El Arabi y Foulquier) y la recuperación de lesionados. De la enfermería el Granada quiere sacar, aunque sea con un conjuro, a Piti y Fran Rico para el sábado.

10. El Granada necesita un partido ya fotografiado para vencer. Que sea tranquilo, de ritmo bajo y mucha posesión. Sólido en defensa, imponiéndose a balón parado, y hábil para maximizar los beneficios de un gol, pues no suele conseguir muchos más. Si el encuentro es así con el Villarreal, cosa complicada por su nivel y velocidad, el sábado puede ser una de esas noches de comunión. Si no, el grupo y el técnico tendrán que sacar recursos de donde no parece haber mucho más. Perder en San Mamés podía entrar en los planes. Volver a complicarse la vida, no se mastica.

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