El individuo altera la geometría

La Resaca en Ideal.es.

1. La geometría fue idéntica a la de cada partido, pero una sola presencia imprimió al juego del Granada el dinamismo ansiado. Parecía que el debate en la delantera rojiblanca se limitaba a la continuidad de El Arabi o el rescate de Riki, pero al entrenador se le ocurrió algo que no había probado de salida nunca: simultanear a sus dos delanteros referencia. Este movimiento devolvió a Riki a una posición que le era familiar. Porque aunque el de Aranjuez se acostó en la banda derecha, a todos los efectos ejerció de segundo punta enmascarado.

2. Este es un juego de personas. De once tipos relacionándose sobre el césped. No basta con juntar a algunos que parecen buenos con el balón para que broten situaciones positivas para el conjunto. Se necesita que los elementos sean complementarios. El Arabi hace un trabajo infatigable barriendo todo el frente. Es la solución cuando el equipo  achica el balón o se busca una prolongación con el pase. Sin embargo, al peinar siempre se ha encontrado muy solo. Ni Brahimi ni Piti, sus habituales socios, son muy dados a aparecer por esas batallas. Prefieren comandar el ataque, dirigir desde su propia conducción. Riki aportó a El Arabi algo muy distinto.

3. Para empezar, la envergadura del delantero ofreció una alternativa cuando la defensa se quitaba la presión con un balonazo. No es lo mismo que solo haya una boya a que existan dos. Riki cuerpeó muy bien paraproteger esos balones y perdió pocas posesiones al actuar de espalda a la zaga rival. Tocó de primeras hacia los mediocentros y salió escupido de la zona, en busca de un desmarque. Cuando recibió más cómodo en el costado, taladró en diagonal mientras El Arabi iba limpiándole la broza con su movimiento hacia dentro, de demarque. Cada cual entendió su misión y la cumplió a rajatabla. Brilló Riki por su añadida potencia, muy bien gestionada pese a su prolongada inactividad, y lució El Arabi con un gran gol, tras impresionante pase de Fran Rico.

4. Quien dejó de inicio una versión desmejorada fue Brahimi, superado por la velocidad de juego, que propiciaba ataques en pocos toques, bastante acelerados. Brahimi necesita acaparar el protagonismo con el balón para sentirse útil. Su habitual ‘eslalon’, que tanto maravilla, tiene una pega. Ralentiza el proceso del ataque, porque jamás el balón será más rápido en las botas de alguien que en movimiento continuo. Hasta que los decibelios bajaron y el Granada aminoró en su presión al rival, no se destapó con regates frecuentes por la banda. Su calidad genera un peligro evidente en las aproximaciones, pero tiene la desdicha de elegir mal muchas veces en el toque final, o no encontrar complicidad en el resto.

5. San Mamés había despertado los peores calificativos contra el equipo  por parte de un sector del entorno. Se cuestionó la actitud general, pese a que el Athletic se adelantó en sus dos primera llegadas y cuajó un partido extraordinario. Pero en Bilbao no falló la personalidad del conjunto, sino la falta de figuras indispensables, algo lógico en un club modesto cuya plantilla no es excelsa en todos sus puestos. Con Murillo, la defensa gana en anticipación, se mueve en bloque, puede adelantarse o retrasarse según convenga. Él aleja todo lo que pasa por su garita. Con Fran Rico sin cansancio en las botas, se garantiza un flujo futbolístico maravilloso. El gallego cuando se siente respaldado y le salen las combinaciones iniciales, se convierte en Von Karajan.

6. Cuando marcó de penalti, salió despedido hacia el área técnica, donde le esperaba el abrazo de Javi Ávila, uno de los fisioterapeutas de la entidad, con el que más tiempo pasó durante su larga lesión. Se la tenía guardada, porque cuando anotó de falta en Vallecas no estuvo presente. Ávila, que llegó de la mano del técnico Óscar Cano al Granada en 2007, ha sido uno de los grandes apoyos de Rico, quien soñaba con volver a jugar pero no imaginaba que se asentaría tan bien, nombrado capitán precisamente en este encuentro, donde más refrendó su liderazgo.

7. Coeff se estrenó como titular en Liga en Los Cármenes, aunque el ruido de la presencia en el ‘once’ de Riki convirtió la noticia en un breve. Se llevó un susto nada más comenzar por parte de Uche, quien rozó la diana en un par de ocasiones. Luego se lió en un despeje que dio consigo a la acción en la que Riki pudo hacer penalti sobre Óliver Torres. Sin embargo, en la segunda mitad su actuación mejoró. En parte le ayudó el repliegue con el que el Granada sobrevivió en la segunda mitad, pero él aportó vigor para despejar balones, sin estar exento de un buen toque con el balón. Aún está muy verde, le tiemblan algo las canillas, pero va de menos a más y eso es importante, mientras Ilori siga lesionado.

8. La semana llevará al equipo a Getafe este viernes, con dos ausencias aseguradas con respecto a la última alineación. Recio y Brahimi están castigados por ver la quinta amarilla. Fatau volverá a alistarse en el centro del campo, en el que ya habrá sustituido a todos los mediocentros en sus diferentes funciones. Es el becario, que está para todo.

9. Más abierto está el reemplazo de Brahimi. Si Piti está bien, entrará seguro, para acompañar a su amigo Riki, con el que gozó como un hincha más animándole desde el palco ‘vip’ de Los Cármenes este sábado. Si Piti no llega, el dilema se abre, pues se entraría en el terreno de esos suplentes que han tenido oportunidades pero sin descorchar. Pereira, Buonanotte y Benítez.

10. Al mallorquín le tocó sufrir una censura insoportable en los minutos que jugó. Puede que tenga algo de justificado recibir a alguien con reproches tras algo tan negligente como su última expulsión en Los Cármenes. Pero a partir del momento en el que entra en liza, la hinchada debería de dedicar comprensión a su futbolista, más que nada porque lo que puede ocurrir, más en este caso, es que acabe perjudicando al equipo con un nuevo ataque de nerviosismo. Hay quien silba con las manos sucias.

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