Circo Máximo en el Coliseum

La crónica en el diario IDEAL.

El pulgar del César del fútbol se quedó a medio camino para salvar el pellejo tanto del Granada como del Getafe, en una noche de sangre y arena en el Coliseum, que esta vez hizo honor a su pomposo nombre. Deparó una velada de gladiadores propia del Circo Máximo en la antigua Roma, a la que no le faltó intriga, goles, polémica, tensión y raza, como era propio de aquellas luchas a muerte. A la vida, a la supervivencia en Primera división, se intentan agarrar todos con ardor. La faena hasta tuvo ambiente festivo en una grada a menudo al raso.

Pasaba el Granada por la fama de apocado, incapaz de reaccionar a los golpes del contrario. Le dieron uno pronto, que parecía pregonar una larga agonía hasta desfallecer. Pero no están los azulones para grandes aventuras pese al ruidoso carisma de su nuevo entrenador. Los rojiblancos placaron el ‘efecto Contra’, que azotó primero ante los graves errores atrás de los rojiblancos, pero ante los que se recompusieron sujetos a las espadas de su pareja de ataque. El Arabi y Riki se buscan, mientras que Fran Rico los encuentra a todos. Con este tridente y mucho coraje, se alcanzó un 3-3 difícil de clasificar, que llegó cuando al Granada le amputaron a Iturra por una obviable segunda amarilla. Ni siquiera perder a la intensidad personificada les arredró. 17 veces acosaron a Codina. Récord a domicilio. Alcaraz cerró su alineación con acento francés, con el mantenimiento de Coeff y la presencia de Pereira en la banda izquierda, habitual flanco de Brahimi. El central decepcionó por su blandura, con una inseguridad latente para frenar al rápido Ciprian, mientras que Pereira apenas dejó poso en vanguardia, por lo que fue sustituido al descanso. La tibieza de Coeff se evidenció muy pronto, en una primera llegada local por la izquierda, pero se subrayó en un errado despeje en el centro del campo, que expidió el camino para Ciprian en carrera. Iturra le hostigó pero no pudo detener al rumano, más rápido que el chileno. Se habría jugado la expulsión, que le vendría un buen rato después. El atacante se escoró para ajustar el tiro ante Roberto.Principio de pesadilla

El tanto eliminó la somnolencia del Granada, por la cuenta que le traía, aunque la pereza se le quitó a unos antes que a otros. El Arabi salió a la presión del portero Codina, quien se entretuvo en despejar y le dejó el cuero en los pies. El franco marroquí no se agobió. Se limpió al cancerbero para quedarse perfilado para el tiro, mientras los defensas rivales intentaban acudir al resguardo de un arco al descubierto. Cuando fue a disparar, un inoportuno resbalón le hizo pifiar el tiro. Se marchó fuera. Parecía el comienzo de una agria pesadilla, con aquella experiencia cercana, en Vallecas, en la que también falló con todo de cara. No imaginaba que terminaría siendo uno de sus encuentros más completos y felices. El ariete tuvo un cabeceo en un córner que también pudo coger puerta algo después, aunque rotundo sería uno de Murillo en un saque de esquina, que salvó Codina, en la única detención de mérito.

Lo intentó de mil maneras el Granada. También con la pizarra, en una jugada ensayada de varios toques en corto a la que tampoco llegó El Arabi. En el costado empezó a avivarse Riki, aunque sería Fatau quien rozaría el empate con un lanzamiento que escupió el larguero, tras rebotar en un central. Tanta aproximación tenía que acabar premiando a los rojiblancos, que fraguaron la diana en un ataque fugaz, con pase enorme al hueco de El Arabi para Riki, que transformó en oro el de Aranjuez ante su exequipo, con gesto cariñoso hacia Piti. Un dos y un cero con los dedos. El ‘veinte’ que porta el hábil mediapunta de Reus. Pero la alegría duró poco en el bando visitante y atrás siguieron sucediéndose los fallos. Con una falta lateral lograron los azulones ponerse de nuevo por delante. Cabeceó Lisandro en posición reglamentaria, pues El Arabi rompió la posibilidad de fuera de juego, aunque lo protestó Murillo hasta ser amonestado. Riki, ya en la prolongación del primer acto, reclamó un posible penalti en el área. El segundo que solicitó, pues ya pudo ser señalado uno antes tras un empujón de Valera en el ecuador de ese tiempo.

Salió Buonanotte por el inadvertido Pereira, aunque el argentino no mejoró en nada al espigado francés. Sin embargo, sí que reanudó dominando el Granada, con varias llegadas que estuvieron cercando a Codina. Fatau y Fran Rico pudieron marcar, aunque sería El Arabi quien establecería el 2-2, tras un centro de Brayan Angulo, al que le dio licencia Rico, gobernador de este tramo determinante, el reloj que hace girar en torno a él todas las operaciones.

El árbitro Ayza Gámez cobró protagonismo después, en una disputa a ras de hierba con un rival de Iturra que castigó con la segunda tarjeta para el ‘Colocho’. Si la situación se volvía alarmante para los visitantes, el tercer tanto azulón afiló el desafío. Lafita desvió a gol un disparo de Sarabia, con el que la hinchada local resopló con alivio.

En ese momento extremo, el Granada sacó seguridad, aplomo y temple. Forzó un córner y Fran Rico se dispuso a servir. Peinó Coeff y llegó El Arabi al remate solo. La defensa getafense siguió acuosa. La hombrada rojiblanca se consumó pese a la inferioridad momentánea.

El colegiado mostraría una segunda amarilla a Escudero para poner parejos los efectivos y frenar un poco el ritmo de juego. El partido se enturbió, aunque Ciprian intentó marcar el cuarto por todos los medios, pero le fue imposible. Entonces sí prevaleció un comportamiento protector adecuado entre los de Alcaraz, quien dio unos últimos minutos a Dani Benítez y que había usado antes la posibilidad de abrir más la derecha con Foulquier de lateral.

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