El desfile del torpedo

En la calle se detecta cierta expectativa con el partido que se celebra el sábado. Visita Los Cármenes el rival ante el que el Granada conquistó el ascenso a Primera división y parece que hay personas que lo han convertido en una especie de clásico. La eliminatoria tuvo sus dosis de tensión y un alto grado de suspense, pues se resolvió en la vuelta, ante un Martínez Valero a reventar, donde el serpenteo de Ighalo hizo historia para los rojiblancos. Allí quedó rencor en el ambiente, por la frustración lógica del que se queda en el camino. En Granada, la felicidad eterna de la gesta.

Hubo altercados en ambos partidos, que rozaron la tragedia en el encuentro definitivo, cuando se produjo una peligrosa invasión de campo en la que algún jugador pudo salir mal parado. A Roberto, por ejemplo, le salvó un vigilante de seguridad de ser pateado, tras caer a la hierba. Todo se había calentado en exceso y lo visceral estuvo muy presente. Ningún bando quedó inmaculado.

Tanto Fabri como Bordalás, los entrenadores entonces, contribuyeron muy poco a la cordura en sus declaraciones previas. Ambos quisieron ser maquiavélicos y solo al gallego le funcionó el plan. Ninguno está ya dirigiendo a los equipos. Han pasado dos temporadas y reavivar viejas rencillas resultaría contraproducente.

El Granada y el Elche están en Primera y pelean por la permanencia. No es malo que el aficionado se motive ante un partido que, sobre todo, significaría un paso adelante en la salvación en caso de triunfo. Pero ojo con la excitación. Cuando los rojiblancos actuaron en la localidad alicantina en la primera vuelta, se generó un ambiente alrededor que pretendía motivar la superación de aquella mala tarde. La hinchada procesionó con un carroza adornada por un torpedo de pega, que fue paseado también en el penúltimo ascenso del Elche a Primera, logrado precisamente ante el Granada. Había ganas de revancha por el chasco que ocurriría años después, pero ese ánimo se transformó en ansiedad. Los rojiblancos, que venían de una espiral negativa tras la derrota con el Getafe en casa, templaron nervios, manejaron las prisas del contrario y se impusieron en estreno del 4-3-3.

Sería muy conveniente que Los Cármenes presentara una entrada de excepción, que la gente se sume al ánimo por intentar la victoria y se genere un espíritu de comunición, pero ojo con la exigencia de que la escuadra hunda al adversario. El Elche es un conjunto que está compitiendo con mucha dignidad, muy peligroso al contragolpe. Hace unos meses, en aquella ciudad los únicos altercados tuvieron de protagonistas a radicales. El club ilicitano fue implacable con seguidores que profirieron gritos racistas contra Nyom durante el partido. Solo por ese detalle honesto debería de reinar cierta paz institucional y que en el campo solo haya un bonito espectáculo futbolístico. Demasiada algarabía podría ser contraproducente contra los intereses deportivos locales. Que se lo digan a quien ideó lo de lucir el torpedo de nuevo por Elche.