Quinielas y estadísticas

La Resaca en Ideal.es.

1. Las ascuas chisporrotean y huele a humo. Señal de que las llamas del infierno que hay en el subsuelo de Primera división se avivan ante el próximo desenlace. El campeonato entra en su recta final, cuando el bote de la quiniela suele acumularse, pues se alteran muchos pronósticos. El enfermo cuestiona al sano. A veces, hasta le derrota. El hundido acaba escapando hacia delante. En estas situaciones de acoso es donde se muestran los osados. Parece que el Granada no se amilana y también muta hacia una versión más guerrera.

2. Un par de partidos pueden enterrar varias estadísticas y algunas creencias. Decían los datos que el Granada no remontaba nunca ante la amenaza. Solo lo hizo en Vigo para empatar, en la jornada tercera. En Getafe neutralizó hasta tres veces una ventaja rival. Se decía que ese registro previo verificaba un carácter general algo pusilánime. Pues los rojiblancos impusieron el 3-3 en inferioridad numérica, tras la expulsión de su emblema de intensidad, Iturra.

3. Solo 22 goles adornaban el casillero a favor del equipo  hasta la jornada pasada. Dos dianas ante el Villarreal y las del Coliseum llevan a alcanzar las cinco sumando ambas citas. Fuera de números, existía un debate sobre si en la plaza de ariete debía permanecer El Arabi o si mejoraría el puesto con Riki. La solución no era dividir, sino sumar.

4. De ciertas derrotas se aprenden lecciones, aunque el legado no deje puntos. En la primera vuelta el Getafe venció en Los Cármenes, en un partido extraño, donde el Granada se quedó pronto en inferioridad numérica por la expulsión de Diakhaté y los azulones resolvieron para disgusto de la grada, que entonó un grito de repulsa contra el entrenador local. Fran Rico actuó en el epílogo de aquel encuentro, algo que tuvo poca notoriedad, excepto para Alcaraz. De su rol como volante sacó la idea del manido ‘trivote’, una variante táctica que aporta consistencia colectiva y dos guardaespaldas para que Rico saque todo su fútbol. La fórmula ha dado estabilidad, aunque entrara en entredicho desde hace un tiempo tras varios encuentros adversos ante el marco contrario.

5. De la derrota en San Mamés, en la que Riki y El Arabi compaginaron labores de ataque, sacó el entrenador el pensamiento de que pudieran mezclar de salida, con el madrileño escorado en la derecha. En Getafe, los indicios de Los Cármenes frente al Villarreal adquirieron rango de ley. La complicidad del madrileño y el franco marroquí es total. Se elogian fuera del campo y su juego alcanza la armonía en la asociación, hasta hacerse letales en dúo. El Arabi se destapó con dos finalizaciones y una asistencia. Precisamente, a su nuevo socio en vanguardia.

6. Uno, El Arabi, trabaja a destajo, presiona constantemente al contrario provocando su error, encabeza labores de desmarque y de acoso en la disputa de balones sin dueño. El otro, Riki, por su corpulencia pasaba por ser considerado un delantero a la antigua usanza, de área, pero se ha destapado desde el costado diestro.

7. Desde allí, a pie cambiado, consigue intervenir más, partiendo de una zona peor protegida por el rival. Logra progresar con esa característica diagonal hacia dentro, tras la que suele buscar una pared o un disparo potente. De esta manera el de Aranjuez ha sabido sustituir perfectamente las funciones de su gran amigo Piti, a quien le ha costado encontrar la regularidad en esta campaña, al salpicarle unas inoportunas lesiones musculares.

8. Lucas Alcaraz ha encontrado la pieza que le faltaba a su esquema para que afile su punta y aumente la capacidad de reacción ante la adversidad. El destino le ha abierto una oportunidad ahora a Riki. Es paradójico que cuando se ha lesionado su mejor colega en el grupo, Piti, tras quemar oportunidades otros habituales suplentes, como Pereira y Buonanotte, Riki ha encontrado el camino desde una posición diferente a la que ha ostentado en los últimos tiempo. La meritocracia ha convencido a Alcaraz, quien durante muchos meses no parecía contento con el rendimiento en el día a día del madrileño.

9. Su confianza, eso sí es indiscutible, siempre fue extrema en torno a El Arabi, incluso cuando más crítico fue un sector de la parroquia y del periodismo. En esta apuesta, los hechos le dan la razón. Con Riki lo que parecía el enésimo ensayo para mejorar la vanguardia se ha levantado como solución estable. Si el equipo es capaz de recomponer su sistema defensivo, con algunos fallos importantes a subsanar, puede alcanzar un interesante pulso competitivo. Todo supeditado a ese ‘trivote’ al que da galones Fran Rico.

10. El próximo dilema en el entorno apunta a quién quedará descabalgado en el ataque, una vez que Brahimi ha cumplido la penitencia de la quinta amarilla, al igual que Recio, y que Piti podría estar activo ya en el siguiente duelo. Salvo recomposición de roles, con algún estilete atrasado al centro del campo, uno de los importantes de arriba se quedará en el banquillo. A día de hoy, ni será El Arabi ni Riki. Piti anda mermado pero, cuando esté a punto, Alcaraz tendrá una jaqueca. Un ‘dolor’ maravilloso a esta altura. Tendrá opciones para mejorar y no para parchear. Hacen falta muchas así en esta escapatoria, en la que resucita el más inesperado.

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