Brayan Angulo

Columna escrita en IDEAL.

Solo hay un puesto en el Granada que no está doblado por otro jugador natural de esa posición. Es el lateral izquierdo, en el que actúa Brayan Angulo, un futbolista que ha peleado con muchos extremos y un recuerdo imborrable. El que dejó en ese flanco Guilherme Siqueira. El curso pasado el colombiano estuvo a su sombra, haciendo de meritorio cuando tenía que comparecer, con algún partido incluso apareciendo de interior zurdo. Esta temporada tuvo que dar el paso adelante ante la cesión del brasileño. La presión resultó tremenda por parte de algunos críticos. Las acusaciones llegaron al exceso, calificándole de incapaz para ser recurrente en Primera división. Los meses han terminado con las burlas.

Angulo tendrá difícil alcanzar el nivel de su antecesor. No goza de la explosividad de Siqueira, ni de su conexión con el gol, si bien a él no le dejan chutar los penaltis. Pero el de Cali sabe mantener la ortodoxia de su plaza, tiene arrestos a la hora de progresar y cada vez cierra mejor su costado. Hace tiempo que nadie repara en errores gruesos por su parte. El otro día incluso se endosó una asistencia, en un centro perfecto hacia la testa de El Arabi.

Le costó encontrar su mejor versión. Ha pulido en competición algunos de los defectos que arrastraba. Le ha tocado sostener el fortín por el ala por donde vuela Brahimi, excelso en la conducción en ataque pero no siempre tan generoso en la recuperación. Angulo ha quemado etapas y derrotado dudas. En la primera vuelta tuvo cierta alternancia con Foulquier, que se adaptó a pie cambiado. En Navidad se barajó la reconversión de Benítez como opción. No ha hecho falta en Liga. Tampoco lo del francés. Se ha mantenido firme, superando molestias físicas, estoico incluso con una mano fracturada. Esa que, si se fijan, le impide sacar de banda. Todo lo demás lo está haciendo a la perfección.

Pocos se atreverían ahora a decir que no es un jugador válido para la élite. En el club siempre confiaron en él, por eso llevan tiempo tras su renovación. Angulo es un chico aplicado, que no da problemas, al que se puede ver en sus ratos libres charlando con cualquier niño que sueña con ser futbolista en la ciudad deportiva Diputación. De esa humildad probablemente nace la energía que ha permitido que aplaque a la sombra de ese gran futbolista que permanece en préstamo en el Benfica y del que aprendió tanto. Ahora es un digno sucesor.