Rectificar no es de árbitros

La Resaca en Ideal.es.

1. Los árbitros está sujeto al acierto o al equívoco, pero lo que no suelen hacer es rectificar, si no es a instancia de sus asistentes. Si no hay llamada a viva voz o aviso por el pinganillo de ellos, sus decisiones son inamovibles, mas que presionen los agraviados. Pues bien, el lunes asistimos a un hecho inusual, con Álvarez Izquierdo arrepintiéndose de la señalización de un penalti. Apareció el infractor, David Navarro, para cuestionarle a gritos su silbido. De repente, el colegiado catalán vaciló. Su brazo se orientó hacia el banderín. Cambió una pena máxima por un córner, tras el acoso. Recio se indignó. Iturra no daba crédito. El árbitro había acertado en pitar la mano del central, pero la confusión le cegó. Alucinante. Quiso ser sabio y fue negligente. Más tarde, el propio Navarro marcó el gol que puso en ventaja al Levante.

2. Decimos que es un hecho inusual, que no insólito en Granada. Lo que pasa es que el día que ocurrió no había público en la grada. Solo prensa, directivos y algún empleado. En aquella cita a puerta cerrada del primer curso en Primera división, con el campo clausurado por el paraguazo, Clos Gómez también señaló el punto fatídico, para luego mirar a la esquina casi imperceptiblemente. Ese día el Mallorca consiguió empatar el partido, en el tiempo restante que quedó tras el 2-1 previo al incidente. ¿Recuerdan quién era el entrenador del conjunto bermellón? Joaquín Caparrós.

3. El utrerano cuenta con una buena ristra de partidarios. Se dice que consigue siempre sus objetivos, aunque sea de manera maquiavélica, como ahora en el Levante, en el que ha destapado la cara más rácana de su práctico modelo, pero eso no siempre ha sido así. Gestionó bien al Sevilla, pero su periodo más fluido llegó sin él. Algo parecido se puede decir del Athletic Club, vibrante a posteriori con Bielsa. En el Mallorca acabó destituido el curso pasado, tras una primera salvación. Construye conjuntos sólidos, da mucha vida a los jóvenes, pero también tiene sus fracasos. Como Lucas. Como todos.

4. El Granada sigue con su galimatías ofensivo. La falta de pólvora y la previsibilidad impidieron que superara el fortín ante el Levante. No es casualidad que en los últimos tres partidos solo haya conseguido un gol, que además llegó en circunstancias curiosas. Aquel resbalón de Damián Suárez al sacar una falta permitió el contraataque rojiblanco ante el Elche que significó la diana de la victoria, aunque en ese mismo duelo el equipoerró también un penalti.

5. Ante el Atlético y el Levante el balón fue durante muchísimas fases de los de Alcaraz, de manera abusiva ante los valencianos, pero no sirvió más que para frustrarse por la inocuidad. La revolución que había supuesto Riki para la vanguardia se ha diluido, con el delantero quizás fatigado tras esta semana de prácticamente tres partidos. Sigue generando inestabilidad por su experiencia, provocando faltas, pero lleva dos citas sin siquiera disparar a meta. Tendrá que recuperar cuanto antes el fuego interno.

6. Piti parece ya en condiciones para vestirse de corto, que no para actuar desde el inicio. Desde el cuerpo técnico se alegó que este lunes solo estaba para disputar un cuarto de hora aproximadamente. Sin embargo, estuvo algo más de 20 minutos sobre el césped. Todo esto lleva a la conclusión de que será muy difícil su titularidad este domingo en La Rosaleda donde, si no ocurre nada, volverá a entrar en la convocatoria pero no debería de ser de la partida.

7. Brahimi también dio sensación de agotamiento, incapaz de desequilibrar a sus férreos marcadores, nulo cuando se pasó gran parte de la segunda mitad en la mediapunta, donde ni regateó ni agitó en demasía el ritmo. El Arabi tuvo dos oportunidades, pero ambas las desperdició. Si el ‘tridente’ falla, las posibilidades de triunfo se minimizan. El ‘trivote’ da control pero muy poco gol. Iturra está más para la recuperación. Fran Rico, maestro de ceremonias a balón parado, no midió sus envíos como en otros duelos. Recio acabó exprimido entre el denso entramado levantino.

8. A los problemas de composición en ataque, se unen ciertas desatenciones defensivas que han resultado capitales. Un córner acabó en el tanto del Atlético de Madrid. Una falta rechazada derivó en la de David Navarro, tras una lamentable falta de achique tanto de Coeff como de Murillo. El francés no aguantó como Diop le hostigó. El colombiano no alejó el esférico que acabó punteando el adversario a la red.

9. La armonía que reina entre dos clubes que antaño tenían una enorme rivalidad puede quebrantarse este domingo. No en vehemencia en la grada, pues la cordialidad en general es mutua, pero sí en incertidumbre al menos en el terreno de juego. Las aficiones del Granada y el Málaga mantienen una sintonía fantástica en los últimos tiempos, que contrasta con las tensiones acaecidas en los 70, cuando el enfrentamiento de ambos equipos representaba el gran derbi de Andalucía oriental. La distancia entre sus objetivos recientes apartó la vieja pugna, pero el domingo el pulso competitivo estará más candente de nunca, porque rojiblancos y blanquiazules están sumidos de lleno en la lucha por la permanencia.

10. Como esta vez, los malagueños estaban por delante en la clasificación en la primera vuelta, pero sucumbieron en Los Cármenes por 3-1. Ganar es el lógico objetivo de ambos. Por abajo de la tabla, hay codazos por ponerse en ventaja. El Málaga ha abandonado aquella momentánea aristocracia, de aspiraciones continentales, y se bate por el mismo cobre que los rojiblancos. Un derbi con pasión y delirio. La paz debería seguir en las tribunas. En el campo se tendría que imponer el que con más afán busque el éxito. Las Pedrizas es el tránsito que lleva a un clásico de los de siempre. Uno verdadero, no forzado, como con el Elche.

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