Baraka

Columna publicada en Ideal.

Las concentraciones ya no son un recurso extremo sino un hábito saludable para el Granada, aunque no siempre bien argumentadas en sus motivos. La oficialidad destaca el ambiente de compromiso que se genera en el aislamiento, las precauciones médicas que se siguen para recuperar jugadores y el cuidado estricto de la plantilla, en cuanto a alimentación y descanso, de cara a afrontar mejor el siguiente partido. Pero hay un punto claro de superstición en estas convocatorias. El club ha citado en repetidas ocasiones al grupo en estas dos últimas campañas, batiendo récord ya con respecto a la anterior, y jamás la escuadra ha perdido tras un retiro. Pueden haber sumado algún empate, como con el Getafe, pero jamás han saboreado la amargura de la derrota.
Esta baraka seguro que se tiene en cuenta en la entidad, que se gobierna bajo criterios profesionales, pero con la consciencia de que este negocio se soporta sobre un mero juego, con su componente aleatorio a cuestas. Siempre hay que tener a mano lo que aporta la fortuna, o las personas que transmiten buen fario. Eso lo sabe bien el presidente Quique Pina, que tiene un amigo y aliado estrecho del que dicen que transmite esa onda positiva, aparte de ser muy afable. No se suele separar de él. La suerte a veces es más importante que la mejor de las propuestas tácticas, que el más estudiado sistema. El balón es caprichoso y el criterio arbitral también es voluble. Eso ampara la rectificación estrambótica de Álvarez Izquierdo ante el penalti por mano de David Navarro. De la oportunidad de marcar para el Granada y romper así la tela de araña de Caparrós con apenas diez minutos disputados, se pasó a un inservible saque de esquina. También parece bajo los efectos de vudú el fichaje estrella de la temporada. El pobre Piti ha pasado más tiempo en el dique seco que sobre el césped, aunque en este ejemplo nos sumergimos en los misterios de la ciencia y el diagnóstico, en el que meras contracturas, según los partes médicos, acarrean el tiempo de recuperación de dolencias superiores, sin que nadie dé explicaciones convincentes. Aplicable a Ilori.
Dicen que la suerte no se busca, que aparece, aunque lo ideal es que pille trabajando. Cumplido el ritual del encierro, es menester que la consecuencia sea la esperada: sumar puntos. Que el acuartelamiento mantenga su mística es vital para que nadie se ponga excesivamente nervioso. Como pierda su efectividad, habrá que frotarle a alguien la chepa.

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