Jémez no debe nada

Resaca de Ideal.es.

1. Terció el periodista Paco González con una afirmación trampa al cuestionario que culminaba en la radio Paco Jémez, entrenador del Rayo. El conductor planteó, con travesura, que elequipo madrileño no haría grandes esfuerzos el sábado ante el Granada, al estar ya con la salvación asegurada, aunque no en lo matemático, como supuesta compensación a los rojiblancos por aquella última jornada de su curso de retorno a Primera, donde las malas lenguas insinuaron que se dejaron marcar en Vallecas para que ambos contendientes se mantuvieran.

2. La hipótesis se desmonta por varios motivos. El tanto llegó en fuera de juego, casi al final, y si el Villarreal hubiera marcado en ese preciso momento en el Madrigal, y estuvo a punto, habría mandado a los entonces dirigidos por Abel Resino a Segunda. Pero el argumento paupérrimo se desplomó porque los madrileños tampoco eran dirigidos entonces por Jémez, sino por Sandoval. Por las dudas, el preparador de origen canario pero cordobés a todos los afectos lanzó un alegato sincero. “No le debo nada a nadie. Iremos a Granada a ganar”.

3. El Granada marró la primera bola de partido en el Sánchez Pizjuán, pero en Los Cármenes se le presenta la segunda oportunidad de agarrarse a la vida ante un rival modesto de presupuesto pero con un fútbol ambicioso que, con los matices oportunos y algunas indispensables aportaciones en el tramo definitivo, han logrado encadenar victorias con la solvencia de un grande, pese a ser el club más pobre. Mérito enorme de su entrenador, Paco Jémez, cuya propuesta ya enamoró la campaña anterior, clasificándose para una competición europea que no pudo disputar por deficiencias de la entidad. Ahora su escuadra ha protagonizado el más difícil todavía, cuando se les daba por desahuciados. Sin perder el patrón, aunque sin delirios tan suicidas como al principio, con 40 puntos miran ya desde la tranquilidad, pero quieren más.

4. Los de Alcaraz, mientras tanto, navegan en ese mar de adversidades donde al final siempre consiguen flotar, aunque se preceda de una terrible sensación de cabreo entre la hinchada. Jugadores y técnico salieron retratados de Sevilla, donde solo escaparon sin crítica Recio, que se lesionó tras el descanso, y Cristian Bravo, que al menos tuvo voluntad para intentarlo y no cometió ninguna jaimitada. No es poco en un chaval, durante semejante esperpento. Bastaba con hacer cosas lógicas.

5. Más que a la táctica, Lucas mira hoy a la enfermería, con demasiadas visitas de sus hombres este año. Si Murillo, Fran Rico y Recio pueden estar sobre el campo, las opciones de triunfo se multiplicarán. Si se incorpora al ruedo Riki a su vez, habrá competencia en ataque. A cada baja de este destacamento, se iniciarán los lamentos. Obligarán a una experimentación que se está demostrando fallida.

6. Mainz se encuentra en un estado precario, a años luz de su mejor versión, lo que explica que el entrenador apostara tanto por Coeff atrás pese a su inmadurez. A su vez, Fatau decepcionó en Málaga y Alcaraz consideró que el propio Coeff podría remediar las posibles fugas en su centro del campo. Pero el francés ni sabe, ni puede actuar como volante. Sus constantes pérdidas de balón, su fragilidad en la posesión y sus continuos pases atrás impidieron cualquier atisbo de creación.

7. Fue un error grueso del técnico, que tenía la opción de trastocar también un sistema que quizás ha sacralizado. A lo mejor habría fracasado igual, la goleada podría caer de todas formas, pero el mensaje inicial era de especulación y es lo que rebosa. A veces, los arranques de valentía en la alineación pueden salir caros, pero al menos constatarían que se fue a la capital andaluza a algo más que a contener.

8. Hay otros muchos jugadores de mayor veteranía y calado entre la afición que tienen que dar más de sí. No es normal el nivel reciente de juego que expone Iturra, acusado en los dos últimos desplazamientos. Tampoco anda fino Piti, al que le cuesta volver tras las paradas por lesión. Brahimi y El Arabi se enredaron con cierta obsesión por culminar la guerra por su cuenta. Hará falta un nuevo impulso en el estadio de todos si no quieren complicarse realmente la existencia.

9. La concentración previa a Málaga resultó estéril, pero de nuevo la directiva intenta que la reclusión sirva para apaciguar la rabia de la derrota del domingo y que aumente el tiempo de dedicación de los tocados para que estén aptos para disputar el encuentro. De su productividad depende el futuro.

10. Ganando, virtualmente se habrá conseguido el objetivo. Suena complicado que los de atrás lleguen a igualar las cuatro decenas que asegurarían los de rayas horizontales. Se lo tendrán que ganar a pulso, que no esperen dádivas del adversario. Jémez conserva el espíritu competitivo, pero Alcaraz ha de esbozar su mejor estrategia para que el club de su vida se quede en Primera. Un pulso de estilos con máxima tensión.

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