Pendiente de evolución

Columna de opinión publicada en Ideal. 

El Granada radica gran parte de sus esperanzas de triunfo este sábado en diagnósticos y tratamientos, más que en tácticas y estrategias. La pizarra dará trato preferente a la camilla en Marbella, por donde pasarán los deportistas que tienen que sanarse en plazo para intentar cuajar la victoria ante el Rayo y prolongar, salvo debacle, la estancia rojiblanca en Primera división. El doctor y los fisioterapeutas, con el esfuerzo de los jugadores implicados en la recuperación, tendrán que rescatar su mejor destreza para que Murillo, Fran Rico y Recio no solo sean titulares, sino que soporten las embestidas de un partido que se avecina cruento si no se encara con garantías.

En el entorno del fútbol solemos jugar a entrenador, presidente o director deportivo, pero aparecen más reparos para creernos médicos, pues para un profano asoma como una ciencia inaccesible. Sin embargo, no deja de sorprender la cantidad de problemas musculares que ha sufrido esta plantilla, reiterados con algunos hombres, y la oscuridad informativa que ha acompañado a estas situaciones. No parecen normales los tiempos de recuperación empleados con Piti e Ilori, igual que sorprende cómo lo que parecía una dolencia leve en el caso de Roberto se ha transformado en una baja más prolongada.

Si hay negligencia o no, solo dentro de la entidad lo saben. Si los futbolistas ayudan más o menos, va en su conciencia. Si los que mandan han ordenado forzar la máquina hasta romperla, es complicado de conocer. En estos momentos de máxima exigencia está de más cualquier juicio interno, porque además es posible que el infortunio también haya hecho acto de presencia en ciertos casos. A los recuperadores les toca obrar milagros de nuevo, como lograron en la víspera del partido ante el Valladolid hace meses, para el que precisamente restablecieron a Fran Rico y Murillo trabajando día y noche en una de las concentraciones. Ambos ausentes en Sevilla, imprescindibles a su vez.

Ya dan igual aquellas notas en las que se anunciaba una lesión de fulano sin concretar el plazo de puesta a punto. El famoso “pendiente de evolución” de los comunicados del club ha proporcionado una coartada cuando se han encadenado retrasos ante problemas supuestamente menores. A todos ellos, galenos y heridos, les toca dar lo máximo, afinar en la terapia. Los que curan no meten goles, ni los evitan, pero adecuan a los intérpretes. Suya, desde las bambalinas, será también la gloria. Lo de la transparencia será un frente que deberían de solventar cuando la marejada pase.

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