Ni un pelo de tonto

5 dardos para el Granada – Rayo.

* Muchos calvos se arrancaron complejos cuando John McClane disparó a los malos y reventó plantas del edificio Nakatomi Plaza, en la mal traducida película ‘Die Hard’, que todos conocimos como La jungla de cristal. El atractivo canalla de Bruce Willis sedujo al sector femenino y de paso consiguió que ciertos alopécicos dejaran de tapar sus claros atusándose el flequillo como si fuera un toldo o luciendo la reverencial apariencia del fraile, para proceder a un pulcro rapado militar. Pero en el fútbol ya había un pelón que marcó estilo en los banquillos, que comenzó a meter la maquinilla por su sesera. Arrigo Sacchi revolucionó el fútbol en el país del ‘catenaccio’, convirtiéndose en el maestro del juego zonal, padre del mejor Milan y abuelo de este blog. Años después, otro técnico con un cráneo que poco a poco quedó al raso como Pep Guardiola mezclaría los conceptos del mítico italiano con los adquiridos bajo la tutela de Cruyff para armar un Barcelona monumental. La tensión del cargo agravó el destape, como le ha pasado año tras año a Paco Jémez, que tenía melena cuando en lugar de esbozar planteamientos valientes desde la pizarra, castigaba las pantorrillas de los defensas que trataban de asaltar la tupida zaga del inolvidable súper Dépor o la del Real Zaragoza, entre otros clubes. Con su pinta de tipo duro, como otro actor, Yul Brynner, pasa por ser el entrenador más transgresor de nuestro fútbol. El que exhibe un mayor compromiso con el riesgo y profesa adoración por el estilo ofensivo.

* Solo alguien peculiar, con una ideas contraculturales para este deporte, puede lograr que el Rayo Vallecano tenga certificada su permanencia casi matemática habiendo encajado 71 goles, por esa querencia a actuar con una defensa muy adelantada que rozó el haraquiri. Pasó en descenso grandes tramos de la campaña, sin que apenas surgiera disidencia entre la hinchada del modesto club madrileño, que aún recordaba el buen curso anterior, que les debió dar acceso a Europa. Valoraban la propuesta aseada de Paco pese a las derrotas, que se fue modulando hasta dejar de ser suicida. Jémez y sus hombres han cumplido su objetivo con una reacción tremenda, pero no llegan a Los Cármenes de fiesta. En su afán está seguir ganando partidos, aunque no es lo mismo pelear por el prestigio que por la supervivencia, como le ocurre al Granada de un Lucas Alcaraz al que el estrés también le está matando el cabello, aunque todavía le quede con qué peinarse. Tendrá que encontrar un plan de choque. No ante la posible calvicie, sino una medida contra lo que se le ocurra al rasurado del banquillo contiguo.

* Queda certificado que Marbella es un lugar perfecto para la sanación física de los futbolistas. En menos de una semana los servicios médicos han obrado el milagro de recuperar para la causa a Murillo, Recio y Fran Rico, con el ‘bonus’ de Riki. La convocatoria es de 20 por si las moscas, pero parece que Alcaraz podrá dibujar a su equipo de gala, con el punta madrileño en el vagón secundario por si requiere de refrescos en ataque. Ahora tendrá que verse la mano del preparador granadino, que pese a la corriente de críticos que le persigue está a un paso de lograr la segunda permanencia consecutiva, sin tocar nunca los puestos de descenso. Puede que al Granada le cueste aunar armonía y pegada. Que haya tenido ciertos partidos para el rotundo olvido. Pero llega a este momento cumbre con margen, en disposición de sentenciar la situación a varias jornadas del final. Volverá el debate estético, la conveniencia o no de que siga Lucas, la necesidad de fichar o dejar salir. El largo verano. Nadie debería de olvidar la dificultad de conquistar los objetivos. Todos tendrán que estar a la altura del escenario si no quieren angustiarse.

* La grada se cubrirá de aficionados. Se acariciara el lleno para una velada de las que desatan pasiones, que suelen arrastrar a pedir la hora al árbitro. No conoce Granada otra manera de vivir su fútbol si no es desde el sufrimiento. Quizás a veces exaspere ver claudicar al equipo, pero al final son tardes como las de este sábado las que generan fraternidad. Momentos para el aplauso, el cántico y ojalá que para la celebración.

* Impactan dos estilos. El de dos entrenadores a los que se les suele conocer simplemente por su nombre de pila. Paco y Lucas, que suena a dúo de canción ligera, pero que son dos conocedores consumados del fútbol. Se enfrentan sus métodos en medio de una caldera. El Rayo ya no necesita más, pero al Granada le falta un pelo. Un solo pelo para no quedarse con cara de tonto. Si no, hasta a John McClane le entraría una descomposición.

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