En busca de una montonera

5 dardos para el Real Sociedad – Granada.

* Siempre me he preguntado si no hay riesgo de asfixia para el jugador que queda oculto bajo una montonera, pero de lo que sí estoy convencido es que a cualquier aficionado del Granada le gustaría ver cómo se somete a esta situación a uno de los jugadores de su equipo. Cada compañero, hasta el portero con frecuencia, va cayendo sobre el que inicia la celebración como si escondieran entre todos una mina, hasta levantar un promontorio humano de éxtasis y sudor. Nadie festeja así un gol en mitad de un partido. Así se goza un tanto en los minutos de alargue, cuando supone encima una conquista. Este fin de semana cualquier hincha rojiblanco ha podido ver ejemplos así en el Getafe y el Almería, de cuyo aliento se pueden distinguir ya los matices pues se han colocado a pocos metros de un Granada perseguido y con degradación en sus neumáticos, que lleva un año sin tracas en el tiempo añadido.

* La última vez que este conjunto se desmelenó así fue precisamente en Anoeta, donde juega esta noche. Recio, de ambigua relación con el gol, alcanzó el nirvana en aquella velada que supuso un punto crucial en la cuenta de la permanencia, ante un rival mucho más ambicioso que esta temporada y que acabó clasificado para la Liga de Campeones. Por eso resulta tan molesto que haya personas en el entorno granadino que den este viaje por amortizado y que ya se conjuren para el fundamental encuentro ante el Almería del domingo en Los Cármenes. Si allí se sumó en el pasado, cuando la Real sí disputaba algo importante, ¿por qué se descarta la adquisición ahora?

* Es probable que la respuesta a esta cuestión esté en el examen mental que la mayoría hace al equipo de Lucas Alcaraz. Su fragilidad ante el error, del que le cuesta horrores reponerse. Si el Granada quiere cargar algo en el fardo al salir de San Sebastián tendrá que hacer un impecable trabajo defensivo, porque una diana encajada suele significar derrota. Quitando al Celta en la primera vuelta, solo una vez remontó el Granada en la segunda mitad del campeonato. Lo hizo un par de veces, hasta empatar. Fue en Getafe, en un día en el que tuvo una importante ausencia. La misma que tiene en el terreno donostiarra. La de Brahimi.

* Actuar el último acarrea ventajas si los demás pinchan, pero tras el irrefrenable comportamiento de los adversarios por la supervivencia en esta jornada, salvo el Osasuna, se posa sobre el Granada una presión hosca. Pero la dependencia sigue siendo absolutamente propia. El equipo o se salva a sí mismo o los demás le desplomarán, porque ninguno va a levantar la bandera blanca. Es más inteligente corregir todas las pifias posibles antes que aguardar a más fallos ajenos. Que hayan pasado nueve días ha tenido algo bueno. Las piernas están menos fatigadas. Los lesionados, más en forma.

* Parece que el armagedón asoma por el cielo, pero gane, empate o pierda, el Granada sigue necesitando cumplir un papel contundente la siguiente jornada, para desprenderse del drama. De su actuación ante los ‘txuri urdin’ dependerá el grado de histeria de los dos últimos partidos. Pero primero que compitan. Ya habrá tiempo de volver a unas cuentas que se descuadran más que las mesas de una boda.