El estigma de Los Cármenes

5 dardos para el Granada – Almería.

* Cuando la expectación trepaba por Los Cármenes, la decepción correteaba por sus pasillos ocultos. Desde el desasosiego del maldito 25J de 2000, cuando el café se agrió ante el Murcia y muchos rompieron el carné, el estadio que tomó el nombre pero no la esencia de aquel que dormía junto a la vieja cárcel parecía bajo un sortilegio que abocaba al fracaso. Tuvo que llegar un presidente madrileño e hijo de un mandatario bicampeón de Europa, Paco Sanz, para que la misma fecha fatídica mudara en un ascenso a Segunda B, celebrado con un campo lleno e eufórico, pero que solo devolvía al Granada a su realidad de los años 90. Sería la última vez que se celebrara el objetivo de un curso en la instalación. El equipo, ya con Quique Pina, saltó a Segunda en Alcorcón, se proyectó hacia Primera desde Elche y consolidó sus salvaciones en la élite en Vallecas y Valencia. Lo más cercano a una noche gloriosa en las faldas de Sierra Nevada fue la tanda de penaltis ante el Celta de Vigo. En las demás, el estigma de Los Cármenes se ha perpetuado.

* Este domingo el club y su hinchada quieren vencer sobre el césped para alejar apreturas en la última jornada. Pero no siempre la capacidad del respuesta del conjunto ha sido la mejor ante su público. Si cabe, esta ha sido una temporada con demasiadas decepciones, con partidos rendidos en los últimos minutos que rechinan ante las actuales circunstancias, pero también será recordada por el hito de derrotar al FC Barcelona, como se hiciera ante el Madrid la anterior. Tres puntos que obran una clasificación más que optimista antes del arranque. El historial de la campaña ya es lo menos. Los de Lucas Alcaraz serán los anfitriones de un derbi tenso ante un Almería que apura también para sobrevivir en la cúspide, en un ambiente rodeado por un conflicto forzado.

* La guerra por el precio de las entradas ha deparado la ruptura de relaciones entre ambas entidades y un reguero de polémica alrededor de la dirección del Granada. Todos han jugado a interpretar por qué Pina ha incurrido en este gesto que ha incendiado los ánimos entre parte de los seguidores almerienses y que también afecta a esos aficionados locales que no se sacaron el abono. Desde el club se justifican en privilegiar al que se saca el distintivo en verano, pero entonces jamás se sostendrían promociones como la efectuada en la semana previa al encuentro con el Rayo. Si la intención era frenar una invasión almeriense, tampoco era necesaria tal cortapisa, considerando que los Juegos del Mediterráneo no suele llenarse pese a lo asequible de sus entradas. Seguramente iban a venir más o menos los mismos, pero ahora acuden malhumorados. Hay lecturas todavía más enrevesadas, que insinúan que algún directivo ha querido eliminar a aquellos simpatizantes locales que van poco pero chiflan en cuanto vienen mal dadas. Como si entre los recurrentes no hubiera gente así. Los motivos ya dan igual, porque el cirio ya está montado. Solo cabe esperar que la grada esté a la altura de un encuentro tan significado. La que está siempre y la eventual. La que tiene paciencia y la que se corta los labios soplando. Esta vez todos son uno y si no toman conciencia de ello y empujan para animar en la misma dirección, el partido se empezará a perder por ahí.

* El ‘trivote’ original se sacrifica en un partido tan especial, pues no está Recio y a Lucas le toca solucionarlo. Hasta Málaga, el número uno en la bolsa de interinos era Fatau, quien parece postularse de nuevo, aunque en Sevilla el remiendo lo cosiera Coeff. El frenético segundo tiempo en Anoeta podía invitar a ubicar a Piti cerca de Rico e Iturra, con lo cual quedaría espacio para endosar a Brahimi a un costado y mantener la ronda de Riki y El Arabi. Pero los problemas físicos del de Reus y del madrileño podrían ocasionar que el entrenador gestionara esfuerzos y reservara a uno de los ‘cuatro fantásticos’. Solo así se justificaría no alinear juntos a sus mejores bazas ofensivas.

* Fatau se encumbró en el Bernabéu. Hizo un partido soberbio. Interpretó bien los requerimientos de la cita: gestionar el balón sin estridencias y bloquear las salidas rápidas del rival. Ha pasado tiempo de tal actuación y su evolución se ha estancado. Este domingo hace falta algo más de lo que ofreció en el coliseo blanco. El Granada tiene que tomar la iniciativa, acelerar por la victoria, aprovechar la inercia de San Sebastián, completar su catarsis y quedarse con los puntos para que con pocos favores en otras canchas, su salvación se certifique. El técnico tendrá que decidir si contemporiza con Fatau o arriesga algo con otro elemento.  El fútbol, en cualquier caso, no puede ser tan cruel con un Alcaraz que ha tenido al Granada 54 partidos fuera de descenso desde que llegó, suscitando debates, pero siempre acabando jornada alejado del fuego. Le toca que los suyos derroten al Almería para mantener su marca inmaculada. Descerrajar a ese estigma de Los Cármenes que parece el contrincante número 12.