Ruleta rusa

La Resaca en Ideal.es.

1. Mírenlo por el lado positivo: ya no habrá más disparos en el pie ni sufrimientos agónicos mientras se desangra lentamente, porque el cañón en Pucela apuntará directamente a la sien. Al accionar el gatillo de la pistola, esta vez o palma el Granada o se queda coleando. Como en la ruleta rusa, no hay más oportunidades, solo apelar a que el cargador al girar quede por una parte hueca, sin bala. Oír el clic sin sentir nada más que el alivio.

2. Lo futbolístico pasa prácticamente a un plano menor. Seguramente ocurrirán cosas relacionadas con el juego este domingo, pero no tanto con la lógica. Es una guerra mental, batallas que el club ha sufrido en estos últimos años, no tanto la mayoría de los que estarán en Pucela. El rastro de debilidad que dejan a su paso es más que sospechoso, con la segunda parte de Anoeta como único oasis.

3. Desde que la derrota con el Almería se consumó, hemos quemado calculadoras, confeccionado gráficos y leído normas farragosas, pero del reglamento se nos escapó un detalle clarificador. Muchos creímos que dos supuestos podrían bajar al Granada aun empatando en Valladolid, pero no es así. Nos dejamos un apartado final sin leer. Solo hay una cábala que desciende al equipo  si suma un punto: la cuádruple igualada a 39 puntos con Osasuna, Getafe y Almería. Todos los triples empates son beneficiosos para los rojiblancos, incluido el que le ponía en balance con el Almería y el Osasuna. Si firma las tablas en Pucela y el Osasuna pierde o Getafe y Almería puntúan en sus respectivos partidos, también abrazan la salvación. Ganando, por supuesto. Perdiendo, al hoyo. No basta solo con el favor ajeno esta vez.

4. Cada vez da más pereza hacer números, porque un vistazo a otros campos esta misma jornada dictamina que si el equipo  hubiera vencido el derbi andaluz, estaría ya pensando en las vacaciones. Por tanto, empieza a emerger la imperiosa necesidad de mirar únicamente a lo que sucede en el césped de Valladolid. Puede que los locales derramen sus esperanzas incluso ganando, pero este extremo no puede relajar en nada al Granada. Nadie se deja angustiar premeditadamente ante su público. Tampoco en el José Zorrilla, que estará lleno y donde hay un portero con cuentas pendientes. Jaime, aquel guardameta al que burló Ighalo en la tarde de Elche. Ese seguro que jamás se dejaría los goles.

5.Para incorporar más morbo al choque, el árbitro designado para la cita es el aragonés Clos Gómez, el actual ‘silbato de oro’ entre los colegiados, el de mejor promedio el curso pasado y entre los destacados, junto a Mateu Lahoz, esta campaña. Pero también el juez que aparece en dos episodios grotescos de la historia rojiblanca más cercana. El paraguazo fortuito a un asistente en aquel Granada – Mallorca que se suspendió para reanudarse a puerta cerrada, y el más dramático botellazo que recibió el propio Clos por parte de Dani Benítez, que inició el camino hacia la perdición del futbolista balear. Solo hay un recuerdo reciente y esperanzador para los de rayas horizontales: este curso dirigió el Levante – Granada, con victoria en el último minuto gracias a un golazo de falta de Piti. Ese día, Clos pitó un penalti en contra. Lo fue, ojo.

6.Qué lejos se ve aquel triunfo, cuando el epílogo de un partido fue sonriente y no traumático -salvedad de Anoeta-. Cuando Piti parecía un francotirador de alta precisión. Venía a ser el emblema, pero la lesiones le metieron palos en las ruedas, aunque su problema actual supera lo físico y se instala en la cabeza. Ha perdido mucho tacto y en Los Cármenes, sobre todo, se ha evaporado. Sin embargo, en San Sebastián derrochó facultades, se entregó hasta la fundición. Quizás lejos de casa encuentre todavía una rendija por la que aparecer. Son los tipos como él, reputados y con clase, los que pueden contribuir a sellar la permanencia, siempre que se extienda el grado de compromiso necesario por cumplir una misión harto complicada, aunque uno ya no sabe a quién esperar. Ighalo solo irrumpe cuando no se le espera y ahora le estamos mirando en demasía.

7. Si hay dos futbolistas que condicionan la apuesta de Lucas Alcaraz, esos son Jeison Murillo y Fran Rico. Cuando no están, la escuadra lo ha acusado sobremanera. Pues el colombiano se ausentará de la final tras su expulsión, dejando a la defensa en pañales, debido a que los nervios han apresado a un Ilori que no termina de confirmar esa emergencia que generó expectativa. Fran Rico sí estará en Pucela, en principio, aunque su conflicto también ahonda en lo psicológico, como con Piti. Su torpe penalti activó al Almería y, aunque intentó resarcirse convertido en rematador circunstancial en la primera parte, nunca apareció con el magisterio que le caracteriza en la gestión del balón. Rico es el barómetro de un conjunto a la deriva sin su timonel. Los tantos podrán hacerlos o evitarlos otros, pero la interpretación del fútbol le corresponde.

8. Poco se le cita. Hay quien carga contra él incluso. Le ven insulso, prescindible. Pero cuando no está, vaya si se nota. Recio fue la única baja notoria ante el Almería y quedó verificado que su aparente invisibilidad es una falacia. En media hora, los dos mediocentros titulares, Rico e Iturra, ya estaban amonestados, superados por la falta de equilibrio del esquema rojiblanco, con todos los supuestos talentos al ataque. Con Recio, volverá el ‘trivote’, denostado por tantos, pero la única variante que ha deparado mejor continuidad de resultados en un momento de la temporada. Tras probarse tantísimas cosas, quizás haya que agarrarse a lo que surge como lo malo conocido, más que todos esos aspectos buenos por conocer, que se han traducido en nada.

9. Nombres, sistema y estrategias quedan orillados al lado de lo que digan los ojos de los miembros de la plantilla. Lucas Alcaraz, culpable de no haber conseguido afianzar la personalidad de este bloque a menudo apático y muchas veces anárquico, tiene ante sí la ocasión definitiva para mirarles fijamente y adivinar quién está preparado para la refriega. Un último servicio a su club, para evitar quedar marcado por un terrible dato: si la cosa sale mal, caería por primera vez en esta etapa en descenso, tras 55 partidos, justo el día que cuenta. Un fracaso descomunal en su carrera y una herida para su corazón granadinista.

10. La afición está achicharrada y con razón. Dan ganas de mandar a este grupo al garete, del primero al último. Si bajan a Segunda, nadie podrá decir que es inmerecido. Se están ganando la condena a pulso. Pero los jugadores y los entrenadores son algo pasajero en una entidad. Lo que queda en su masa social y entre ellos abunda la gente que esto les duele en el alma, más allá de contemplar un presumible espectáculo deportivo. En un mundillo tan sometido al negocio, es complicado mencionar los sentimientos, pero los hay. El hincha no se puede rendir. El que pueda, tiene que intentar ir a Valladolid. Transmitir un último impulso. Puede servir de poco, pero el seguidor ha de inculcar a estos chicos que fueron casi 40 años los que estuvieron sin saborear este caramelo y que no se va a tirar a la basura fácilmente la Primera división. Luego, el fútbol y sus actores dispondrán. Un deporte tan injusto que hasta puede salvar a este cadavérico Granada. El tambor del revólver da vueltas y puede que, cuando le toque, no haya nada letal en la recámara. Porque en la ruleta rusa no existe el segundo puesto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *