Respeto

La Resaca, en Ideal.es.

1. Con los ojos enrojecidos, desglosando temporada y mediallena de avatares, con el traje arrugado tras los abrazos y el manteo, emocionado como pocas veces después de escuchar cómo los 400 fieles que fueron a Pucela le incluían en las aclamaciones finales, Lucas Alcaraz firmó un corolario sublime en la sala de prensa del estadio José Zorrilla, en la que troceó una etapa en la que llegó como bombero para convertirse en arquitecto en verano de un proyecto lleno de singularidades, complejo a un nivel que no captan muchos aficionados rojiblancos.

2. Solo desde dentro se puede entender la dificultad de comandar a este club tan diferente, que ha prosperado bajo un modelo de negocio poco ortodoxo, pero que ha dado síntomas de agotamiento en la élite, donde renunciar a ciertos pilares acaba pasando factura. Por suerte para Pina y su gente, habrá una cuarta oportunidad en la cúspide. Una ocasión de variar ciertas cosas.

3. Parece que esta vez sí, que el Granada va a girar su política para dar protagonismo al nuevo técnico. Lucas sería el último mártir, antes del inicio de la reconstrucción rojiblanca este verano. La cúpula de mando ha tomado la decisión de levantar el proyecto en base a la filosofía de juego del inquilino del banquillo. Ellos luego negociarán y sugerirán nombres, pero los perfiles los delimitará este hombre de confianza. Un estratega de vuelo alto, con éxito reciente en fútbol. Nombres salen varios a escena.

4. A nadie se le esconde que uno de los candidatos, el que más parece ilusionar según el entorno de la directiva, es Paco Jémez. La operación es realmente complicada. Primero, porque el cordobés, aunque nacido en Canarias, tiene que desvincularse del Rayo, que exige compensación económica. Su cláusula es de 6 millones, una temeridad para cualquier club modesto.

5. Paco tiene claro su discurso. Quiere un equipo  con hambre y posibilidad de crecimiento. Del pedigrí no habla y eso juega a favor del Granada, al que conoce bien y en el que estuvo a punto de recalar. Lo pueden certificar en las declaraciones que este martes ofrece en IDEAL.

6. En el fondo, como siempre, es una cuestión de aceptación. Apuesta por el trabajo del que sea designado, que si merece la alternativa, necesita tener la responsabilidad completa en la gestión.

7. Lucas apagó el fuego de la época de Anquela, donde el vestuario sí estaba profundamente fracturado. Irrumpió con fuerza, tuvo un periodo preocupante y acabó enderezando la nave, sin temer ahogos en la última jornada. Pero llegó el verano, la renovación y bastantes líos en la planificación. Las salidas de dos referentes, como Siqueira y Mikel Rico, se enquistaron, mientras jugadores que se querían dejar ir se quedaban. Todo el trabajo de avance que se hizo al fichar libres a Piti, Riki e Iturra se vio postergado después.

8. La plantilla, en balance, no ha sido mejor que la de años anteriores, aunque tuviera algunos nombres deslumbrantes para el aficionado. Ni el rendimiento de los llamados a marcar diferencias ha estado a la altura, ni Alcaraz ha exprimido sus mejores cualidades. Además de algo de juego en ciertas fases, al conjunto le ha faltado adoptar una personalidad definida. Por eso sorprendió tanto que en el último partido sí emergiera con solidez. Quizás la alta presencia de jugadores con experiencia en la entidad y de fluido castellano ayudara a ello. Al final, la columna vertebral tiene que entender los requerimientos de la casa, no solo su despegue personal.

9. Habrá que ver el futuro de algunos hombres. Tal vez haya jugadores que han derramado ya su mejor fútbol, u otros a los que se le ha aventurado un enorme talento y que sean futbolistas sobrevalorados. El tiempo concretará, en Granada o en otro club, la realidad de ellos. Aunque se barrunten salidas y entradas, nada se hará efectivo hasta que el director de orquesta ejerza.

10. Esta resaca, de la que hoy el autor hace honor contento y sin tapujos, se clausura hasta la próxima campaña, con un anhelo. Que por fin exista respeto. Respeto para el profesional que entrene al Granada, el mismo que mereció Lucas Alcaraz y que no se le profesó por parte de un grupo que le denigró ya en la jornada 6. Será malo, regular o bueno, pero es un rojiblanco más. Respeto también a Pina, Cordero y el resto de directivos, porque con aciertos y errores han consolidado al club en Primera, a las puertas de estrenar una ciudad deportiva. Ellos encontrarán la fórmula para que esta entidad siga creciendo. Respeto a la afición, por supuesto, única e incondicional, donde hay mucho amor, pero también quien se queja y se rinde, pero a la que une un sentimiento enternecedor. Y respeto, les ruego, a todas las visiones sobre el fútbol, hasta las más superficiales, siempre que estén argumentadas. El día que todos empecemos a dialogar con nuestras discrepancias sin insinuar la falta de escrúpulos, todos mejoraremos como amantes de este bonito deporte que a veces nos mosquea y otras nos hace levitar.

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