La manzana

Pisando Charcos, en IDEAL.-

Desde aquello que nos contaron de Newton y la manzana, nos impregnamos de la sensación de que ciertas ideas brillantes nacieron de la pura casualidad. Más que una fruta, lo que le ha caído encima a Quique Pina es un par de amagos de infarto en el trienio en Primera división que le han hecho recapacitar sobre el modo de gestión del subordinado que comanda el vestuario, las atribuciones que han de rodear a ese cargo. Ya en la resaca de Valladolid aparecieron en el entorno del presidente varios nombres de entrenadores que tenían unos paralelismos: cierto prestigio y éxito dilatado en su trayectoria, con notable autonomía a la hora de dejar su sello en las plantillas. Por lo demás, en sus concepciones futbolísticas no podían ser más dispares. En realidad, la mano derecha del mandatario, Juan Carlos Cordero, dejó resbalar la clave del futuro proyecto al día siguiente de confirmarse la permanencia en la élite. El nuevo técnico daría forma a la filosofía, no el propio club. De ahí la antagónica distancia entre los planes del que primero pretendieron, Paco Jémez, y el que al final apadrinará al equipo, Joaquín Caparrós.
El viraje no se limita a una apuesta por un preparador más caro, sino que acarrea que el modelo rojiblanco experimente una transformación radical, hasta ahora sometido al parecer de la cúpula de mando, con la soberana incidencia italiana. Resulta imposible convencer a un entrenador con el bagaje del utrerano si no se le ha garantizado un lugar en la mesa, aunque ahora viene la parte más compleja. El Granada tendrá que evolucionar en algunas parcelas y sobre todo rastreará algunos posibles fichajes cuya sensibilidad será pareja a la de Caparrós para que pueda construir su armazón. Los cimientos ya están puestos pero sin levantar los tabiques es imposible opinar sobre la casa. Los dirigentes parecen ir cumpliendo el plan pretendido, pero la ratificación de la obra vendrá cuando se introduzcan en el mercado a buscar material. Se verificará si se insiste en el toque exótico o se anhela una coherencia que influya en el fútbol a desempeñar. A simple vista, faltaría velocidad y músculo para contentar a Caparrós. La manzana se ha desprendido y les ha dado en la sesera, pero ahora hay que esperar a que no se pudra.