Ímpetu

Columna publicada en IDEAL.-

Es tan impetuoso Caparrós que un día se adelantará a las preguntas para dar la réplica a lo que meditaba el periodista, para su plena estupefacción. Es lo que tiene venir de vuelta, haber toreado en plazas variadas, escuchar de todo: su capacidad de sorpresa se torna diminuta. El vigor con el que se emplea sobre el césped se traslada a la sala de prensa, en la que consigue pronto que deje de oler a habitación vacía al abrir la cremallera de la sinceridad. Caparrós se expresa como vive y tolera con incomodidad cualquier oración subordinada, la mera pausa. En un deje de su compulsiva manera de masticar chicle, en cuanto coge aire su mandíbula baila, trenzando un parlamento sin aristas, constatando que el balón luego rodará hacia la red o no, pero que él tiene las ideas clarísimas.
La pretemporada es tiempo sin competición real. Tiene ventajas si se aprovecha bien y, sobre todo, si el patrón está marcado. Más que para ponerse en forma, un formulismo en el deporte profesional, establece las bases de la convivencia y profundiza en el apartado táctico. En verano se forjan las sociedades internas, las relaciones personales, los principios del vestuario. Por eso es tan importante que los integrantes del camarote sean los que viajarán. Es normal sumergirse en estas semanas previas sin la plantilla cerrada. Pero el Granada, siempre tan ensimismado en el mercado, suele aparecer en el periodo de entreguerras con demasiados ‘polizones’. Descartes con los que no cuentan pero que por tasación o salario quedan aferrados.
Caparrós ha establecido pautas rotundas. Dobles sesiones, almuerzo y descanso juntos, incorporaciones que lleven su sello. Si consigue que el grupo se vaya a La Manga pendiente solo de flecos, con el puente de salida despejado y los huecos pendientes casi tapados, estaremos ante el proyecto más estable de todos los rojiblancos en Primera. Caparrós dice haber sido claro con los que no cuenta y ya se hace hasta la idea de perder a Brahimi. En su cabeza, igual que están ya muchas respuestas, también parece albergarse qué quiere para el campeonato. Su personalidad acelerada puede exprimir los plazos y evitar esa sensación de provisionalidad con la que se encararon otros cursos. El fútbol es aleatorio pero la coherencia suele cotizar alto.

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