Yuste y el amor de verano

La Resaca del Granada – Deportivo.

1. Los romances veraniegos son pasionales pero suelen tener caducidad. Nadie había salido más reforzado por su esfuerzo de pretemporada que Héctor Yuste, un mediocentro propiedad del Granada desde hace unos años pero que jamás había portado la rojiblanca hasta este periodo. Su cartel era el de transferible, pero su esfuerzo encomiable en la preparación no solo convenció a Caparrós de que tenía sitio en la plantilla, sino de que podía ser incluso titular, por encima de un adorado por la afición como Iturra o de uno de los fichajes de apuesta del curso como Javi Márquez.

2. Los hinchas que acudieron al partido de presentación salieron incluso admirados por la seriedad y sentido táctico de este futbolista que jamás había debutado en Primera división, como otros tantos del grupo actual. Sin embargo, ese flechazo intenso se interrumpió tras la única pérdida de balón del cartagenero en el tiempo que estuvo. Pero qué balón. La penalización en forma de gol emborronó una actuación que no había pasado hasta entonces de discreta y que ni mucho menos mejoró tras ese descalabro inicial. Fue uno de los paganos de la desorientación del acto de arranque. El amor se derritió.

3. Dijo Caparrós que el equipo de la primera parte parecía estar todavía en pretemporada y no le faltó razón, en todos los sentidos. Porque los titulares fueron una selección lógica de rendimientos estivales, en los que no entraron tan en consideración el bagaje ni la experiencia. Desde el portero a la punta, el esquema se trufó de gente sin cicatrices en la élite, una demostración de criterio por parte del entrenador de cara a todos. Eso sí, si el anterior inquilino hace eso, quizás lo hubieran bajado del autobús en la rotonda de la Casa Isla.

4. A Caparrós, sin embargo, se le confiere el respeto necesario para que un técnico ensaye hasta encontrar las mejores piezas para su modelo. No cabe duda de que dentro de unas semanas el Granada presentará un ‘once’ con otros nombres, pero era importante que el utrerano exhibiera que el que curra siempre encuentra una oportunidad. También, que si no la aprovecha o yerra clamorosamente, se quita solo.

5. Para ir a Elche, ya estarán disponibles Roberto y Piti. Jhon Córdoba sumará sesiones y cuestionará su entrada en la convocatoria. Además, parece complicado que Iturra no retorne al trono de elegidos, aunque su efecto en la reacción de la segunda parte tal vez se esté exagerando por parte de gente del entorno. Iturra, que seduce a la grada porque expresa sus instintos viriles, sigue siendo un jugador perfecto para la disputa pero algo más problemático para la arquitectura. Es cierto que su desgaste también liberó a Fran Rico, que fue otro tras el entreacto. Pero la mejoría del Granada tras el descanso se debió sobre todo a un cambio de actitud colectiva, ciertos retoques tácticos y un decaimiento descarado del Deportivo, que primero replegó y luego se quedó sin fuelle, incapaz de desmontar el juego directo y muy físico de los rojiblancos en la fase definitiva.

6. Caparrós no da puntada sin hilo y poco a poco da forma al bloque que aspira. El 4-4-2 es su sistema, con uno de los puntas más suelto y con consideraciones particulares según quién ocupe las bandas. Rochina en la primera parte salió del cajón derecho, pero se entrometió mucho por el centro, obstaculizando jugadas por su abuso de la conducción. Después, tras el receso, se soltó las riendas y ubicó su punto de partida en el otro sentido, a pesar de que para entonces era Machís el teórico extremo zurdo, con Ortuño formando un ‘doble nueve’ con El Arabi muy agradecido. Esta disposición irregular envalentonó al Granada, que regaló una autopista en la derecha para Nyom. Con el apoyo de Iturra en alguna cobertura, el franco camerunés encontró un hábitat interesante, aunque una vez que se consumó la reacción enseguida se asoció con Foulquier para solidificar la estructura.

7. Los buenos momentos de Rochina en la izquierda hacen intuir que Piti podría irse a la derecha en el Martínez Valero, ya que Juan Carlos también regaló bastante crédito para mantener la titularidad. Junto al del portero, pues Roberto ya estará disponible, el ingreso del de Reus y de Iturra se antojan más que probables. Quedará por dilucidar si la pareja Babin – Mainz se mantiene o si Murillo abandona el banquillo ya. Ante la efectividad del francés, el capitán va a tener complicado defender su plaza, pero habrá que ver cómo cocina Caparrós los acontecimientos durante la semana.

8. Hay un sello en ataque que ya se ha implantado. Las segundas jugadas, fruto de algún rebote, y las acciones de estrategia, gracias a la mejora en el remate, se convertirán en valores cruciales para la consecución de dianas. Que nadie espere un conjunto de ataque muy ‘estático’ ni complicaciones en la salida desde atrás. Ante la duda, cruces en diagonal al ala contraria. Cuando el resultado acompañe, muralla para los minutos de prolongación.

9. Que el proyecto sale bendecido de la pila bautismal pese al mediocre primer tiempo lo confirmó la remontada, algo que no pasaba desde hace un gran trecho, jamás el curso anterior. La primera bronca de Caparrós fue efectiva. Aunque el encuentro dejara más de una duda, lo cierto es que el preparador salió más fuerte que nunca. Por un lado demostró que no se casa con nadie en sus planes. Por otro, que no le tiembla el pulso para rectificar pronto si las cosas salen mal. Encima, ganó, la mejor legitimidad en este juego donde el marcador es un cacique.

10. Con tres puntos todo se ve todavía mejor que cuando la escuadra se mantenía invicta en verano. Ahora el Granada se adentra en una semana donde la dirección deportiva recobra protagonismo. La falta de un central y un lateral izquierdo es evidente, pues también levantó algún interrogante Sissoko ante un Depor cuyo ataque no es precisamente la panacea. De este broche dependerá enfocar el futuro con más o menos calma, aunque como empieza a intuirse, son las virtudes colectivas y no tanto las apariciones individuales las que ponen de relieve a este Granada. Eso sí, solistas como Rochina son los que al final ponen la guinda al pastel. Tan individualista como Brahimi quizás, pero más efectivo y menos estético. Como esto sigue siendo un deporte, la producción siempre será más importante que la plasticidad.

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