Inversiones a corto y largo plazo

5 dardos para el Granada – Villarreal.

* Que la vida cambia en un abrir y cerrar de ojos lo puede atestiguar Alfredo Ortuño, que en un año ha pasado de no encontrar ofertas ni siquiera en Segunda B a una más que probable titularidad en Primera división. El verano anterior, con solo 22 años y cierta experiencia en filiales, Ortuño veía oscuro el futuro, aburrido de que no surgieran tentaciones interesantes. Le apareció La Hoya Lorca inesperadamente y allí, de pronto, se le empezaron a caer los goles de los bolsillos. Tanto resonó aquello que captó la atención de los dirigentes del Granada, que tienen una red preferente para el primer equipo y otra, más modesta, para este tipo de apariciones fulgurantes en categorías menores, que luego prestan a otros clubes superiores, vía cobro de cesión. Ortuño fue alistado para una empresa difícil en la División de Plata: sacar al Girona de los puestos de descenso. Pero abandonar Murcia no frenó la fenomenal racha. Sus inteligentes movimientos en el área, su astucia para aprovechar su buena envergadura, le catapultaron en Montilivi, para contribuir a conseguir la permanencia de los catalanes. Definitivamente, Ortuño había cambiado su inercia y podía aspirar a otros proyectos interesantes de Segunda. El histórico Mallorca daba por hecha su contratación, porque el Granada incluyó su nombre en la operación de Javi Márquez. Pero entonces apareció Caparrós para diagnosticar que aquel muchacho tenía algo especial y que nos se iba a ninguna parte, aunque el Granada tuviera ya un delantero centro, El Arabi, y pretendiera atar a otro, Jhon Córdoba.

* Hoy, con el franco marroquí lesionado y el colombiano citado por primera vez, pero seguramente suplente de inicio tras las palabras deslizadas por el entrenador, a Alfredo Ortuño se le brinda la ocasión de desquitarse de aquella amargura que ya le debe parecer como una simple pesadilla. A su lado, otra de las apuestas del actual técnico. Isaac Success se ganó las bendiciones en Elche y repetirá en la formación, salvo que a Caparrós le entre a última hora cierta prudencia o medite algún retoque táctico a su habitual 4-4-2 inicial, algo que parece descartado por sus propio parlamento en la víspera del encuentro.

* El utrerano entiende que su plantilla ofrece alternativas sobre la marcha para adaptarse a situaciones controvertidas del partido, pero su línea maestra está basada en los dos delanteros, uno más referente que otro. De la habilidad de Ortuño para metabolizar lo que proporciona El Arabi en tantos encuentros, como boya de envíos largos y capacidad para el aclarado de espacios en beneficio del resto, estará una de las claves para dañar a un Villarreal europeo que, hasta la fecha, siempre ha sido un invitado genial de Los Cármenes, si se atiende solo a la estadística. Nunca se llevó nada de este estadio.

* Ortuño es una de esas inversiones a corto plazo del equipo, por ahora. Jugadores que están proporcionando un rendimiento inmediato fantástico, seguramente animados por la motivación de un desafío enorme, que a lo mejor en unos meses pierden protagonismo, pero que ahora aportan cimientos con los que asentar el proyecto. Lo convencional es pensar que, a la postre, Córdoba meterá cabeza en los esquemas y Ortuño perderá protagonismo, pero a veces el fútbol no actúa con la lógica que marcarían los salarios o el historial.

* Juan Carlos, sin embargo, decidió apostar por el largo plazo cuando fue presentado. Casi toda su carrera la pasó de extremo, pero en el tramo final de la última campaña irrumpió como un aseado lateral izquierdo en el Betis. Bajo esa condición se presentó como rojiblanco, sabedor de que la competencia en una posición más adelantada sería voraz y que en el cuarto trasero tenía la puerta entreabierta. Los que bajan peldaños por banda se suelen caracterizar por su proyección ofensiva, pero les cuesta más el puro oficio de proteger la zona. De ahí que Caparrós fogueara más a Sissoko en el aprendizaje. Pero el tramo en competición se le está haciendo empinado, por lo que Juan Carlos se aventura al ‘once’, consciente de que en la plantilla ya hay alguien natural de la demarcación como Luis Martins, aunque no esté convocado. Juan Carlos, como Ortuño, saben que se exponen a un examen. Retos que han de proporcionar beneficio a un Granada que no cree en el plazo fijo y sí en las apuestas arriesgadas. Algunas van de la absoluta modestia al neón.

1 Comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *