Noche de pizarras

Crónica publicada en IDEAL.

GRANADA. El or­den que se de­li­mi­ta en las pi­za­rras fue in­fran­quea­ble pa­ra el Gra­na­da y el Vi­lla­rreal, que em­pa­ta­ron sin go­les en una no­che de en­re­da­de­ra tác­ti­ca. So­lo en el tra­mo fi­nal se pu­die­ron que­brar las fron­te­ras, cuan­do de­ca­ye­ron las fuer­zas y los re­vul­si­vos im­por­ta­ron fres­cu­ra. En es­to han cam­bia­do los ro­ji­blan­cos es­te cur­so. An­tes, un par­ti­do atra­gan­ta­do se es­cu­rría le­jos de las por­te­rías, al no ha­ber en el ban­qui­llo quien apor­ta­ra oxí­geno. Aho­ra Ca­pa­rrós ma­ne­ja un re­per­to­rio de ve­lo­cis­tas que, sin go­zar de cla­ri­dad ex­tre­ma, si son ca­pa­ces de es­ti­mu­lar a la afi­ción y per­fo­rar el área, pa­ra que al me­nos se va­ya a su ca­sa con la sa­tis­fac­ción de que los su­yos lo in­ten­ta­ron has­ta el fi­nal y so­lo un buen por­te­ro im­pi­dió la ce­le­bra­ción. Un bál­sa­mo pa­ra fa­ses den­sas en las que a los ro­ji­blan­cos se les apa­gó la luz en mi­tad de la au­to­pis­ta.
Con es­te en­tre­na­dor no co­no­cen la de­rro­ta, ras­tro que per­si­gue a la es­cua­dra des­de la pre­pa­ra­ción ve­ra­nie­ga, que per­mi­te afian­zar sol­da­du­ras. Pe­ro el exa­men no pue­de ce­ñir­se so­lo a los mar­ca­do­res. Han de preo­cu­par­le las múl­ti­ples rec­ti­fi­ca­cio­nes aco­me­ti­das a su plan ini­cial en es­tas tres jor­na­das, pues siem­pre ha te­ni­do que al­te­rar ele­men­tos en el des­can­so. El con­sue­lo es que al me­nos el Gra­na­da ha me­jo­ra­do su ca­ra tras los en­ca­jes, pe­ro acu­dir siem­pre a al­ter­na­ti­vas de­la­ta que al equi­po le es­tá cos­tan­do leer las ne­ce­si­da­des ini­cia­les del par­ti­do, más allá de sos­te­ner­se con so­li­da­ri­dad atrás.
Al­fre­do Or­tu­ño e Isaac Suc­cess se con­vir­tie­ron en pa­re­ja de ata­que, con la mi­sión de ha­cer ol­vi­dar a El Ara­bi, ju­ga­dor de crí­ti­cas po­co agra­de­ci­das en mu­chos sec­to­res del pú­bli­co pe­ro que per­mi­te una con­ti­nui­dad al ge­nuino jue­go di­rec­to del Gra­na­da que se echa de me­nos jus­to cuan­do no es­tá pre­sen­te. Sin el fran­co ma­rro­quí, los ro­ji­blan­cos se alo­ca­ron, ob­se­sio­na­dos en las arran­ca­das al es­pa­cio de Suc­cess y Or­tu­ño, que co­rrie­ron co­mo po­llos sin ca­be­za. An­te ese em­pe­ci­na­mien­to, el Vi­lla­rreal pu­so tem­ple y do­mi­nio en el cen­tro del cam­po, don­de que­da­ron des­va­li­dos Fran Ri­co e Itu­rra. Es­pe­cial­men­te pro­ble­má­ti­co vol­vió a ser lo del chi­leno en la sa­li­da de ba­lón. En­con­tró mu­chas dis­tan­cias y po­cos au­xi­lios.
La fran­ja de­re­cha lo­cal pa­re­cía re­ple­ta de ce­pos. A los pro­ble­mas de Itu­rra y la quie­tud ini­cial de Nyom, más pen­dien­te de fun­cio­nes de pro­tec­ción, se unió el des­ba­ra­jus­te de Pi­ti, que es­tá en un alar­man­te mal mo­men­to de for­ma. Pre­ci­pi­ta­do en sus en­víos, len­to en sus in­ter­ven­cio­nes, ob­tu­so cuan­do tra­tó de aso­ciar­se, el ac­tual ca­pi­tán del Gra­na­da ni agi­li­zó la cons­truc­ción del fút­bol ni ame­na­zó ja­más a su par, un cha­val de 17 años, Adrián Ma­rín, que se bau­ti­za­ba en la éli­te. Ro­chi­na tam­po­co es que le me­jo­ra­ra, pe­ro al me­nos aten­dió a las pe­ti­cio­nes de so­co­rro en la re­ta­guar­dia cuan­do fue pre­ci­so.
Con es­te pa­no­ra­ma, el Vi­lla­rreal em­pe­zó a ame­dren­tar al Gra­na­da, con más irrup­cio­nes que opor­tu­ni­da­des. Se ajus­tó Juan Car­los al la­te­ral zur­do con bas­tan­te fae­na. Moi Gó­mez no le per­mi­tió ni un se­gun­do de cal­ma. Po­co a po­co cre­ció en la de­mar­ca­ción, ayu­da­do a ve­ces por Ro­chi­na, que con la pe­lo­ta ha he­re­da­do el es­pí­ri­tu de Brahi­mi: al­ter­nar ges­tos glo­rio­sos con con­duc­cio­nes em­pa­cho­sas. Mu­ri­llo y Ba­bin se va­lie­ron pa­ra li­brar del pe­li­gro a Ro­ber­to, pues si al­go te­nían de­fec­tuo­so los ama­ri­llos era el ata­que, an­te las ba­jas de Gio y Uche. Si al­go sa­le muy re­for­za­do de es­tas dos úl­ti­mas jor­na­das es la pa­re­ja de cen­tra­les. Noun­keu, el fla­man­te fi­cha­je, lo ten­drá fran­ca­men­te di­fí­cil.
La anar­quía de Suc­cess qui­zás fue­ra el mo­ti­vo pa­ra que Ma­chís arre­me­tie­ra tras el des­can­so. El ve­ne­zo­lano al­te­ró el per­fil de la van­guar­dia, pues in­ter­cam­bió po­si­ción a me­nu­do con Ro­chi­na. Ahí em­pe­zó el da­ño a los vi­si­tan­tes, que con­ta­ron una bue­na opor­tu­ni­dad en un re­ma­te de Ga­briel Pau­lis­ta que evi­tó Ro­ber­to.
La enési­ma pér­di­da de ba­lón de Pi­ti abo­có a su sus­ti­tu­ción, trans­for­man­do el sis­te­ma con la pre­sen­cia de Ja­vi Már­quez. De nue­vo con tres me­dio­cen­tros, aun­que con Fran Ri­co muy des­col­ga­do en ata­que, el Gra­na­da la­vó su ima­gen. Nyom en­con­tró más es­pa­cio sin Pi­ti en la de­re­cha y va­rios cen­tros su­yos so­me­tie­ron a los cas­te­llo­nen­ses. Pe­ro la nue­va iner­cia pu­do es­tro­pear­se en una pi­fia de Ro­ber­to, que fue a des­pe­jar el es­fé­ri­co y le sa­lió ha­cia atrás. En la rec­ti­fi­ca­ción, pu­do im­pe­dir un gol que ha­bría si­do có­mi­co.
Ma­chís se abrió a la zo­na iz­quier­da y en­con­tró un cam­po de ma­nio­bras a la es­pal­da de Ma­rio. El ve­ne­zo­lano asu­mió res­pon­sa­bi­li­dad y la hin­cha­da re­cu­pe­ró el áni­mo con sus ca­rre­ras. Pe­ro la fies­ta se desató con la sa­li­da de Jhon Cór­do­ba, cu­ya po­ten­cia e ins­tin­to que­da­ron acre­di­ta­dos des­de sus pri­me­ras arran­ca­das.
El Vi­lla­rreal ca­da vez se arries­gó me­nos por­que el co­lom­biano se aco­pló de ‘pa­lo­me­ro’ en el ata­que, fi­jo pa­ra me­ter ner­vios a los im­per­tur­ba­bles Mu­sac­chio y Ga­briel Pau­lis­ta. En un gi­ro fan­tás­ti­co ar­mó el ti­ro con una ra­pi­dez en­dia­bla­da pe­ro en­con­tró el obs­tácu­lo en los bra­zos de Asen­jo. Los acer­ca­mien­tos se mul­ti­pli­ca­ron, aun­que tam­bién en el otro sec­tor, se­ñal de que las aten­cio­nes ex­pli­ca­das por los en­tre­na­dor de­caían, pa­ra que emer­gie­ra el es­pí­ri­tu más pri­ma­rio de su­per­vi­ven­cia.
No cam­bió el signo del par­ti­do, pe­ro al me­nos que­dó la sen­sa­ción de que a úl­ti­ma ho­ra hu­bo op­ción pa­ra el Gra­na­da pa­ra al­go más que fir­mar las ta­blas. An­te un ad­ver­sa­rio con una gran ca­pa­ci­dad, lo­gra­ron de­te­ner su am­bi­ción. Pe­ro que los ro­ji­blan­cos si­gan in­dem­nes y en si­tua- ción de ac­ce­so a Eu­ro­pa en la cla­si­fi­ca­ción in­clu­so no de­be­ría de im­pe­dir el aná­li­sis de sus evi­den­tes pro­ble­mas en la zo­na an­cha. So­li­da­ri­dad hay atrás de so­bra, al­go que ha­bla bien de la cohe­sión del ves­tua­rio. Bro­ta la agi­ta­ción des­de la re­ser­va, con chi­cos in­tré­pi­dos. Pe­ro fal­ta ca­li­brar me­jor las ope­ra­cio­nes en el eje cla­ve, pues so­lo con en­víos pro­fun­dos o con ca­pí­tu­los he­roi­cos no se­rá fá­cil so­bre­vi­vir a lar­go pla­zo. De nue­vo, con tres en el cen­tro el Gra­na­da abor­dó me­jor la rec­ta de­fi­ni­ti­va. Por aho­ra, si­gue sien­do la ca­ra B. A fu­tu­ro, ve­re­mos.

2 Comentarios

  1. Estoy casi de acuerdo al 100% con los dos últimos artículos que ha publicado, este y el de sugestión positiva que público ayer. Quiero no obstante poner algunos matices generales (si todo fuera para estar de acuerdo con usted, menudo rollo):

    Respecto a el Arabi, sigo pensando que aporta menos de lo que se le debe exigir a un delantero de primera división. ¿Que el domingo se le echo de menos? Yo personalmente no. Ahora, estoy de acuerdo que Ortuño no mejoró a el Arabi, pero eso son dos cuestiones muy diferentes, y si por la comparación con Ortuño, llegamos a la conclusión de que el Arabi es muy bueno, estaremos haciendo trampa. Esta bien eso de comparar a ambos delanteros, tras 50 oportunidades a uno y la primera al otro, uno con 50 partidos en primera a sus espaldas y otro el primero de titular, Ortuño, un jugador que el año pasado la mitad de la temporada la hizo en 2b y la otra en 2a y, además, en un partido donde el juego del Granada no favoreció para nada el juego del delantero. Eso no quita que reconozca los méritos del Arabi, defiende, presiona y corre durante los 90 minutos (cosa que por cierto, empezó a hacer la temporada pasada y no desde que llego al Granada.)
    Respecto a Piti, 100% de acuerdo. El año pasado también estuvo mal, pero acciones puntuales le restaron críticas que seguramente mereció.

    Respecto al entrenador, aquí me volverá usted a echar una “bronca” por volver a recordar a Lucas, pero no soy yo el único que lo hace, y además, quería seguir matizando algunas cosas respecto a mi opinión de Lucas y de Caparros.

    Respecto al primero, diré que yo no lo critico por norma y que, al igual que cosas malas, también le he reconocido muchas veces cosas buenas. De hecho, quizás usted recuerde
    que yo comencé a criticar a Lucas a partir del partido contra el Valladolid que ganamos 4-0 (critica que me valió una reprimenda por su parte). Anteriormente ya había muchas criticas a Lucas y voces que pedían su dimisión y yo sin embargo en los comentarios que hacia, seguía defendiendo a Lucas. Creo (y esto es opinión mía sólo sustentada en indicios), que el problema de Lucas comenzó con el partido del Alcorcón, a partir de este partido dejo de confiar en una parte importante de su plantilla, con lo que dejo de haber competitividad dentro del banquillo, cosa que justamente este año (por ahora) hay a raudales. Igualmente provoco que Lucas no gestionase bien los partidos durante el
    transcurso de los mismos, reaccionando casi siempre tarde y mal, a los contratiempos que iban surgiendo. Creo igualmente, que una parte de la prensa tampoco ayudo a Lucas, confundiendo el realizar criticas constructivas con ataques a la persona. Creo que a Lucas le hubiera venido mucho mejor si en vez de alabar todo lo que hacia en los entrenamientos, en los partidos, en las alineaciones, etc, se hubiesen criticado de forma constructiva sus errores. Pondré un ejemplo, no puede ser que después de más de 30 jornadas, el jugador revolución del equipo fuese Riky, con más de 33 años de carrera a sus espaldas y donde todos sabemos perfectamente como juega. Sin embargo, algunos
    titulares de ideal fueron “Lucas ha recuperado a Riky”, cosa que me produce bastante gracia. Si el problema de Riky, o el de Buonanote, era que no entrenaban bien y y desestabilizaban la plantilla, entonces debe ser igualmente la prensa la que lo diga. En caso contrario, no contar con estos jugadores el año pasado (incluso como suplentes para revulsivo), fue un error muy grave.

    Respecto a Caparros, tampoco piense que voy a alabarlo sin crítica alguna. Por ahora ha cometido (a mi entender y a posteriori que es fácil decirlo) varios errores. Se ha equivocado varias veces en las alineaciones y en el planteamiento inicial del partido (cosa que fíjese usted, Lucas solía hacer de maravilla). Sin embargo, por ahora los resultados le van acompañando. Estoy de acuerdo con usted con que el problema lo tiene en la zona ancha, y creo que debe de dar todavía con la tecla del sistema de juego con los jugadores que tiene. Por ahora le alabo la preparación física de los jugadores,
    la competitividad que ha creado en el grupo, la intensidad con la que los jugadores
    afrontan los partidos y la lectura que hace a lo largo de los partidos y los cambios que realiza, que suele acertar casi siempre. Respecto al sistema de juego, un 442 o un 433
    no convierten a un sistema en ultra defensivo o ultra ofensivo por decreto,
    sino que hay muchos otros factores. A mi personalmente me gustaba el 4.3.3 de
    Lucas con los jugadores que teníamos, sin embargo, creo que se equivocaba en otras cosas (que he comentado muchas veces) que impidieron que evolucionase el juego del año pasado.

    Un saludo

  2. Gracias por escribir. El Arabi está condenado a hacer 20 goles por temporada para que algunas personas se convenzan de su valía. Nada tengo en contra de Ortuño. Valorar lo que El Arabi sabe hacer no desmerece al que lo sustituye, pero lógicamente el juego se resintió.

    Sobre Lucas, habla de una prensa a favor, cuando hay muchos compañeros que estaban en su contra. Usted cree que no hubo crítica por mi parte y yo creo que sí. Dejó de contar con los suplentes a raíz del desastre de la Copa. A los hechos me remito sobre dónde están esos jugadores ahora.

    Juzgarlo todo a posteriori es sencillo. Anticipar los problemas es lo complicado. En cualquier caso, esta semana estamos en franca sintonía. Un saludo.

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