Sugestión positiva

La Resaca, en Ideal.es.
1. La sugestión positiva es una bendición para un equipo en pañales. Es el mayor mérito de Caparrós: depurar el ambiente, enterrar la cizaña, aglutinar al entorno en una dirección común y de escasa discrepancia. Ha obrado el milagro en este tramo de formación. No solo es que desconozca el sabor de la derrota, incluyendo los bolos veraniegos. Ni que tenga sapiencia para diagnosticar los problemas del equipo y aplicar un tratamiento urgente y casi siempre exitoso. Es que el entrenador utrerano ha logrado que se aplauda hasta un despeje, que se tolere la predisposición a la cautela en defensa, sobre todo en la primeras partes.

2. No es que esta disposición se usara solo de inicio ante el Villarreal, equipo de aparente naturaleza superior. Es que con el Elche se atravesó una senda similar en el primer acto. Incluso ante el Deportivo hubo una espesa fase así antes del descanso. De alguna manera, la mejoría con respecto a las citas anteriores estuvo en que Roberto no tuvo que parar nada hasta después del entreacto. Funcionó el achique perfectamente, aunque los rebotes acabaran depositados en jugadores amarillos en demasía. El público tragó sin rechistar. Solo se oyó el rumor de algún tímido silbido cuando Rochina abusó del esférico. Puede ser el principio de una gran tormenta.

3. En el fondo, la sugestión funciona porque el regusto final es esperanzador. Ante los coruñeses, el equipo remontó un marcador adverso. Frente al Elche, los mejores minutos rojiblancos se sucedieron en el último cuarto de hora. La inclusión de Jhon Córdoba en el sprint definitivo catapultó a la escuadra cuando ya se había quitado el corsé. Todo esto hizo digerible la sequedad de los compases iniciales.

4. Puede que la estrategia sea una meditada contención para erosionar al rival antes del reposo, para que retumben los tambores después. Pero esta idea encajaría si Caparrós no hubiera aplicado rectificaciones en su alineación tan pronto. Hacer cambios antes de las reanudaciones demuestra cintura, pero huele a algún lamento respecto a la hoja de ruta. Lo bueno es que parece que el fondo de armario es más variopinto y no hay rastro de polillas, como se acabó extendiendo durante el curso pasado. Mantiene alta la competencia entre futbolistas de perfil modesto pero sedientos de éxito.

5. Aunque el sacrificado durante la reunión en el vestuario fue Success, poco después cayó el jugador que más distanciado está de su prestigio. Si las pilas se le han agotado a Piti, se corroborará o negará con el paso de la semanas. La pinta es preocupante. Más que dar pases, se deshace de la bola.

6. Esta desidia perjudica de manera descomunal al entramado del conjunto. Si el que en teoría cuenta con mejor visión sufre de cataratas, el Granada se aboca al previsible bombardeo irracional. Rochina carece de afán constructivo como él, arriesga en parcelas peligrosas y lleva una pegajosa melaza en los cordones, pero hasta cuando las musas le niegan, aporta trabajo y arrancadas. Piti, sin la frescura juvenil, queda pendiente de su temple o de su rifle. Esta vez, no pudo dar ni un capotazo.

7. Y así el ‘trivote’ volvió a pedir paso al 4-4-2. Con sigilo, los centrocampistas fueron encadenando al Villarreal. No es que Javi Márquez se prodigara como una dinamo, pero sí dio sentido al trazo del centro del terreno. Iturra, que en el doble pivote sufre agorafobia, se involucra más en su faceta recuperadora si se desprende de responsabilidades en el timón.

8. Con Márquez, Fran Rico extiende sus alas y empieza a frecuentar el balcón del área. Descolgado en banda, llegó su gol en el Martínez Valero. En esta ocasión no encontró la red, pero sí predispuso a los galgos del ataque para que percutieran a Sergio Asenjo. Machís y Jhon Córdoba encontraron el pasillo porque la construcción se hizo más ortodoxa.

9. La suma a la causa del colombiano es un hecho relevante para el Granada, que tiene involucrados a todos sus delanteros en la cruzada de sustituir el rol del nunca bien ponderado El Arabi. La lesión que sufre pone al fin de relieve su importancia. A lo mejor le falta perfil en el área, pero su generosidad en los ofrecimientos proporciona una seguridad al resto que a veces se interpreta regular entre el respetable.

10. Pero los mejores datos son dos ceros. Uno, ya mencionado, en el casillero de derrotas. Otro, importantísimo, en el de goles encajados en esta jornada. Esto eleva el concepto defensivo rojiblanco y aúpa, sobre todo, a una pareja de centrales que atraviesa un momento excepcional. Murillo, siempre predispuesto, y Babin, la serena sorpresa, se afianzan mientras buscan colega estable para el lateral izquierdo. Parece que Juan Carlos al menos aprobó. No está mal visto en rendimiento previo de Sissoko. Habrá que ver si Luis Martins añade competencia a la demarcación. Esa sugestión interna también es excelente.

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