Velocidad de crucero interrumpida

La Resaca en Ideal.es.

1. Un proyecto que parecía traficar con firmeza hacia la velocidad de crucero está asaltado por las dudas tempranas tras dos derrotas seguidas cuyos únicos rasgos en común es que los adversarios visten originariamente los mismos colores. En lo demás, las derrotas ante el Levante y el Barcelona obedecen a respuestas muy diferentes. Planes en las antípodas, ambos estériles, que han requerido esfuerzos diferentes. Pero ni ante el repliegue intensivo de los granotas ni frente a la enredadera de pases eléctricos de los azulgrana fue capaz el Granada de generar la discusión del marcador.

2. Pocos equipos están preparados para sobrevivir con dignidad a la exigencia del Camp Nou, que chequea constantemente los límites de sus visitantes hasta abocarles a errores humanos cuando todo pasa a una velocidad sideral. El travesaño de El Arabi o el pase horizontal de Yuste que cazó Neymar fueron accidentes, más o menos evitables, que desencadenaron el siniestro total, pero sobre todo descubrieron la debilidad que se escondía bajo la ocurrente amalgama de centrocampistas que tejió Caparrós. Ha sido una semana de vértigo competitivo con tres partidos pegados que ha puesto en tela de juicio a la escuadra, ciclo abierto con la gloria en San Mamés, pero derruido en casa y ante el Barça, en pugna desigual de la que solo se pueden salvaguardar los primeros 25 minutos de incertidumbre.

3. Parece cuanto menos curioso que tras encajar un set en blanco, lo único que quizás no arroje interrogantes para el utrerano sea la formación defensiva. Tanto Roberto en la portería como el cuarteto de retaguardia han repetido participación en los tres últimos encuentros. La única vacante de la zaga parecía el lateral zurdo, pero Caparrós ha insistido en Foulquier, pese a las limitaciones de incrustar a un zurdo cerrado en el callejón. Puede que ofrecerle minutos en el tramo final del último partido a Luis Martins obedezca a una estrategia de adaptación inmediata para el portugués. Pasa por el ser el único especialista de la plantilla en esa plaza.

4. Es a partir del centro del campo donde aparecen muchas más cábalas, fruto de una estrategia que se ha convertido en un arma de doble filo. En momentos lúcidos, tener enchufados a muchos elementos agrega riqueza. Pero cuando el asunto se tuerce, aflora un déficit de confianza en aquellos integrantes que sienten como inexplicable lo de pasar del cielo al infierno en un instante. Gente como Iturra, que asume no sentirse titular según sus propias declaraciones, o Piti, que a su momento aciago une cierta incomodidad táctica y que fue por primera vez suplente.

5. Solo Fran Rico mantiene una línea de regularidad, aunque el frenesí de las citas más recientes le han exhibido algo desgastado. El fútbol directo del conjunto se cobra el peaje del cansancio de los jugadores que se sienten más cómodos en la relación estable con el balón. El fútbol frontal espolea en teoría a los atacantes potentes pero exprime a los medios que gustan más de una circulación más acompasada.

6. Coinciden los últimos tropezones con la ausencia de Rochina, un futbolista que se erige como fundamental para este modelo, dada su versatilidad y rapidez en la conducción, además de por su disparo, que dio un tanto en la primera jornada. Pese a pecar de egoísmo con el esférico en algunos momentos, Rochina se mostró solidario también en las ayudas atrás en varios encuentros, sobre todo en el de San Mamés. En un Granada que tiende a partirse, el de Sagunto aporta pegamento que evita la separación entre líneas.

7. Otros futbolistas han salpicado las alineaciones pero sin encontrar la estabilidad. Héctor Yuste pasó de meritorio en San Mamés a ausente en Los Cármenes, para volver en el Camp Nou y capitalizar una pifia decisiva en virtud de los acontecimientos siguientes. La política de Caparrós obliga a todos sus hombres a no bajar la guardia, pero sugestiona también la sensación de examen continuo y para algunos puede ser mucha presión. Yuste, para su desgracia, ya lleva dos cruces. Machís, por su parte, sigue en su particular ascensor entre el primer equipo y el filial. Puede pasar de ir directamente a la titularidad a volver con los cachorros de golpe en pocos días. Algo parecido ha pasado con Eddy, que debutó en Bilbao, salió de la citación el miércoles y retornó el sábado, sumando tiempo también en un segundo tiempo ya de saldo, al contrario que Juan Carlos, que fue el desaparecido del último viaje.

8. Tampoco queda claro quiénes formarán el ataque en Málaga si no hay lesiones. La explosión ofensiva del Granada se concentró en la primera parte de San Mamés y allí estuvieron los jóvenes Success y Jhon Córdoba. Coincide el regreso de El Arabi con las dos derrotas, pero sería un exceso culpar de los males a un franco marroquí que sigue derrochando facultades por el bien del resto y que participa en la mayoría de acciones peligrosas. Otra cosa es que su pose despistada y su hipotensión en el área desesperen a parte de la grada. De los tres, pese a no haberse estrenado aún ante la meta, el que está maravillando por su intrepidez es Success, del que cualquiera diría que tiene la edad que ilustra su documentación. Su irrupción prometedora entra en la balanza con el peso de la inversión que han supuesto sus dos compañeros para rematar.

9. Pese a estos debates, de lo que no hay quien saque a Caparrós es de su insistencia en el sistema 4-4-2, que solo modula con derivaciones individuales. Juega con extremos más o menos afilados, o bien desplazando a centrocampistas al pasillo exterior, como pasó ante Messi y compañía, renunciando a la profundidad para ganar creación en encuentros precedentes, o para levantar obstáculos como en el último, aunque con Xavi en estado de gracia no hay aduana que le frene. Ha acariciado el llamado ‘trivote’, aportó otro neologismo con el ‘tetravote’ el sábado, pero al final siempre retorna a su postura inicial. Quizás el Barça, con ese 4-3-3 asimétrico, en el que Neymar y Messi se juntan mucho en el área y el acompañante en el frente se descuelga más, pueda ser una fuente de inspiración para Caparrós, aunque es evidente que hay diferencias abrumadoras en el concepto global y, sobre todo, en las posibilidades de sus futbolistas.

10. La Rosaleda no es precisamente un balneario para los rojiblancos desde que retornaron a Primera división. El derbi clásico se ha despachado a orillas de la Costa del Sol con cuatro goles encajados siempre. El apuro llega no tanto por la previsible derrota ante los de Luis Enrique, sino por el arrastre del inesperado resbalón frente al Levante. Caparrós tendrá que dar lo mejor de su discurso motivacional, emprender una tarea personalizada con ciertas vacas sagradas y encauzar de nuevo el camino de la seguridad desde la base. Al menos, hay plazo para el restablecimiento físico. Hasta el sábado, la competición concede una tregua. Será en un clásico andaluz donde se mida la magnitud del doble golpe azulgrana consecutivo. La limpieza bajo los escombros requiere trabajo arduo, pero también mucho tacto. Lo mismo hasta cuestionar ciertos planteamientos preconcebidos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *