Un arranque clónico

La Resaca en Ideal.es. 

1. La derrota en La Rosaleda estabilizó en el mismo punto las trayectorias del Granada en la campaña anterior y en esta. Tras el arranque fulgurante, que a punto estuvo de establecer un nuevo récord de su historia en Primera con haberle ganado al Levante, han llegado tres derrotas que estancaron a la escuadra con los mismos ocho puntos que tenía en la misma jornada siete del curso pasado. Coinciden hasta los goles a favor, cinco, no así los tantos en contra, pues en el anterior año el balance estaba equilibrado con otros cinco, y ahora acumula once, tras el desparrame en el Camp Nou.

2. Estos cortos periodos de comparación han tenido hasta cruciales momentos para la polémica arbitral. Si este sábado la confusión se desató cuando Velasco Carballo cobró como penalti una mano involuntaria y fruto de un rebote por parte de Iturra, en la jornada cuatro del año pasado fue Iglesias Villanueva quien interpretó cesión en un corte de Fran Rico, que Lanzarote transformó en el gol de un Espanyol que se llevó así la victoria del feudo del Zaidín. También se produjo la expulsión de Ighalo. En el presente, el Granada todavía no ha visto cartulinas rojas, al menos.

3. Aquella versión de entonces había derrotado al Athletic en Los Cármenes en esta misma fecha por 2-0, lo cual entronca de alguna manera con la gesta en San Mamés de la actual, con un juego muy convincente en la primera parte, aunque más conservador en la segunda mitad, ante un Athletic de rendimiento irregular en ataque y con algunas novedades aciagas en la alineación.

4. Aquel Granada cayó luego en Villarreal con contundencia y se encontró un ambiente hostil en la jornada nueve ante el Getafe. Brahimi erró un gol a puerta vacía, Diakhaté fue expulsado pasada la media hora y Murillo se metió, tras el descanso, un gol en propia puerta que encauzó el encuentro para los azulones, resuelto con un 0-2. Cuando Pedro León celebró la consecución, un cántico se extendió entre la grada. «Lucas, vete ya», coreó la gente.

5. A Caparrós aún le quedarían dos encuentros para ver si sufre algo así de excesivo al cruzar ese meridiano. Pero la casualidad manda también a otro equipo madrileño al estadio en fechas similares. Esta vez será el Rayo Vallecano de Paco Jémez, quien sentó cátedra hace apenas unos meses en Los Cármenes, para pánico de los rojiblancos. También tendrá morbo observar al otro gran candidato al banquillo local este pasado verano, con una salida imposibilitada por tener contrato en vigor con los de la franja, unido a la reapertura de diálogo con Caparrós, que era la primera opción pero negociaba entonces la continuidad en el Levante.

6. Un choque de estilos, el de ambos entrenadores, que tendrá lugar dentro de dos viernes. Porque quizás esto último sea un detalle clave que asemeja al Granada del pasado y del presente. En aquellos albores, también se consideraba a los pupilos de Alcaraz como un bloque tendente a protegerse y con escaso vuelo ofensivo. El ambiente se impregna ahora de una inquietante sensación similar.

7. El granadino reaccionó tras aquel cataclismo de reproches. Ganó en Elche, cambió el sistema con tres centrocampistas e inició su fase más holgada como estratega. Caparrós hasta ahora ha sido obsesivo en su 4-4-2, aunque haya modulado otros registros durante los encuentros, también recurriendo a medios.

8. Parece que al utrerano no le preocupa tanto que los suyos parezcan algo rácanos, sino cometer fallos tan imperdonables como tolerar un contragolpe cuando el rival estaba con diez y con 1-1 en el luminoso, como pasó en Málaga. Este fue el mensaje que resaltó al vestuario. Es la inmadurez del conjunto y no las fisuras del modelo aplicado lo que pone en tela de juicio. Una conclusión algo preocupante.

9. Tal vez al final consiga ensamblar al equipo para felicidad colectiva, hacerlo un acorazado sin lamentos atrás y lo salve con solvencia. Pero probablemente lo haga con el sello pragmático e inconfundible que resalta en su carrera. Sin confeti, pero seguramente con el objetivo en el bolsillo. No conviene cuestionar el optimismo tan pronto. Hasta el momento, está en un punto similar al del pasado, pero bastante más legitimado ante el vestuario que su predecesor, algo muy importante en situaciones de crisis. Su contrato está blindado y es duradero. La confección de la plantilla tiene bastantes de sus bendiciones.

10. Queda por definir si con insistencia en todas sus ideas despejará el camino o si con alternativas tácticas alcanzará un futuro mejor para el entorno de un Granada donde no ha de perderse la paciencia. Queda mucho y no hay que dramatizar. La entidad defiende a este como un proyecto a largo plazo. En estas coyunturas, hay que demostrar que la coherencia no se derrama, aunque el juego levante algunas sospechas. Además, Caparrós no conjuga tan bien con el «vete ya».

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