Competir o jugar en Vigo

5 dardos para el Celta – Granada

* Cualquier trabajo, requiere esfuerzo. Para hacerlo bien, conviene aplicarse con concentración. Como verán, hasta el momento su oficio y el de los futbolistas sigue patrones comunes. Pero para ellos es importante competir, porque se miden siempre a alguien. Esto ya no es tan convencional en la calle. Es aquí donde Caparrós desanda y subraya todo lo anterior, lo que liga la profesión de cualquiera con la de los hombres que dirige. Trabajo, esfuerzo, concentración. Conceptos que deberían de ser como el valor en el ejército. Nada habla de jugar, de profundizar en un estilo con el que imponerse. Parece que con el compromiso en torno a los fundamentos colectivos es suficiente. Pero el tiempo nos está demostrando que no. Hace falta algo más. El qué, dependerá de los gustos de cada uno, porque en el Granada solo cabe el de Caparrós, y parece muy reforzado pese a todo. En medio del agujero negro, el equipo busca encontrar su particular dimensión sin variar casi nada. Bajo la tormenta de Balaídos, no parece sencillo. Más que ensayo y error, es insistencia y a lo mejor.

* Toda la ventaja que adquirieron los rojiblancos aquella mágica noche de los penaltis que dejó al Celta un curso más en Segunda y a los inquilinos de Los Cármenes más cerca de la élite se ha recortado con elecciones agudas en Galicia, que han puesto el epicentro en el estilo y no en la fórmula de negocio. El Granada en perspectiva es un milagro económico que pulveriza progresiones. Un escaparate de nacionalidades que siempre dejan dinero en la despensa por el verano, aunque a lo mejor los ingresos pudieran ser más. El sufrimiento por la falta de un modelo reconocible en el campo propaga la sensación de que ciertos elementos podrían haber alcanzado un rango superior si el gusto hubiera sido otro en los banquillos o si desde la directiva se hubiera otorgado la potestad necesaria. La que ahora sí parece existir con el utrerano.

* Ver que dos de las estrellas celestes son dos jugadores desestimados por el Granada seguro que duele al aficionado. También a Pina, que si no le hubiera regateado al Benfica lo que le demandó, lo mismo ahora tenía a un internacional español como Nolito, aquel chico al que cuando estaba inactivo y pasado de peso rescató en mitad de una madrugada, pero por el que no puso el énfasis definitivo cuando tuvo oportunidad y ya había quedado a tono. Lo de Orellana entra más en lo místico, en las complejidades de una persona incomprendida, cuyo carácter tampoco dio facilidades. Ambos son los abastecedores de un Larrivey que ya la lió con el Rayo y que ahora está inflamado.

* El Celta tiene un método que se iluminó en la segunda vuelta del curso pasado con Luis Enrique y que ha encontrado la continuidad de la mano de Berizzo, aun sin el que era máximo entandarte de su centro del campo, Rafinha Alcántara. Ante ello Caparrós expone la misma precaución que ante el Madrid. Misma alineación, solo que con un arquitecto al menos. Fran Rico regresa a su tierra, tendrá a familia y amigos de Portonovo en la grada, y buscará elevar el debate de las ideas en la zona ancha de los rojiblancos. Allí obtuvo su primera titularidad con Alcaraz y disfruta de un retorno pleno de salud. Él tendrá que poner orden al caos, pues la caterva de intrépidos que revolucionaron el partido ante el Madrid sigue sin contar de salida. Márquez, Rochina y El Arabi quedan sumidos en el papel de revulsivos. La confianza, en algunos casos interminable, es para otros.

* Seis partidos sin ganar, con solo un empate. Goleadas duras e históricas, por lo negativo, ante el Barcelona y el Madrid. Sensación de derrama general, que el entrenador exculpa y ciñe a errores puntuales en el ejercicio defensivo. Las ocasiones son pocas. Los que más tiran, están en la reserva. Si con los mimbres actuales encuentra la solución, nadie podrá negar que será un éxito de autor. Su rúbrica en busca de ese equilibrio entre líneas con el que aplacar a un adversario que reclama el balón, que se condecoró en el Camp Nou pero que en su iniciativa puede encontrar el problema, si los rojiblancos se muestran todo lo comprometidos que ansía su técnico. De lo contrario, el nuevo parón puede sentar como una visita al corredor de la muerte. Competir es fundamental para sumar puntos en el corto plazo, pero es como saber nadar en mitad del océano si no hay un plan de escape. Descubrir a qué jugar sí es vital para sobrevivir. A ello se llegará por ingenio o a golpes.

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