Abel y su ‘hattrick’

5 dardos para el Deportivo – Granada

* Un cruce de voces roncas, casi guturales, descomprime el ambiente de este nuevo Granada, que mantiene la ilusión del cambio mientras no lleguen los partidos, con sus consiguientes alteraciones y un primer puerto en La Coruña. Tanto Abel Resino, primer entrenador, como Pepe Serer, su principal ayudante, captan la atención de sus hombres a través de sus intensos bramidos, aunque el convencimiento lo logran a través de un parlamento fresco y se contagia entre quienes prefieren sentirse protagonistas con la pelota antes que castigadores de la misma. Un método que acarrea la emisión de un sonido más suave y constante en el impacto del balón, sin caer en una empalagosa pasividad en su gestión, pronunciándose también en envíos al espacio que potencien a los recientes velocistas adquiridos en el mercado de invierno. Un trabajo más complejo de implantar que el tópico del pelotazo, que suele llevar un tiempo para que se asimile, pero que tendrá que acortar plazos si la escuadra quiere competir hacia la victoria, para arrancar en Riazor.

* Si la sesión del sábado fue un botón de muestra de lo que se ha cocinado en Marbella, la nueva versión rojiblanca está mudando de piel, hacia una figura más estilizada, exigente en la salida de atrás y en los mecanismos defensivos al conllevar más riesgo. Que potencia el talento, en muchos casos oscurecido por las anteriores transiciones directas que acababan incitando al choque más que al hilado en la anterior etapa. Resino aparece en un momento crucial, en las puertas de una especie de torneo de clausura a la argentina, con 19 duelos y en torno a media tabla con inquietud de besar el suelo en cuanto patinen un par de veces seguidas. El ideal británico de dar por buenos los empates como forasteros cada vez sirve de menos. El Granada necesita ganar para quebrar una racha infame, pero también porque desde que el reparto es de tres puntos, los empates reiterados aparecen como raciones escasas. Por eso cada vez quedan menos entrenadores cicateros. Esto lo entiende bien el nuevo preparador, cuyo argumento se desprende de enroques conservadores y mira a los compromisos con el afán de ver al rey rival caído sobre el tablero, sin opción de tablas.

* Resino entregó petos morados a una formación que se perfila con bastante verosimilitud para saltar al campo en la matinal, pero que alojó a algunos integrantes que seguramente estarán en el banquillo. No parece muy razonable que Rochina y Jhon Córdoba salten de titulares tras sufrir un periodo de rehabilitación por sendas lesiones musculares, especialmente dura la del primero. La explosividad que requieren los tipos de vanguardia provoca exigencias para sus fibras muy distintas que si ejercieran en otras demarcaciones, de esfuerzos más constantes. Aunque se les viera con un equipo aparentemente escogido, lo probable es que sean Piti y El Arabi los que rompan el hielo. Ambos reciben así el voto de confianza de su jefe en el estreno. Subrayado es lo del catalán, quien va a encontrar un inicial escenario favorable para explotar sus virtudes, pero que también será juzgado como un referente que ha de estar en plenitud para actuar.

* La defensa contará con los dos centrales de la primera plantilla disponibles, Mainz y Babin, escoltados por Foulquier, ante la sanción a Nyom, y el argentino Insúa, que como suele ocurrir con todos sus paisanos, lleva el espíritu competitivo metido en vena. Bajo el arco parece que aguanta Oier, mientras que en la zona central hay camino despejado para el sostenimiento de Iturra y Fran Rico, ya recuperado este de las molestias que le impidieron jugar en el Calderón, aunque no pueden dormirse, porque Javi Márquez y Rubén Pérez se disponen a ponerles las cosas difíciles. El flamante estilo ya no convierte en espectadores de los pases en largo a los centrocampistas.

* Una de las variantes más llamativas irrumpió en la banda izquierda, en la que se colocó Juan Carlos. Aunque la directiva ha barajado su salida tras los fichajes de Lass y Robert, más por su sueldo que por haber ofrecido un rendimiento escaso, Resino está mostrando interés por su continuidad. En el fondo, es el único zurdo natural que puede alternar en la posición trasera y adelantada. Si enfila por ese carril o al final opta por los dos recientes fichajes en los costados, como hizo Joseba Aguado ante el Atlético, solo se despejara unos minutos antes del mediodía. Enfrente, un Deportivo de Víctor Fernández que empieza a recibir refuerzos también y que plantea su huida hacia adelante desde la valentía. Un arrojo que también maneja ahora el Granada con Abel. Sus efectos han oxigenado un vestuario turbio. Se percibe otra predisposición, discurso y metodología, pero al final la ley se marca en los marcadores luminosos. Lo que dará el beneplácito o no a un conjunto que cierra el pelotón pero que ha transformado su mentalidad ante la pedalada. Si llega tarde, que no lo parece restando una vuelta, o no es suficiente para alterar la dinámica, se empezará a saber muy pronto. La radiofónica aspereza de Abel al comunicarse ya detuvo dos demoliciones, una aquí y otra en Vigo. Busca el ‘hattrick’. Parece que sus viejos guantes le siguen valiendo para parar la inminente bola de acero.

1 Comentario

  1. Ilusion, ilusion e ilusion, asi nos levantamos hoy, todos nuestros rivales ya han caido, solo falta la victoria para si no salir del descenso estar empatados a puntos o a menos de un partido de diferencia, VAMOS GRANADA.

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