Un león despistado

5 dardos para el Granada – Athletic

* El Athletic está a un partido de arreglar la temporada, y ese encuentro no se disputa en Los Cármenes, donde aguarda un colista que al menos ha abjurado del credo que le condujo al purgatorio aunque siga sin la bendición celestial del gol. El duelo decisivo para los vascos se dirime a primeros de marzo ante el Espanyol, en la abierta vuelta de semifinales de la Copa del Rey. Clasificarse para el último desafío les supondría un enorme beneficio en caso de que su rival sea, como parece, el Barcelona: la disputa de la Liga Europa el curso que viene, sin necesidad de escalar más en la tabla. Una campaña mediocre en puntos quedaría salvada de un plumazo. Por eso, por el margen que aún tienen sobre el área de zozobra en la que se instala el Granada, cuesta creer que los de Valverde porfíen este sábado como si no hubiera mañana, aunque tengan aún un plazo para preparar ese asalto. Máxime al venir también de un esfuerzo en este trofeo regular ante el propio Barça. ¿Están sus intocables para tanto viaje? Valverde lo dictaminará.

* La coyuntura del contrario no debe aminorar en nada la tensión competitiva con la que ha de afrontar esta disputa el Granada. Lo vean o no, también los de San Mamés están en la pomada infesta que mancha a los que pueden bajar. Que se progrese en armonía con el esférico sigue sin desatascar el bloqueo ofensivo arrastrado. Para la succión, Abel Resino insiste en Jhon Córdoba, quien manejó con corrección el manual del delantero en rasgos relevantes en Villarreal, pero no en los que verdaderamente son decisivos. El técnico buscará la mejor escolta para el colombiano, entre los que mantiene imperturbable a su prolongación en el campo, Piti. La más que probable titularidad de Candeias, tras sus buenos minutos en El Madrigal, coloca en la casilla de espera a Robert en principio. La otra opción orillaría a Lass, pero sería una alternativa más trágica, conociendo la frágil mentalidad del guineano. Abel sabe que a Lass le afectaría mucho más una suplencia que a Robert, por lo que su elección parece inevitable a corto plazo. Otra cosa es que Lass vuelva a ese limbo que patea demasiado.

* El otro cambio aparecería en defensa, donde Cala podrá dejar de sentirse apuñalado por las suplencias y encontraría su ocasión de sobresalir al lado, si los ensayos no han engañado, del capitán Diego Mainz. Resino lo ha tenido claro desde que llegó a la ciudad. Apostaría por una alineación en la que predominaran los que mejor tacto aportan al balón. Aunque Babin tenga una corpulencia de rugby, un atleta abnegado, el entrenador se decantaría por el veterano madrileño, por sus mejores nociones tácticas y aseo en la salida desde atrás. Como siempre, tanto lo de Candeias y Cala quedará al descubierto a pocos minutos del encuentro. Será entonces cuando se confirmen si las pruebas han sido artificio o si daban pistas rotundas.

* Es un momento tan crucial, lo de menos en ocasiones es el enemigo. Ni siquiera cómo respondan los adversarios directos en la pugna por la salvación. La oposición está en el espejo, un reflejo de miserias que hay que subsanar con más maquillaje que Uma Thurman. El Granada se ha sacado los grilletes pero todavía no está repuesto. Los combates son en adelante a muerte y conviene que la tendencia al alza continúe. Con 14 goles en la mochila es imposible sugestionar más puntos. Al club solo le queda reiterar sus llegadas al área o esperar el alumbramiento de un salvador entre su plantilla, que lleve de la mano al resto. Hallazgo muy complicado hasta la fecha.

* Nada mejor para celebrar San Valentín que volver a enamorar a una grada que necesita sentir el corazón palpitante de los suyos para confiar en el resurgimiento. Este cuadro ha recobrado la dignidad, alarga sus fases de agrado y solo resta que accione por fin el detonador en el área contraria. Si el Athletic está despistado, mejor para los de rayas horizontales, aunque un león es peligroso hasta cuando se adormece. Un sueño feliz es lo que espera el granadinismo gracias a un triunfo ante una escuadra que ansían despistada. Todo lo que no sea eso, aboca a un perturbador insomnio.

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