Arrogante

Los presentes se echaban las manos a la cabeza. Era un público selecto. Componentes del organigrama del Udinese, de visita en Granada. Escudriñaban aquel amistoso privado entre el primer equipo y el filial con afán de ver a Brahimi o Murillo, pero las miradas de todos se posaron sobre ese delantero que acaba de llegar a la cantera. Isaac Success dio un recital de quiebros a golpe de cintura, con disparos certeros y movimientos indetectables. Alguien se empezó a frotar las manos. La red había captado una presa reluciente, con proyección y futuro. El ojo no podía engañar. Pero el ojo no analiza la personalidad.
Isaac Success es un chico diferente, con demasiada arrogancia para la edad que tiene y lo poco que ha amasado hasta ahora. Los jugadores africanos suelen ajustarse a dos prototipos. Los hay de una humildad extraordinaria, con la constancia de saber que la vida no les ha regalado nada, y los hay soberbios hasta agotar, petulantes como si perdonaran la vida al resto. Success bordea este extremo, con actos censurables, como cuando regresó tarde de sus vacaciones. Capaz de subir a una red social la fotografía de una mesa en la celebración de su cumpleaños, no después sino pocos días antes de un partido, con botellas de licor encima, tentación que solo él sabe si cometió, la estancia del nigeriano en España se ha salpicado de arranques de genio, bastantes goles en Segunda B y borrones absurdos en el expediente.
Caparrós le dio la alternativa, le mantuvo siempre con los mayores, aunque su participación fue en regresión hacia el tramo final de la etapa del utrerano. La llegada de Abel le devolvió momentáneamente al filial, al apostar por un sistema con un solo ariete, pero cuando quiso tirar de él no encontró la mejor predisposición. Joseba Aguado, su técnico en el filial, deslizó su supuesta tristeza. Quizás lo que tenía era una profunda herida en su orgullo, algo que tendrá que empezar a quitarse si quiere triunfar.
Resino es hombre paciente que conoce este deporte y sus especímenes. Va a tratar de sacar de él lo mejor. Le necesita, igual que Success requiere de tutores adecuados, que no solo le doren la píldora. Si es capaz de disciplinarse, hay futbolista de sobra para levantar estadios. Para marcar, que no es poco en este Granada. Un club que en su apuesta por lo exótico requiere también de una doma de sus jóvenes talentos. Todos tendrán que poner de su parte para encontrarle una utilidad en esta situación de emergencia, para que no vuelva a ocurrir lo de Muriel.

Publicado el 19-02-15 en IDEAL. 

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