Noche inquieta

5 dardos para el Rayo Vallecano – Granada

* Un soplo de nostalgia acariciará a Abel Resino al regresar a aquel estadio en el que vivió su noche más inquieta como entrenador, en la que nada acabó siendo como parecía, ni para el Granada ni para él. A pesar de tener las probabilidades más altas de descenso según los estadísticos, el equipo sobrevivió en Primera en ese curso inaugural de la etapa vigente. Perdió el encuentro, con un gol en la prolongación de Tamudo, que estaba en fuera de juego, pero no la categoría. Abel terminó aquella velada eufórico, el entorno estaba seguro de su renovación al conseguir el objetivo, pero los días pasaron, la alegría se moderó y la directiva tomó otros derroteros. Allí, tras un partido emocionante, incierto pero con final feliz, se cerró la vinculación rojiblanca horizontal del técnico toledano. Casi tres años después, con sus destino de nuevo unidos, acuden a un lugar donde esperan asentar la reacción clasificatoria.

* Si imprevisible fue aquella cita, no lo es menos cualquier partido actual con un conjunto intrépido como el Rayo Vallecano, que jamás negocia acuerdos. O gana o pierde, pues su filosofía repudia los empates, por lo que acaba siendo un contrario espectacular en su juego de ataque o una auténtica verbena por su continuado riesgo, según se tercie. Es el reflejo de la personalidad de un entrenador osado, que exprime el talento de una entidad de escasos recursos económicos, compensados con el trabajo eficiente del director deportivo Felipe Miñambres y la propia valentía de Paco Jémez, quien mostró cierta envidia por la capacidad de depuración que tiene el Granada en los plazos de mercado. Para ciertos hinchas es una faena acudir al bazar invernal porque constata que el proyecto no está funcionando, pero manejar esta solvente posibilidad, aunque se respalde con una política de salidas por un lado y de ayudas por parte de Udinese por otro, no deja de ser un comodín extraordinario que no siempre se valora en su justa medida, y que pone de relieve la fortaleza financiera durante la gestión de Quique Pina.

* En el campo barrial donde también concluyó su ciclo bajo palos, Abel tratará de congelar al Rayo dando continuidad a su apuesta victoriosa ante el Málaga, aunque con un cambio en la delantera. La integración de Javi Márquez en su sistema enhebró por fin el centro del campo. Solucionadas las fisuras traseras con las altas de Murillo e Insúa, solo el ariete sigue sin encontrar propietario. El Arabi dejó huir su enésima oportunidad en Los Cármenes, donde sus minutos confluyen siempre entre silbidos por su propia impericia. Tendrá relevo de nuevo en Córdoba, cuya velocidad ha de ser un arma de destrucción masiva para la zaga enemiga, siempre peligrosamente adelantada.

* La derrota del Deportivo, al que el Granada tiene superado en el diferencial particular, pone a tiro de piedra el salto rojiblanco hacia el desahogo, que se podría mejorar si los pronósticos se cumplen y los contrarios en la puja por permanecer ceden en sus duelos, a priori desiguales. Pero alcanzar este supuesto implica un triunfo, circunstancia lejana desde el desplazamiento a San Mamés, cuando pocos podía prever cómo se agriaría la campaña. El estilo ha variado, la escuadra hila más ocasiones para marcar, pero los tantos se siguen resistiendo como la guapa en el baile. Solo queda ser paciente e insistir, sin cansarse. Imponerse por pesadez si es necesario.

* Un día señalado también para Piti, que no tuvo su mejor actuación el año pasado, cuando con Lucas Alcaraz sí conquistaron el marcador. También le toca la fibra a Rochina, al reencontrarse con una franja que le devolvió al primer escenario. Fútbol de modestos con ideas que contagian ilusión, con presencia elevada de aficionados en los buses fletados, que no han dudado en cultivar las buenas relaciones con la hinchada local, en un camino de concordia que jamás hace mal. Luego el partido estará o no a las altura de las expectativas. No es el drama de aquella jornada definitiva, pero sí apremia al Granada para concretar si nada más libre o vuelve a remar en la galera de los condenados. Nada termina este sábado, ni para el Granada ni para Abel, pero no es lo mismo seguir o no enganchado a las cadenas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *