Un rival ejemplar

5 dardos para el Granada – Celta de Vigo

* Si alguien quiere toparse con un contraste de tendencias, solo tiene que divisar los partidos precedentes del Granada y el Celta, oponentes en una noche de ambiente turbio. Uno viene de hacer el ridículo en el Bernabéu y el otro de competir con distinción en su estadio ante el Barcelona. Pero ambas son derrota al fin y al cabo, lo que les empuja a seguir sumando para alcanzar la salvación. Los vigueses tampoco es que sientan la angustia que atosiga a los rojiblancos, quienes hace tiempo golpearon futbolística y moralmente a los gallegos. Años después, los celestes les adelantarían por la derecha.

* El Celta es un club que ha aprendido de los errores. Emprendió su saneamiento en Segunda división, donde se enquistó por un periodo más prolongado del que les habría gustado, pero que al menos les sirvió para dar ciertos pasos estables. Sufrieron el fracaso de aquella eliminatoria ante el Granada, lo que retrasó un curso su ascenso a la élite. Su reestreno no fue sencillo y se salvó muy al final, precisamente dirigido por Abel Resino. Pero desde entonces, el cuadro de Balaídos ha asumido un crecimiento constante, que le ha estabilizado en las aguas tranquilas. Apostó fuerte por un técnico de caché como Luis Enrique el curso pasado y lejos de desmoronarse este verano con su marcha y la de su estrella, Rafinha, intensificó su apuesta por unos principios tácticos tendentes al entusiasmo con el balón, mezclando con acierto buenos canteranos, algún nacional más que notable -como el exrojiblanco Nolito, cuya no retención aún debe de pesarle a Quique Pina- y un ramillete de extranjeros que se han integrado bien, como el ínclito Orellana -con una polémica expulsión el domingo justo a las puertas de volver a la que fue su ciudad-. Todos han agregado clase a un equipo muy agradable de ver, aunque en lo deportivo haya tenido también sus fases de llanura. Sin tener una economía holgada pero sí consolidando una identidad, la gestión reciente es un ejemplo para cualquier club emergente o con intenciones de recuperar estima.

* El Granada, mientras tanto, ha sido muchas cosas y ninguna, quizás porque jamás ha encontrado esa simbiosis entre dirección deportiva, entrenador y plantilla. Cada intento de mejoría ha conducido al retroceso, con solo una conclusión más pacífica en el primer cierre con Alcaraz. Desde entonces, los rojiblancos han afrontado cada verano con propósito de enmienda, pero muchas de las apuestas han quedado en pifias que, a pesar de todo, no han suspendido la continuidad en Primera. Pero llevar tantas semanas en zona de descenso destempla a cualquiera y la goleada con el Madrid, aunque se dirimiera con una mayoría de teóricos suplentes, no deja de recrudecer la desazón en el entorno por su contundencia. Mientras las cuentas aún salgan para permanecer, y de hecho no son tan complicadas a poco que ganen algo, la fe del hincha ha de de seguir latiendo. De hecho, hay algún entusiasta que ya se atreve a una reflexión descarada: este Granada es plusmarquista negativo, pero quizás bata otro récord de aquí a la conclusión. La de salvarse con la menor cantidad de puntos de la historia, desde que la Liga cuenta los triunfos por tres.

* La pizarra de Abel reflejará el nivel de su cabreo tras el ridículo dominical. Por opciones, tiene para remozar por completo la alineación, aunque parece dudoso que algunos fijos, como Babin, se caigan de su dibujo. Más cuestión puede haber con Oier y Fran Rico, aunque a veces los debates están más en los medios o en la grada que en la cabeza del propio entrenador. Se sabrá de noche, aunque lo que sí es seguro es que entrarán bastantes. Nyom, Insúa, Murillo, Rubén Pérez, Piti, Javi Márquez y Córdoba parecen en principio poco negociables para el toledano. Robert y Lass abordan el dilema en bandas, aunque muy raro sería que el valenciano no se erigiera como indiscutible con tres dianas a la espalda.

* La ansiedad en el vestuario, el enfado de la grada, la incertidumbre de los resultados ajenos, el desgaste posible de cara a la otra cita, el sábado. Factores con los que lidia este Granada en el corredor de la muerte, ante un Celta que aunque todavía no le cuadran los números, tiene muy próximo asegurar su continuidad con los mejores y encima tiene dos bajas de consideración, por lo que a lo mejor no aprieta el acelerador. 90 minutos para depurar responsabilidades en Los Cármenes y aclarar si se sigue teniendo dignidad o si hay una rendición incondicional. Pensar en otra cosa que no sea la victoria es levantar la bandera blanca a esta altura. Que al menos la conexión con el público se mantenga indemne. Los más acérrimos solo piden algo. Orgullo.

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