Saltar la banca en el Mediterráneo

5 dardos para el UD Almería – Granada

* Hay tanto en juego en Almería que el estadio de los Juegos Mediterráneos parecerá un casino de la Costa Azul. En la ruleta, tres puntos vitales para que ambos equipos intenten salir de la ruina. Con las cartas, para establecer quién baraja un diferencial particular que ante la actual igualdad por abajo puede tornarse decisivo, tanto con los demás como por el empate que los dos arrastran de la primera vuelta. Los dados bailan para doblar la apuesta, pues ya no es solo ganar, sino acarrear que un rival directo se quede sin blanca. Todo esto, bien por azar o por astucia, se dirime para este Granada entre la angustia y la esperanza. Angustia por la cantidad de tiros al aire que gasta. Esperanza porque si vence, a lo mejor pasa el fin de semana fuera de los tres puestos de la marginación, que le cobijan desde finales de diciembre.

* A pesar de la naturaleza sorprendente de este deporte, el destino del Granada no dependerá de la mano de un crupier. En 38 partidos los infortunios suelen balancearse con momentos agradecidos, aunque lo de esta campaña parezca sumamente desequilibrado hacia el mal fario. Si los rojiblancos han embarrado su campaña, sobre todo en los tramos finales de los encuentros, no es solo por un error arbitral o un rebote inesperado, sino por la falta de pericia, concentración e intensidad que merece la Primera división por parte de unos jugadores a los que les cuesta mantenerse enchufados hasta el último suspiro. Unas veces por cansancio, otras por despiste, algo será categórico en la sesión definitiva: los tres que bajen a Segunda habrán hecho méritos indiscutibles, aunque haya otros tantos recolectando boletos también. Son algo más de 90 minutos siempre. Nunca menos.

* A los entrenadores con bagaje se les puede discutir el gusto, pero no el conocimiento. Cuando Paco Jémez consumó su divorcio con Lass en el Rayo pese a su calidad, algo advertía de que este futbolista que es brillante cuando se dispone deambula por la cuerda floja por su propia personalidad huidiza. Lass, por el que ha puesto mucho empeño Abel desde que llegó, incluso en detrimento del ágil Robert en ciertos encuentros, se quedó relegado en el banquillo ante el Celta y no viajará a la provincia vecina, precedida la convocatoria de un desencuentro en el entrenamiento con el tótem Roberto. Lass es de los que flirtean demasiado entre la constelación de posibles estrellas y el agujero negro de los estrellados. El portero, por su parte, ha conseguido encender la luz en los que pueden ser sus últimos meses en la ciudad, aunque si adquiere protagonismo y el objetivo colectivo a lo mejor el contrato no se extingue, quién sabe.

* El otro ausente subrayado es Rochina, al que Joaquín Caparrós en su día ya tuvo lejos de sus designios. Lo cierto es que aquella diatriba derivaba más del estilo primario en el fútbol del utrerano, ante el que se quejó, aunque parece que la irregularidad del valenciano era algo que contribuía a la resta en sus preferencias. Tras un camino de lesiones, parece que tampoco encuentra el hilo y Abel ahora mismo no está para ejercicios de paciencia. Es una lástima, porque talento tiene de sobra, pero no encuentra la continuidad y, en medio de estas guerras, es difícil esperar a alguien. Pocos cambios asoman en la alineación, salvo el obligado en defensa por un Murillo ante el que empiezan a proliferar debates asquerosos sobre una supuesta apatía propia que choca con la personalidad noble del colombiano. Algunos confunden un estado de forma aún precario con premeditación.

* El Almería venció los dos encuentros de la temporada anterior al Granada, muy recordada la debacle en aquel duelo que abrió 2014 y también el que aconteció en Los Cármenes, sumergidas las escuadras, como es su sino, en la lucha por la salvación. Su cuarto entrenador, si se cuenta al interino Miguel Rivera, aparece en el banquillo. Sergi Barjuán, aquel lateral zurdo del ‘dream team’ que obtuvo el magisterio como preparador en Huelva y cuyo nombre ya había sonado con asomar en Primera desde hace unos meses, es quien gobierna ahora a un conjunto en el que pretende insertar ilusión y quizás un modelo más abierto que con JIM. Sin duda no imaginaba con aparecer en la élite en una situación tan tensa, pero hay trenes que no está permitido dejarlos pasar.

* Resino debutó en Riazor y allí salvó unas tablas que le permiten mirar al Dépor desde la ventaja si se ponen a la par. El del sábado será su segundo desplazamiento al hogar de un contrario en la misma pugna, pero esta vez, salvo enésima catástrofe general, el empate huele a resultado escaso, además que delegaría todo en la diferencia general de goles, donde el Granada luce peor. El ‘casino’ almeriense abre sus puertas, pero allí no se asiste de etiqueta. La cara se lleva de verde, la ropa es de camuflaje y cada cual intentará hacerse fuerte desde su trinchera, hasta que el marcador soberano establezca quién sale indemne hacia nuevas batallas y quién se desangra enganchado en el alambre de espino, consumiendo las siete vidas que está concediendo este campeonato de supervivientes con puntuaciones paupérrimas. Las que hacen falta para sobrevivir a este juego mortal: una ruleta rusa.