La primera vez

Esta es una carta de amor. Un ‘hasta luego’ a ciertas cosas. Una distancia, que no hará el olvido. Les pido perdón de antemano, por escribir de mí, aunque esto sea un blog.

A mí no me llevó ningún familiar al viejo Los Cármenes de la mano. Pisé Granada por primera vez ya mayor, con algo de uso de razón, por lo que no puedo presumir de sentimiento de cuna en torno a su equipo. Sin anécdotas infantiles y a la distancia prudente con respecto a mi pueblo de adopción, Almuñécar, jamás adquirí interés por los rojiblancos hasta que ya ejercía de profesional, al poco de salir de la carrera. Fue curioso porque, aunque empecé a trabajar como colaborador en la Costa, mi primera crónica, allá por el final de agosto de 2003, tenía como protagonista al propio Granada, pues visitó al Motril CF, con ambos equipos por entonces en Tercera división.

Unas semanas después me fui a vivir a la capital y entablé una relación más estrecha con los redactores de Deportes de Ideal. Comenzó mi etapa en TeleIdeal y acompañé hasta el campo que hoy duerme en El Zaidín a Justo Ruiz, por aquel entonces el cronista en los partidos de casa, hoy jefe de la sección. Fue un Granada – Torredonjimeno, en el que los locales se impusieron por 3-0. Me tocó completar una columna secundaria, que centré en el rendimiento del delantero Rubén Cortés, al que apodaban ‘El emperador’.

Al finalizar el partido, tras las intervenciones de los entrenadores, Justo me condujo hasta el césped y paseamos hasta el centro del campo. Una acción que hoy nos habrían prohibido al momento, pero que en aquellos tiempos de penumbra, de categorías modestas, apenas llamaba la atención. Desde allí contemplamos las gradas y tuvo una intervención premonitoria: “Es una pena que este estadio tenga que ver este fútbol. Ojalá algún día se llegue a Primera división”, deseó.

Soñar con aquello era de un optimismo desbordante. Una época muy difícil, donde hasta los periodistas sufríamos alguna chanza sobre el interés real que despertaba el club que cubríamos. La ciudad, en lo futbolístico, era un reino de taifas, en la que brotaron alternativas a la entidad histórica, que jamás terminaron de cuajar. Los aficionados más fieles se hicieron fuertes sobre su sentimiento, repudiaron los caminos diferentes y esa fe permitió que perviviera el Granada, en manos de foráneos que dirigían a trompicones, pero que mantuvieron el hilo de vida.

No sé muy bien por qué, pero aquella pasión del hincha irreductible se me fue contagiando. La proliferación de escuadras obligaba a cierta distancia, a la ecuanimidad, pero siempre mostré interés por continuar el buen trabajo que había desarrollado Justo en ese tiempo. Su paso a funciones de dirección le obligó a apartarse un poco de ese día a día y me dio la alternativa para que, sobre todo en los desplazamientos, me convirtiera en el narrador de las desventuras rojiblancos por cualquier instalación. Era el aparente caballo perdedor.

Han pasado muchos años. Muchas cosas. Alegrías y sufrimientos. Cuando aún no se había iniciado el despegue que condujo, tras aquella travesía desértica, hasta la Primera división, evoqué en un artículo aquel sueño dulce de ver al equipo, algun día, en la élite. Al día siguiente, con bastante sal gorda, mi por entonces compañero Pedro Lara bromeó sobre aquello, haciendo un análisis frío de la situación, en el fondo realista, que tituló ‘Despierta, Lamelas’. No pretendía ofenderme, a buen seguro. Asumir la evidencia resultaba lo más lógico.

Pero no, estaba bastante despierto. Uno puede elegir muchos rumbos en el periodismo y todos son lícitos mientras no se vulnere la ley. Yo elegí el de la esperanza irracional y ahí me mantengo.

Han pasado doce años desde aquella primera crónica y hace unas semanas, ante el Atlético de Madrid, firmé la última. La última al menos durante un tiempo. No sé cuánto. Otro compañero recogerá el testigo que yo un día recibí y aunque seguiré escribiendo sobre el Granada, ya no seré la primera firma en aparecer los días de partido. Otras obligaciones profesionales me impulsan a nuevos menesteres y se cierra así no sólo un capítulo de mi oficio, sino una verdadera etapa propia.

Tengo el defecto de ser muy cabezón, lo que me hace ser un discutidor nato, un pesado; pero el orgullo de jamás rendirme, por lo que no contemplo los imposibles. Comprendo que el aficionado exija victorias, fichajes de renombre, buen fútbol, pero aquellos que venimos de ese barro observamos como el mejor indicador la sostenibilidad del proyecto el hecho de que a pesar de los vaivenes, siga en la élite, se saneen sus cuentas y exista una nueva oportunidad con cada salvación, precisamente, de hacer una temporada mágica entre los mejores.

Por eso ni en los momentos más aciagos sé ceder en mis textos al desaliento, aunque en privado pueda sentirme tan afligido como cualquiera. A alguno lo aburriré. Otros quizás ni me entiendan, pero mantendré siempre una máxima: seguir siendo honesto juntando letras. Es mi compromiso con ustedes..

Espero una larguísima estabilidad del Granada en la máxima categoría. Allí me tendrán también, en la grada o las cabinas, escribiendo en el periódico entre semana, que es donde daré pie al análisis desde ahora, o soltando alguna cosa por Internet. Compartiendo con ustedes los maravillosos instantes en los que, como dice el eslogan, nos complicamos la vida.

 

Disculpen la cursilería. Ya les advertí de que esto era una misiva íntima. A mí no me convencieron de niño. Me hice de esta ‘religión’ ya grande, cuando menos motivos había para creer. Hay cosas que te pasan sin saber muy bien el motivo, que te desgarran el corazón y se graban ahí, para siempre. Y no se van.

12 Comentarios

  1. Querido Rafa: espero que en Ideal te hayan nombrado director general. Un abrazo fuerte y muchas gracias por tu trabajo todos estos años. He disfrutado muchísimo leyéndote.

  2. Suerte Rafael!! Ha sido un placer leerte tanto como cuando he estado de acuerdo con usted (sobre todo este ultimo año) como cuando no (su inexplicable apoyo a Lucas). Suerte en tus nuevas aventuras periodísticas!

  3. Para aquellos que hemos llegado a través de nuestra infancia a sentir estos colores nos emociona contemplar la situación contraria. Muy emotivo y muy bonito. Gracias amigo.

  4. Mucha suerte Rafa. Llevo muchos años fuera de Granada por trabajo, y he esperado siempre tu crónica con emoción, para lo bueno o para lo malo, nunca me dejabas indiferente.

  5. Aunque no suelo coincidir con sus opiniones, le agradezco haber podido utilizar este espacio para expresar las mías con total libertad, y que en muchísimas ocasiones, que se haya molestado en contestarme aunque reconozco que soy pesaillo, jjj.

    Un saludo y mucha suerte en la nueva etapa. (y espero seguir leyéndole
    por aquí).

  6. Rafa, hay pocos tipos que escriban como tú; acerca del Granada CF, ninguno. Echaré a faltar tus artículos. Gente como tú, que sueña con el Granada en primera en los peores momentos, son los que han llevado a este club que tanto amamos arriba. No lo dudes. Un abrazo y mucha suerte en tu nueva etapa. Siempre es y será un lujo leerte.

  7. Quiero dejaros claro a todos que no voy a dejar de escribir radicalmente del Granada. Sólo que ya no haré las crónicas de los partidos ni viajaré. Todavía haré reflexiones sobre el equipo. Saludo a todos.

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