Jean Sylvain Babin

Es posible que Jean Sylvain Babin acabe de suplente del Granada dentro de unas semanas tras la llegada de Doria, pero no será fácil de olvidar su impresionante despliegue ante el Getafe. En los saltos, movimientos y correcciones se empleó con una firmeza intachable. Enjugó rápido su actuación en el estreno ante el Eibar en el que, como toda la zaga de aquel día, se vio desbordado por la falta de intensidad generalizada.
Babin no ha alcanzado el estatus de preferido por la grada, en parte porque su perfil se aleja absolutamente de esos arrebatos demagógicos con los que ciertos futbolistas avispados se meten al público en el bolsillo. Él sólo trata de hacer su trabajo lo mejor posible, sin aspavientos, ocultando sus limitaciones, que es en realidad una gran habilidad en cualquier jugador, tan trascendental como descubrir las propias virtudes. Babin sabe que no es excesivamente rápido ni tiene un mecanismo de precisión de pases en su bota. Para aplacar estas carencias, se posiciona tácticamente muy bien y evita complicaciones en la circulación. El balón, al que está más cerca o al que lo maneja mejor. Sudando siempre sin queja, con exquisita limpieza en el quite que le evita amonestaciones absurdas, manteniendo un estado de forma envidiable.
Babin disputó 37 partidos el curso pasado. Una barbaridad para un central, con una única ausencia por lesión, no por tarjetas. Llegó gratis al club al acabar contrato en el Alcorcón, en Segunda, donde pasó cuatro temporadas y se erigió como capitán, situación que repite ahora en el Granada, como cuarta opción, por votación de sus compañeros. Aterrizó en España para enrolarse en el modesto Lucena, en Segunda B, pero con su rectitud prosperó poco a poco, hasta toparse con el premio de la élite a una edad, 27, a la que ya no se atisba tan cerca lo de gozar de esta oportunidad. Quizás por estas vicisitudes, que cultivan la humildad, y por la pasión que profesa por este deporte, que practica y contempla durante interminables horas en casa, se ha forjado una personalidad de ejemplares principios. Babin no es de los que hacen ruido, ni la entidad obtendrá con él un cuantioso traspaso en el futuro. Pero los vestuarios necesitan tipos como él. Emblemas del camino a seguir.

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