La bisagra

Una puerta se puede blindar y contar con varias cerraduras de llave inimitable, pero para abrirla siempre serán necesarias las bisagras. Hay futbolistas así, que se despliegan en una posición pero que sobre todo se imantan al resto de líneas, para que un equipo parezca un cuerpo entero, sin descoyuntarse. La importancia de otros jugadores, sobre todo cuando se ajustan al centro del campo, es capital. Hace años esta labor expansiva la ejercía Mikel Rico, capaz de contener, salir y equilibrar, en un todo en uno fantástico que le valió alcanzar su sueño de militar en el equipo de su corazón, el Athletic Club. De alguna manera su heredero fue Recio, a quien se repudió por dos veces en su Málaga natal, hasta recuperar protagonismo tras su eficiente labor como rojiblanco. Son mediocentros completos, quizás no sobresalientes en nada, salvo en compañerismo. Por fortuna, el Granada tiene un elemento así en su plantilla. Por desgracia, se ha perdido los cuatro últimos partidos. Pero Rubén Pérez ya está listo para volver y esta puede ser una de las grandes noticias entre los que salten al Molinón hoy.

La recuperación del futbolista astigitano llena de felicidad a Sandoval, obsesionado en acaparar un dominio del escenario en los partidos que sin una inquebrantable medular aparece como complicado. Si en Krhin se ha personificado la labor del escudero, no desprendido de arrojo y personalidad, y con Márquez aparece un digno estadista, la escuadra ha echado en falta a ese caballero que defiende el emblema a sangre, listo para auxiliar a cualquiera que lo necesite, sin miedo a que el balón acaricie sus botas.

Tras la aciaga primera jornada, el Granada sumó su único triunfo en Getafe, en la primera aparición de este ‘trivote’. Ante el Villarreal la situación se conducía con el mismo rigor, destacando precisamente Rubén Pérez como argamasa en la parcela ecuatorial, consiguiendo hurtar esféricos al rival amarillo, para luego lanzar el ataque. Su lesión, de la que no ha habido recuperación hasta ahora, no sólo condicionó el desarrollo colectivo de aquel partido, sino que ha estado sucedido de una racha preocupante de resultados, frenada al menos con el empate ante el Deportivo de la última jornada.

Ante el Sporting, frente a un adversario solidario y no exento de ciertos dotes, la reaparición de Rubén Pérez se antoja vital. Si físicamente ha tenido tiempo de recuperar sus facultades, hablamos de un titular indiscutible, básico para que los tres que se descuelgan arriba ganen en libertad de acción. De su entendimiento con Krhin ha de nacer una sociedad prolífica, que sea una agobio para los enemigos y una tabla de salvación para los colegas. Vuelve Rubén Pérez y la puerta tendrá su bisagra. Ya no será tan fácil de derribar.

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