EL FONDO DEL POZZO

El día 15 de enero se celebró la junta de accionistas del Granada CF. Participaron seis personas: Quique Pina, presidente; Juan Bautista Dolera, vicepresidente alejado de lo deportivo pero hombre de confianza de Pina en temas legales; Jordi Trilles, representante de Daxian, propietaria mayoritaria, y abogado a la postre del italiano Gino Pozzo; David Navarro, gerente del Granada y, en ese contexto, secretario dentro de la directiva; y los dos representantes del sindicato de accionistas minoritarios, pertenecientes a la asociación granadinista 5001, José Guerrero y Javier Redondo. Entre los muchos anuncios de la reunión, que dio para mucho, se profundizó sobre una cuestión que afecta a la línea de flotación del club en el aspecto económico: la prohibición desde mayo, por parte de la FIFA, de los fondos de inversión en el fútbol.
Hasta cuatro futbolistas de la actual plantilla más dos del filial muy recurrentes con los mayores, y algún otro que anda cedido, formaban parte de la hornada cuya llegada sufragó una entidad externa. Ya no. Pero antes de ahondar en ello, hay que mencionar a Javier Tebas y por qué defiende con tanto vigor esta manera de sustentar jugadores.
Puede que no gusten o sorprendan algunas de sus medidas, que su pasado arroje sombras, pero está claro que Tebas tiene vocación de revolucionario al frente de la LFP. Mucho se debate sobre sus medidas de choque contra los cánticos y pancartas de naturaleza insultante, pero no tanto sobre una de las normativas que está promulgando el saneamiento de clubes: el control financiero. Desde su llegada, los equipos no pueden gastar más allá de lo que van a ingresar. Este impulso para la nitidez conduce a que dejen de entramparse sin ton ni son, pero también castiga al que incumple, como le pasó al Elche, descendido.
Tebas defiende esta austeridad, pero a la vez es tolerante con la presencia de los fondos como un reactivo. De hecho, el martes participó en unas jornadas al respecto en la sede del Parlamento Europeo, haciendo un alegato para su regulación. Gracias a ellos, resalta, entidades modestas pueden aspirar a fichajes de mayor relevancia, ya que el fondo asume todas o parte de las cargas en concepto de traspaso, al tiempo que el equipo disfruta de sus servicios hasta la venta. El dilema lo abre la FIFA y el sindicato de futbolistas, al denigrarlos por «coartar la libertad del deportista». Para Tebas, sin embargo, los fondos no conllevan «la esclavitud». De hecho, agrega, es la única manera que la LFP recorte diferencias con la Premier League, debido a que los ingresos televisivos en Inglaterra terminarán por cuadruplicar a los de España, alcanzando allí los 7.000 millones. Aquello será la NBA mientras que nuestro país será como la ACB, pronostica. Mientras este panorama siga, los clubes no pueden ejecutar nuevas gestiones con fondos. Las anteriores al precepto sí se mantienen en algunas escuadras, no así en el Granada, que ha pasado a tener en propiedad a los que se encontraban así. Foulquier, El Arabi, Success y Kelava, tras su periplo de cesiones pese a estar desde el principio inscrito como rojiblanco, ya no son del fondo. Uche y Dimitrievski, del B, y hombres en préstamo, como Córdoba o Luis Martins, tampoco están ya bajo ese paraguas.
En el presupuesto del Granada se refleja la deuda pendiente con los fondos y otros clubes por pagos programados de jugadores, en torno a 18 millones de euros, que son a largo plazo. Una práctica habitual. En el otro lado consta lo que está pendiente de ingresar por ventas previas, como es el caso de Siqueira o Murillo. El saldo de resultados, con todas las partidas incluidas, es positivo: dos millones de superávit.
Uno de los fondos probablemente sea el que intervino en los derechos de Brahimi, cuyo nombre se dio a conocer a través de los documentos a los que tuvo acceso el portal ‘football leaks’. Se llama Fifteen Securitisation, está radicado en Luxemburgo y uno de los administradores es Raffaele Riva, actual presidente del Watford y socio de Gino Pozzo. Los hilos llegan al mismo bucle.
La desconexión de los fondos motiva que el Granada dependa de sus recursos propios con su plantilla, con un techo en el citado control financiero. Aumentan así los gastos. Además, se han establecido límites al número de cedidos por parte de un mismo equipo a partir del tercer componente, cupo que al superarse se encarece sobremanera. Puede ser otro de los motivos por lo que los rojiblancos no pasan ya de ‘parejas’ en estas negociaciones: Rober Ibáñez y Salva Ruiz del Valencia; y Neuton y Nico López del Udinese, con este último ya fuera.
El Granada mantiene una excelente salud financiera. Cumple compromisos, como el de rematar este año el concurso de acreedores, que se lleva 3,5 millones. Por la TV llegan 29, aunque se espera una subida de al menos dos más, lejos de los 68 del Watford, que serán unos 130 la temporada que viene. Es el motivo por el que puede pagar cláusulas de rescisión de 8 kilos sin despeinarse, como la del exmalaguista Amrabat. Por ello Pozzo reside allí. No olvida al Granada, pero en Londres no delega igual. Le interesa.
Pina y su cúpula mantiene la sostenibilidad como norma en los números, clave para asegurar un futuro que permite mejorar o remediar los frentes deportivos. Pese a los vaivenes, esto vuelve al Granada un centro de posible atención para terceros, como aquel grupo chino. Pina en la junta le dio carpetazo al tema, si bien jamás se pueden descartar nuevos giros. Eso sí, él garantizó que tampoco tiene ningún soporte exótico en caso de plantearse como alternativa. Mantiene su total lealtad a Pozzo que, según su entorno, está algo mosqueado porque las conversaciones con el grupo asiático hayan estado tan a la luz.
Pozzo es un tipo prudente, casi sigiloso, que ha logrado una quimera: ganar dinero con un deporte en el que muchos se conducen a la perdición. Seguirá así. Su inteligencia llega hasta el fondo.

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